Campeones con muy poco

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Alfredo y José observan a Belén, que con ayuda externa y la de una auxiliar se prepara para tirar la pelota de boccia. :: FOTOS: JOAQUÍN BILBAO / A. S. C.

elcomercio.es – Contra todas las dificultades y adversidades, los alumnos y deportistas del Centro Ángel de la Guarda se aplican cada día en ser los mejores. Nada especial, en principio. Pero en su caso, su dedicación al deporte cobra especial relevancia. Son personas aquejadas por una discapacidad intelectual, lo cual no les impide progresar en el deporte. Belén, Alfredo José y Ángel son un claro exponente de este afán de superación.

Se han convertido en unos verdaderos expertos en la boccia. Son los mejores en esta modalidad deportiva. En cada campeonato al que han ido, han arrasado con todas las medallas y trofeos.

Estos cuatro deportistas estaban hasta ahora federados en este deporte, aunque este año, por problemas económicos, no han podido obtener la licencia, situación que conlleva que no hayan podido salir a competir esta temporada. Aún así, los cuatro siguen entrenándose duro para seguir siendo los mejores en este deporte.

Juego de precisió

De los cuatro, Belén sufre un mayor grado de parálisis. Se puede comunicar perfectamente, pero la movilidad que tiene es muy reducida y necesita de la ayuda de materiales externos y de un auxiliar para poder lanzar la pelota al jugar a la boccia. Cada vez que logra que la bola se acerque a la pelota blanca es feliz, un sentimiento que se refleja en su cara.
Alfredo, fiel seguidor del Sporting, es un apasionado de todo tipo de deporte, pero el fútbol le pierde. Sigue al equipo gijonés por todos los campos y es miembro de la Peña Sidrería Sporting. «Me gusta ir con las peñas y con la bandera», dice Alfredo entre risas. Para él, practicar deporte es una forma de vida, una manera de sentirse como cualquier otro y demuestra en cada campeonato que siente el deporte de un modo especial. Siempre con el chándal del Sporting, se esfuerza por poner en practica todo lo que su entrenador le enseña.

José, más tímido, lanza como nadie la pelota jugando a la boccia. Su cara de concentración cuando tira la bola da buena fe de ello.

Esquí , atletismo y golf

Los cuatro pertenecen al Centro Ángel de la Guarda, un lugar en el que cada día pueden practicar, además, una actividad diferente. Mario Díaz, responsable deportivo del centro, considera positivo no caer en la rutina.
Los lunes tienen sesiones de golf, y con ellas el centro se ha convertido en el primero en realizar esta actividad de golf adaptado en Asturias. Los martes van a Las Mestas a practicar atletismo y en invierno realizan esquí. «Esta actividad les encanta. Es ver la nieve y se vuelven locos», destaca Mario Díaz.

Suele trabajar con unos 45 alumnos, con los que se encuentra muy cómodo, pues para él es muy gratificante estar con ellos. «Aprendes muchas cosas. No son nada egoístas y son muy agradecidos», apunta.
El objetivo del centro es que a través del deporte sus alumnos puedan compartir experiencias y que esta actividad sirva además para canalizar las emociones y la energía acumulada a lo largo del día.

Vivir para superarse

Normalmente, Mario trabaja con grupos de diez alumnos, que suelen tener un mismo nivel de parálisis. Además, en el centro también se imparte un tipo de gimnasia especial, denominada generacional.

En esta modalidad se piensa en el futuro, puesto que el desgaste físico de una persona con parálisis es mayor. Así, se realizan ejercicios que estimulen a las personas con mayor edad dentro del centro. Se les ayuda con actividades para potenciar las piernas, otros diferentes para los brazos, incluso los hay para la vista o el oído.

A pesar de las dificultades, nunca tiran la toalla. Es más, trabajan cada día para ser un poco mejores. El Ángel de la Guarda cuenta con unos 130 usuarios que pasan allí muchas horas de convivencia.

En el centro, más de 60 trabajadores -enfermeras, fisioterapeutas, psicólogos…- y decenas de voluntarios acompañan a los alumnos en cada actividad.

El Ángel de la Guarda lleva trabajando desde 1992 en favor de la integración de las personas aquejadas de parálisis cerebral. Y ha encontrado en el deporte una vía más para potenciar esa integración. De momento, los resultados acompañan. «Son muy competitivos, quieren ganar siempre, para nosotros quedarnos sin licencias ha sido un golpe muy duro», apunta Mario, mientras recoge en compañía de sus alumnos los aros, cestos y pelotas con los que han trabajado.

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