Anna Ortiz: “Hay que luchar contra las barreras mentales de la gente”

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la foto 4Nacho Olmedilla – Anna Ortiz Sanchis (Alginet, Valencia, 9/10/1990) es una luchadora y una ganadora nata. Nada desde que tenía un año y medio, por lo que el agua se convirtió en su hábitat natural. Estudia periodismo y su parálisis cerebral es, como ella la llama, su compañera de viaje. Campeona de España y de Europa en 50 m braza se quedó a las puertas de los JJOO de Londres y trabaja duro para alcanzar la meta de 2016. Es un día festivo en la Capital del Turia, pero para Anna, un día más de entrenamiento en la Piscina del Barrio de Campanar.

  • Barreras mentales Vs barreras arquitectónicas. ¿Cuáles son más difíciles de superar?

“Prefiero hablar de diversidad funcional más que de discapacidad que es un término más peyorativo. Muchas personas, al ver a alguien en silla de ruedas tienden a la compasión, a pensar que no puede valerse por sí misma, que va a tener que depender de alguien, en mi caso que no voy a poder estudiar, hacer las cosas que hace la gente de mi edad, salir con los amigos, viajar,etc. En resumen, ser completamente independiente”.

  • Compañera de viaje

“Mi diversidad, concretamente, afecta a brazos y piernas, pero no me afecta intelectualmente. Muchos piensan que la parálisis cerebral significa que tienes medio cerebro “parado” o que eres “tonto”. Cierto que hay un porcentaje a la que afecta intelectualmente, pero repito no es mi caso. He tenido que ir luchando contra esas barreras mentales, hacer una vida completamente normal, hasta incluso llegar a la universidad y poder labrarme mi futuro sin tener que depender de mi familia. Es decir, como una persona “normal”. Cuando voy por la calle, en ocasiones hay gente que me ha preguntado qué se siente al ir todo el día sentado; me quedo estupefacta, es como si a alguien que va andando por la calle le preguntáramos qué se siente cuando le duelen los pies; supongo que me miraría con la misma cara de extrañeza”.

“La gente tiene que entender que nadie tiene la capacidad total de hacer algo. El que no sabe freír un huevo por esa regla de tres también sería discapacitado como el que va en silla de ruedas, usa bastón o le falta un brazo. Lo que nos diferencia de los animales es, precisamente que somos diferentes unos de otros, que nadie es perfecto. El problema es que la gente tiende a etiquetar al resto; la diferencia es que mi disfunción está reconocida y las otras no; cuando todo el mundo entienda que tiene una discapacidad creo que el mundo mejorará, va a haber menos barreras arquitectónicas, más empatía, más tolerancia; las barreras arquitectónicas impiden hacer otras cosas como no poder entrar en un bar con tus amigos por culpa de un escalón”.

  • La sociedad es quien pone las barreras

“Es la propia sociedad la que hace discapacitada a algunas personas porque es ella quien pone las barreras. Creo que es más fácil sortear las barreras arquitectónicas porque al final te las vas a ingeniar para buscar un camino alternativo y ser independiente. Las barreras mentales, sin embargo, son más difíciles de superar porque la gente tiene a prejuzgar sin apenas haber hecho el intento de conocerte. De hecho, hay gente que te mira de arriba abajo, te hace un escáner. Como he dicho antes, discapacidados somos todos. Por el simple hecho que cada cual cuando llega al mundo no anda, no ve, o no oye y lo va aprendiendo a lo largo de su recorrido. Dicha evolución o quehaceres de la vida determinarán el que volvamos a ver , a andar o si padeceremos alzeheimer. Entonces todos, cuando pase más o menos tiempo terminaremos siendo discapacitados. Es decir, tendremos una diversidad funcional. A día de hoy mi diversidad funcional está reconocida, pero la de esa persona, la que pregunta tanto o te hace el escáner, esa no. Entonces, ¿cuál es la discapacidad real? Cuando eso cambie todo va a ir a mejor. “

  • Un día en la vida de Anna

“Yo vivo en Alginet, un pueblo que está a unos veinte minutos de Valencia en coche y a una hora en metro. Desde que salgo de mi casa hasta que llego a la piscina, voy por mitad de la carretera porque el camino no está lo suficientemente adaptado. Por mucho que me queje de que necesito que hagan una rampa, que la hagan como Dios manda. Esa rampa la han puesto a cincuenta metros del paso de cebra, en la esquina donde hay un cruce de coches; ¿no sería mejor hacer la rampa donde está el paso de cebra y no jugarme así ”la vida”? La gente no se va a parar donde está el cruce en la esquina, sino en el paso de cebra como dicta el código de circulación.”

“Por ejemplo, cuando tengo que ir en metro, antes de salir de casa he de llamar dos horas antes y decir que, por favor, pongan una rampa para así poder acceder al vagón, ya que hay un hueco entre coche y andén y ahí las ruedas traseras de mi silla patinan al entrar. En principio responden que sí, pero luego, a los veinte minutos me llaman para decirme que no hay gente para poner la rampa, que no va a ser posible, etc. Entonces le digo que por el hecho de que no me puedan poner una rampa yo tampoco puedo “retrasar” mi vida. El día que no esté mi madre o un vecino, ¿qué hago? ¿me quedo en mi casa? Cosas como éstas son las que me hacen ser discapacitada, al ponerme tantas trabas, así me quitan mi independencia”

  • Familia y amigos

“Mi familia es el 50 por ciento y mi esfuerzo, gracias a lo inculcado – esfuerzo, superación, constancia, sacrificio – por mi familia para que aprendiera a convivir con mi parálisis cerebral, hace el otro 50. Es un binomio que da resultado. Mis amigos son los que no ven a una chica con una silla de ruedas, sino a Anna.”

  • Periodismo

“En mi comunidad, un poco complicado. Es verdad que está difícil, pero como para el resto del mundo. Estudié periodismo, primero por vocación y segundo para intentar normalizar la comunicación en cuanto a la diversidad funcional. Espero ver algún día a un reportero con diversidad funcional en TV, aunque hay personas que piensan que no se van a fijar en el mensaje sino en tu diversidad (para mí eso pasará los primeros meses, luego la gente se olvida mientras hagas bien tu trabajo). Cosas como esa, o que nos den la oportunidad de aparecer en el séptimo arte son las que ayudarían a normalizar. Pero me reafirmo en que faltan oportunidades.”

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