Charla del deportista paralímpico Álvaro Galán

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imdsg.es – Los alumnos de la Escuela de Deporte Adaptado del Ayuntamiento de Segovia y algunos segovianos más que se han acercado al Centro Cívico Nueva Segovia han podido disfrutar de una magnífica conferencia del deportista paralímpico Álvaro Galán Floría, que ha trasladado todos los valores que entraña el Olimpismo y mucho más los que supone el deporte entre personas con algún tipo de discapacidad.Álvaro ha sido subcampeón olímpico de boccia en Sidney y seleccionador nacional en Pekín, así como campeón europeo y mundial de la especialidad en varias ocasiones y ahora “ha colgado el chándal” según él mismo apuntaba para “dedicarse a los despachos” en su cargo como Presidente de la Federación Madrileña de Deportes de Discapacidad Cerebral. La charla de Álvaro galán ha conseguido dejar sin palabras a los asistentes, ya que ha trasladado su experiencia vital relacionada con el deporte de una manera tan directa y sincera que ha traspasado cualquier barrera. “Hoy estoy con vosotros gracias a un par de sueños que tuve de pequeño. El primero, ser el Iker Casillas sin beso de Sara Carbonero, que levantara la Copa del Mundo de fútbol. Y el segundo, salir de marcha con mis amigos”. Así comenzaba su alocución ante los presentes asegurando que descubrió el deporte en el club de unos amigos de clase y a partir de ahí comenzó a adaptar el deporte a sus características físicas. Y así, desde el año 1991 vinculó tanto el deporte a su vida que lo compara con una tableta de chocolate cuando estás viendo una película. Para él ha sido igual de adictivo, aunque nunca había pensado conseguir lo que ha conseguido a través de él. Galán ha asegurado que “las medallas son lo de menos, ya ni me acuerdo de cuántas tengo. Desde el inicio me ofreció la oportunidad de pertenecer a un grupo de personas iguales, compartir inquietudes, retos, problemas… Me ayudó a desarrollarme como persona y gracias a eso, hoy soy como soy”.

Después del descubrimiento del deporte llegó el entrenamiento y con él el rendimiento y así aumentan las probabilidades de ganar y “entramos en la autopista a 120, donde todo venía de cara. Entrenaba, ganaba, me lo pasaba bien, todo el mundo te felicitaba, palmaditas en la espalda y yo más ancho que largo”. Así contaba Álvaro sus primeras experiencias con el deporte de élite y así “llegó uno de los momentos mágicos en mi vida: aquel viejo sueño se hizo realidad. El seleccionador me da la oportunidad de defender a España, a mi país, en unos Juegos Paralímpicos”. La cara de Álvaro reflejaba al recordar ese momento una gran felicidad que ha sabido transmitir a todos los presentes en la sala y proseguía su relato asegurando que“lo recuerdo como una experiencia maravillosa. El momento mágico es salir del túnel de vestuarios al estadio olímpico el día de la ceremonia inaugural. Es un subidón de adrenalina bárbaro. Todo el mundo te hace fotos y te aplauden, soy, por un momento, el centro del Mundo. Te emocionas, gritas, das besos, lloras, pero no eres consciente de lo que haces porque vives en una nube en la que o te bajas rápido o el golpe puede ser mortal porque la competición empieza en 48 horas. Con el paso del tiempo te das cuenta de que el esfuerzo y el sacrificio mereció la pena”.

En este momento, Álvaro ha recordado a su familia y ha incidido en que sin ellos y sin su apoyo no hubiera sido posible. También ha recordado que en los Juegos todo fue tan bien que consiguieron una medalla de plata aunque habla de ella como “una medalla triste, y en la foto del pódium mi cara reflejaba muchas emociones negativas: irá, desolación, pena…”.Pero pronto llegó el momento del reconocimiento social. “Por primera vez en mi vida me sentí ciudadano de pleno derecho, plenamente integrado en la sociedad. En la recepción en el Palacio Real pude compartir experiencias con profesionales del deporte como Raúl López, Felipe Reyes, David Aganzo, Coral Bistuer… Todos ellos medallistas olímpicos y por primera vez alguien que no era mi familia se interesaba por mis logros deportivos”.

Por ello ha enfatizado en que el deporte le ha aportado “experiencias vitales, cultura general, viajes, conocer otras realidades, otra forma de entender la vida, conocer mis límites” y ha destacado que “gracias a esa medalla de plata descubrí que en mi otra vida tuve que tener ascendientes brasileños porque no me gusta competir, soy un amante de los procesos, de disfrutar… sin prisa, sin stress, sin agobios. Me gusta que las cosas salgan bien”, bromeaba.

Además, en la presentación del acto, el Concejal de Deportes del Ayuntamiento de Segovia, Javier Arranz, ha destacado el papel fundamental dentro de la sociedad segoviana de la Escuela de Deporte Adaptado y, el compromiso que desde el Instituto Municipal de Deportes se tiene con ella, prometiendo que cualquier esfuerzo que se pueda realizar se seguirá haciendo en pos del mejor servicio para todos los deportistas discapacitados.

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