Álex Vidal regresa al tapiz tras un año en el dique seco

El coruñés, que en Tokio se convirtió en el primer taekwondista español en unos Juegos Paralímpicos, ha vuelto a la competición en Vietnam tras recuperarse de una grave lesión de rodilla. La murciana Lidia Costa debuta con una plata.

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Álex Vidal vuelve a sonreír. Tras casi un año en el dique seco por una grave lesión, el gallego ha regresado al tapiz. Su última aparición fue en el Makuhari Messe Hall de Tokio, donde se convirtió en el primer taekwondista español en unos Juegos Paralímpicos. El esperado retorno del ‘guerrero’ de Ribeira (A Coruña) ha sido en el Open de Asia en Ho Chi Minh (Vietnam). Ha caído en cuartos de final en K44 -58 kilos ante el mongol Tyemirbyek Khaulyet (13-4), aunque el resultado es lo de menos. “El nuevo reglamento me ha pillado desprevenido, he notado falta de ritmo y de competición, pero la rodilla ha ido de diez. Queda mucho trabajo por delante”, comenta.

En abril de 2021 se rompió el ligamento cruzado de la rodilla derecha en un ‘Test Match’ con el francés Bopha Kong, rival al que tantas veces se había enfrentado en su carrera. La resonancia confirmó los peores presagios, fue un mazazo, quedaban cuatro meses para la cita por la que llevaba tanto tiempo trabajando, aunque nada iba a impedirle hacer historia. Llegó mermado físicamente, pero pudo cumplir un sueño.

“Tokio fue un punto de inflexión, sabía que tenía que estar allí pese a estar roto. Fue una gran experiencia que todo deportista tendría que tener la suerte de poder vivirla. En lo deportivo sentí un poco de frustración, en el debut iba ganando el primer asalto, pero ves que la rodilla no te deja ser competitivo, así que me dejó una espinita clavada”, reconoce el gallego.

A su vuelta a España, el paso por el quirófano era obligatorio si quería continuar en la élite. “La operación salió muy bien, la rodilla está ahora incluso más fuerte, sin ningún tipo de molestias. Los primeros meses fueron muy duros. A los tres meses la gente que me veía no daba crédito, estaba golpeando el MIT (un elemento de entrenamiento) con suavidad y con gestos técnicos. A los cinco meses ya estaba desplazándome y haciendo taekwondo”, explica.

No había perdido feeling, aunque los entrenamientos de estos meses han estado marcados por la paciencia y la gestión de las emociones. “Al principio te pasa por la cabeza la retirada, pero durante la rehabilitación me salía de dentro dar patadas, está en mi ADN. Lo más duro fue ver que la gente competía y yo iba retrocediendo en el ranking. Y con la incertidumbre de no saber cómo quedaría la rodilla. Con 40 años el cuerpo de vez en cuando me dice que pare, ya no hago las cosas que hacía con 20”, comenta el cuatro veces campeón del mundo y de Europa.

El trabajo mental y el entorno han sido claves en su recuperación y en la decisión de seguir compitiendo al más alto nivel. “He tenido mucho apoyo de mi equipo, mi familia y mis amigos, siempre animando, me lo han puesto muy sencillo. En este proceso lo que más me afectó fue la frustración deportiva de Tokio. Ahora me tomo la vida con otra filosofía, el gran objetivo es París 2024, pero me pongo metas a corto plazo, sin agobiarme, disfrutando del camino. El siguiente paso es el Grand Prix de Manchester y luego el Mundial, en el que si hago un buen papel tendré pie y medio en los Juegos Paralímpicos”, asegura Álex Vidal, cuyo triunfo ha sido la vuelta al tapiz.

La murciana Lidia Costa debuta con una plata en el continental asiático de Vietnam.

En el continental asiático de Vietnam también compitió Lidia Costa, nueva integrante de la selección española. La alumna de Rafa Alcázar, anterior seleccionador nacional de taekwondo, se ha estrenado internacionalmente con buenas sensaciones y con una medalla de plata en categoría K44 -52. La murciana, que hace cinco años sufrió una amputación transhumeral derecha a raíz de un accidente de tráfico, quedó en segunda posición tras perder en la final con la iraní Mahdiyeh Sadat Hosseini.

“Los fisios me recomendaron hacer deporte, estaba en una forma física mala y no quería salir. Pero me aficioné bastante al fitness y luego probé el bádminton, estuve compitiendo una temporada en España. Tras el parón por la pandemia retomé el taekwondo, que ya lo había practicado con 16 años. Y el debut ha ido bien, con nervios porque no tengo experiencia y estoy en un sitio nuevo, pero muy ilusionada y con ganas, me llevo un buen sabor de boca porque ya entro en el ranking. Ahora a seguir entrenando y consiguiendo títulos”, subraya Lidia, quien se une a otras dos promesas ya consolidadas, Joel Martín y Dalia Santiago, campeona de Europa en 2021 y plata este año.

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