¡Que tiren la toalla los que discriminan!

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    Mónica Merenciano, Marta Arce y Carmen Ocete tras la charla ofrecida para concienciar en las escuelas de la importancia del deporte inclusivomujerhoy.com – Las medallistas paralímpicas en Londres 2012 Marta Arce y Mónica Merenciano y la investigadora del Centro de Estudios sobre Deporte Inclusivo Carmen Ocete nos hablan de la dura realidad del deporte para personas discapacitadas y de cuál es el camino a seguir para que no nos acordemos de ellos solo cada cuatro años.

    A menudo se habla de las dificultades que tienen las mujeres para luchar en igualdad de condiciones en las competiciones deportivas con respecto al apoyo económico, mediático e institucional con el que cuentan los hombres. Sin embargo, hay un tercer grupo de personas que se dedican a la práctica deportiva que cuentan con un plus de dificultad añadida: aquellas que tienen alguna discapacidad.
    El primer paso que hay que dar es el de la concienciación social. Por eso, la Fundación Sanitas, el Centro de Estudios sobre Deporte Inclusivo, el Consejo Superior de Deportes y la Comunidad de Madrid han elaborado un proyecto para sentar las bases desde la escuela, para que ya desde niños no se vea el deporte inclusivo como una rareza, sino como algo normal.

    Y, ¿qué mejor que dos medallistas Paralímpicas de los pasados Juegos de Londres para explicar a los chavales cómo es que ellas no se sienten menos que nadie?

    Marta Arce (Valladolid, 27 de junio de 1977) y Mónica Merenciano (Lliria, Valencia, 1 de agosto de 1984), ambas judocas, son dos de esas chicas que se trajeron medalla de la capital británica británica. Nos han querido contar cómo ven el futuro del deporte para discapacitados en España, cómo se han abierto paso en la vida a pesar de sus problemas de visión y cómo la palabra ‘rendición’ no forma parte del vocabulario de sus expectativas.

    Asumir sin tirar la toalla

    Marta nació albina y, ya en el colegio, al no poder jugar bien a la pelota con sus compañeros, algo que le generaba «estrés», se dio cuenta de que algo no marchaba bien en su capacidad de visión. Sin embargo, no fue hasta su llegada a la universidad cuando el problema se le acentuó. Lo explica así: . «Se hizo más patente al ir terminando el bachillerato y al plantearte qué vas a hacer con tu vida: qué puedo hacer y hasta dónde puedo llegar».

    El caso de Mónica, que padece retinosis pigmentaria, es diferente. «A los 11 años, en el colegio, empecé a ver mal. Me empezaron a hacer pruebas en la vista y me dijeron que tenía algo más que una simple miopía. Se dieron cuenta de que no tenía visión periférica», explica.

    Y si esta última asegura que «excepto algunas personas aisladas» siempre ha tenido apoyo y que «jamás pensé en dejar la carrera, porque siempre creí que podía hacerlo como cualquier otra persona», Marta sí que es algo más crítica con la sociedad.

    «Fui consciente de cómo la sociedad trata a la discapacidad al intentar encontrar un trabajo. Te das cuenta de que es más difícil, simplemente. No es un problema de discriminación, sino de que presuponen dificultades que igual no son así y no te dan la oportunidad de demostrarlo», cuenta Arce.

    El antes y el depués de Londres

    En lo que sí que coinciden es que los pasados Paralímpicos de Londres han supuesto un antes y un después en cuanto al interés de los medios de comunicación por mostrar su realidad, materializado en una mayor retransmisión de eventos y un número creciente de crónicas sobre las actuaciones de nuestra delegación.

    La vallisoletana tiene una explicación a esto: «Puede que haya sido todo esto inducido por el entusiasmo de los propios ingleses, que lo tienen mucho más normalizado que el resto de los países. Y eso ha hecho que todos se volcaran un poco más. Yo nunca había visto esos pabellones llenos de gente que, además, estaban allí porque quería, porque habían pagado su entrada, que lo han visto con gran interés».

    Su compañera, Merenciano, le da la razón: «Ha habido un gran salto adelante. Se han podido ver bastantes más retransmisiones que en otras ediciones».

    Sin embargo, la pregunta lógica es: ¿servirá esto para que se refleje en una mayor inversión de los patrocinadores? Mónica asegura que ella ya pudo preparar Londres en exclusividad gracias a una beca y Marta hace un llamamiento a los medios para que tiremos del carro: «Es una pescadilla que se muerde la cola: sin difusión no hay patrocinadores y si no hay patrocinadores no hay difusión. En algún sitio tiene que empezar a girar la rueda para que todo marche».

    ¿En qué consiste este proyecto?

    Además de contar con las declaraciones de estas dos deportistas, Carmen Ocete, investigadora del Centro de Estudios sobre Deporte Inclusivo nos explica en qué consiste este proyecto y que ha llevado a la Fundación Sanitas a colaborar.

    «Es un programa educativo que se llama deporte inclusivo en la escuela y que estamos llevando a cabo en 15 centros educativos de la comunidad de Madrid. Este programa tiene tres fases. La primera en la que los deportistas paralímpicos acuden al centro, explican de qué va el programa y relatan sus experiencias a nivel personal y profesional a través del deporte. La segunda la llevan a cabo los profesores de educación física con una serie de recursos didácticos que nosotros les damos en forma de unidades didácticas de diferentes deportes. Y la tercera es un evento, que tendrá lugar el día 26 de abril en las instalaciones, del Consejo Superior del Deportes y en INEF y donde vamos a juntar a estos centros educativos y donde los chicos van a interactuar con otros centros», nos cuenta Ocete.

    Este solo es un granito de arena de un proceso de integración de deporte inclusivo que Carmen explica es como un puzzle: «Necesitamos que encajen todas las piezas. Las piezas son el apoyo a nivel institucional, la formación para ténicos, profesorado y voluntariado, recursos materiales adaptados, recursos espaciales con accesibilidad (instalaciones)».

    Y, aunque España sigue sin estar entre los países punteros en materia de integración del deporte para discapacitados, las tres coinciden en que se ha dado un paso de gigante en los últimos años.

    El próximo test de gran magnitud para los que solo se preocupan de la cita parimpica, en Río de Janeiro dentro de algo más de tres años. Sin embargo, sin hacer ruido pero sin parar ni un momento, ellas seguirán luchando para que el deporte adaptado sea algo más que una moda de dos semanas cada cuatro años.

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