El retiro monacal de Teresa Perales

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En la estricta concentración deportiva que se vive en el Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada, con deportistas de todos los países, olímpicos y paralímpicos, Teresa Perales tiene su oasis diario.

Bienparkiao.tv – A las ocho de cada tarde se quita las gafas de nadar y se planta delante del ordenador. Al otro lado, su hijo. Ese vínculo con la realidad la mantiene con las energías suficientes para aguantar las maratonianas sesiones que realiza para llegar en las mejores condiciones a los Juegos de Río 2016.

«Las ganas y la ilusión salen de ella, y ya le puedes poner toda la carga de entrenamientos que quieras, no hay ejercicios lo suficientemente duros como para hacerla caer, y además lo hará todo con rigurosidad y con buen humor. Lo que peor lleva es alejarse de su hijo y de su familia», cuenta su entrenador, Ángel Santamaría, a ABC.

Juntos llevan 16 años, sin discutir nunca, por eso, confiesa, la motivación para que una ganadora de 22 medallas paralímpicas quiera más se trabaja en el día a día. «Mi objetivo es hacerla sonreír. Si se echa una carcajada yo ya sé que está bien. Hizo el otro día una marca muy buena y ya la ha cogido como punto de referencia. Es tremenda su capacidad de hacerlo todo. En este tiempo hemos tenido que variar los entrenamientos para que no se hagan monótonos, pero nos miramos a los ojos y ya sabemos lo que queremos el uno del otro», señala.

Duro camino

Es un camino duro, reconoce la protagonista, que sabe también recoger lo positivo de ese retiro monacal al que se somete por aumentar su leyenda. «Es que los Juegos es lo más grande. Mejor si ganas, claro, pero todo lo que dejes en el camino merece la pena, te ayuda a crecer, te hace aprender y vives como experiencias que luego puedes contar y puedes extrapolarlo a la vida personal y profesional», explica Perales. Ciclos de tres semanas, con un único día para descansar, el domingo, salvo que indiquen lo contrario los fisioterapeutas. Ahora casi termina su concentración en Sierra Nevada, con un horario muy intenso en el que solo puede pensar en la natación: gimnasio, analíticas, más de dos horas de piscina por la mañana. A las tres, de vuelta al gimnasio para realizar ejercicios en seco y mejorar así la técnica. Y otra vez al agua hasta las seis. Este lunes viajó a Río, donde probará la piscina en la que peleará por las medallas en septiembre. De vuelta a España, un par de días en Zaragoza para ver a los suyos y a Funchal (Portugal) para el Campeonato de Europa. «Y ya sin parar hasta agosto. Queremos que vaya unos días antes de lo previsto a Río para adaptarse a los horarios. Me conformaría con una medalla, me alegraría con dos y saltaría como loco con tres. Pero no vamos para ser cuartos o quintos».

Teresa Perales- MAYA BALANYA
«Era un reto, llegar a mis quintos Juegos con 40 años. ¡Y yo no le sé decir que no a los retos!», sonríe la zaragozana, especialista en darle la vuelta a la vida y hallar el color en lo que aparenta ser gris. «Sí, estar lejos de mi hijo es lo que peor llevo, pero en Londres 2012 era muy pequeño y ahora es partícipe de mi preparación. Quiere verme allí y no puedo renunciar a eso. Terminar de nadar, girarme y verlo en la grada… bufff». «Nadará seis pruebas. El 30 % es técnica, el 70 % nadará con la cabeza. Y el niño en la grada. ¡Va a ir a por todas!», completa Santamaría, que advierte que Perales podría aún mejorar un 20 % en técnica y físico. Pero a la ganadora de 22 medallas paralímpicas también le van los retos fuera del agua. Se ha estrenado como actriz, con el director Javier Fesser, en el corto «Servicio técnico», producido por Fundación Telefónica, de la que es embajadora, y La Fábrica.

Candidata al Princesa
En los pocos ratos que le deja la preparación, presentará un tebeo en el que es protagonista y que han diseñado los mejores dibujantes de España. Y además, la espera del Princesa de Asturias. «No puedo explicar lo que es que Vicente del Bosque lidere esta aventura, con tantos de los mejores deportistas españoles detrás. Puedo hacer muchas cosas, pero en cambio no sé cómo demostrarles lo agradecida que estoy, lo que significa para mí. Es otro reto», sonríe, siempre sonríe.

Una referencia de vida
A los 19 años esta zaragozana (1975) asumió que la silla de ruedas iba a ser su compañera de vida. Pero no fue un impedimento, sino solo un camino diferente. «No sé si hubiera hecho tantas cosas sin la silla, pero en la piscina seguro que no estaría. ¡Si yo era karateka!». En el agua se ha convertido en la mejor deportista de la historia, con 22 medallas paralímpicas, y una referencia de vida y optimismo. Trabajadora, nadadora de élite y, sobre todo, madre: «Es lo único por lo que renunciaría a todo. Es mi mejor medalla».

Su estricta rutina
Mañana

«A las ocho, ya hemos quedado para ir al gimnasio. A las nueve, la doctora nos indica la analítica y a las nueve y cuarto, al agua, más o menos hasta las once y media. Sesiones de fisio y a comer».

Tarde

«Descansa un ratito y a las tres, sesión con la bicicleta adaptada. Después ejercicios para la biomecánica, con series en seco de mariposa y crol. Y piscina hasta las seis».

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