Cuando el deporte no hace diferencias

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Cuando el deporte no hace diferenciaslosandes.com.ar – Siempre fui un loco por los deportes, pero nunca había tenido la posibilidad de hacer nada. Una vez charlando con un gran amigo, Alejandro Cañadas, surgió la idea de armar algo luego de participar en un encuentro de atletismo en Mendoza», explica César Gamboa, discapacitado motriz, a manera de introducción para contar cómo nació en San Rafael una institución que hoy es referente del básquet en silla de ruedas: Dimot (Discapacitados Motrices Trabajando). Mientras atiende su quiosco ubicado en pleno centro sanrafaelino, César recuerda los primeros encuentros, las invitaciones a participar en competencias de atletismo, los impulsos que llevaron a que se concretara el sueño de organizarse.

«Recién volvía la democracia y nos pusimos en contacto con los concejales para armar la institución. Era 1984 y tuvimos la suerte de conocer a un ?rengo’ (es la forma como se denominan entre ellos los discapacitados motrices), Arturo Calabró Caleta, un contador que le faltaban las dos piernas, muy inteligente que fue armando todo, nosotros éramos sus cadetes», agrega entre risas.

Enseguida comenzaron a reunirse y tuvieron una gran respuesta de sus pares. Al poco tiempo lograron la personería jurídica. Como siempre hay quienes piensan que estas organizaciones tienen otros fines, «pensaban que íbamos a dar casas, que podíamos dar trabajo», pero los objetivos de Dimot eran otros.

«También logramos que se aplicara la Ley Provincial de Discapacidad, que en el municipio se cumpliera el cupo del 4% de discapacitados trabajando, que se sigue cumpliendo acá, que también en otras reparticiones y en algunas empresas privadas se incluyeran chicos a trabajar», expresa.

«Nada fue inmediato fue una lucha de muchos años», resume. Y agrega: «Empezamos en el 84, éramos tres y luego se fueron arrimando más. Hicimos un grupo muy grande de discapacitados porque conocíamos a muchos». César fue a la escuela Iris (Instituto de Rehabilitación del Inválido Sanrafaelino) y por esa razón conocía a la mayoría.

«Muchos habíamos asistido al Iris porque casi todos teníamos secuelas de poliomielitis de la epidemia del año 57 y así se fueron sumando». Las reuniones se hacían en el salón de la parroquia de San José, y el grupo además tenía ayuda psicológica. «Era todo muy lindo», rememora César.

Entre los gratos recuerdos y los agradecimientos está la invitación de la Asociación Sanrafaelina de Básquet a trabajar con ellos durante el campeonato argentino que se realizó a mediados de los ’80. «Nos ofrecieron la playa de estacionamiento y así juntamos el dinero para comprar nuestras primeras sillas de ruedas deportivas».

Enseguida empezaron las prácticas de básquet. «Después nos animamos y pasamos a formar parte de la Liga Nacional de Básquet donde hay 25 equipos». Ahora, a 15 días de arrancar el campeonato, César se enorgullece de que el equipo de Dimot San Rafael se encuentre en la segunda categoría. «La primera está conformada por profesionales pero nosotros no podemos porque cada uno tiene su trabajo».

Con la práctica del básquet recorrieron el país. Actualmente el equipo está integrado por 11 jugadores, los profesores de educación física y el kinesiólogo. Se entrenan en el gimnasio de la escuela Normal ?Barcala y El Libertador? los martes y jueves de 21.30 a 23.30 y los sábados desde las 17.30 «sin horario de salida». Siempre agradecido, César menciona en especial al director del Normal, el profesor Maluenda por el préstamo del espacio.

«Invitamos a todos los chicos y chicas discapacitados motrices para que se acerquen y jueguen al básquet. Necesitamos un recambio; yo por ejemplo tengo 57 años, necesitamos más jugadores y es una actividad

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