CHILE: Hernán García «Mi sueño es una liga de golf adaptado»

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Es el único golfista en Chile con discapacidad física. Pese a ello, se mide con el resto casi de igual a igual. Aunque ahora sus pretensiones son otras

La Tercera – Diez de la mañana y, en La Reina, el sol se posa imponente sobre el césped  del Prince of Wales Country Club. «¿Cómo están, todo bien?», saluda Hernán García Urrutia, ofreciendo el brazo derecho para estrecharlo. Se pasea con confianza por el club, todos lo saludan, le hacen bromas y el las responde. «Aquí me recibieron desde los 13 años, es como mi casa», reconoce.

Hernán comienza una rutina  que parece memorizada: toma sus palos, llena su canastillo de pelotas y comienza la travesía por la verde cancha, que parece infinita. «Lo que más me cuesta es el drive», confiesa, mientras calienta sus golpes. Y bueno, es un tanto lógica su dificultad en el primer golpe, el más fuerte. Hernán nació con una malformación congénita en su brazo derecho; no tiene mano. «¡Pero juego como derecho!», aclara, cuando apoya el palo en su brazo diestro, lo empuña con el izquierdo y ¡tac!. Envía la pelota lejos, bien lejos.

Su pasión por el golf comenzó  de pequeño, a los 11 años. «Mi papá fue caddie acá cuando estudiaba en la universidad,entonces siempre vi los palos en mi casa», comenta. Sin embargo, fue él solo quien se interesó por este deporte: «Mi papá me ayudó con el tema de la inclusión metiéndome a varios deportes. Jugué fútbol, también hice atletismo, pero un día le dije que quería ir con él a la laguna Carén, que era la antigua cancha pública. Así fue como empecé«. De esa primera experiencia ya han pasado 14 años.

No tardó mucho en iniciar el camino  que todos los golfistas en el país siguen y, aunque deambuló por distintos clubes, fue finalmente en el Country Club en el que mejor lo recibieron. «Comencé a jugar el Golf Actions (el campeonato nacional de menores) ese mismo año, fue una experiencia muy bonita», asegura. Fue ahí cuando Taylor Made -una de las marcas de indumentaria más importantes en este deporte-  comenzó a auspiciarlo, apoyo que continúa hasta hoy.

Pero algo andaba mal. A los 15, en plena adolescencia, comenzó a cuestionarse la poca evolución que tenía su juego en comparación al del resto de sus contrincantes. Fue un proceso difícil, de cuestionamientos constantes.

«Sufrí un bajón, sentía que pese a que entrenaba mucho no podía avanzar. Siempre terminaba abajo en la clasificación y era terrible; todo el que juegue golf siempre va a querer ser el mejor del mundo. A esa edad no tenía la madurez suficiente para entender que mis días malos serían mucho más malos que los de una persona sin mi discapacidad. Estuve fuera por dos años, pero me di cuenta que esto es lo que me gusta y aquí estoy», reconoce.

Prácticamente un tercio de la vida de Hernán se ha desarrollado sobre una cancha de golf. De hecho, al momento de pensar en la profesión que seguiría, no le costó mucho decidirla. «Estudié Técnico Deportivo y Entrenador Personal. Luego hice un diplomado de Entrenamiento Deportivo con mención en golf, que es el que entrega la Federación», comenta.

Hace cuatro años que es profesor en el PWCC, donde ha trabajado con niños de todas las edades. «Ahora trabajo con los más grandes, pero fue todo un tema al principio. Los niños son muy curiosos y te preguntan 20 veces por qué no tienes una mano», asegura. Pero los niños son inocentes y Hernán lo sabe: «Enseñarles a ellos es algo que se puede aprovechar, porque van a crecer con una visión distinta frente a una persona con discapacidad física,  serán más inclusivos y mejores personas».

Para Hernán, competir en un campeonato es una lotería. Puede tener días buenos y otros muy malos, por lo que sabe que en Chile no puede medirse de igual a igual. «Yo no puedo ser profesional, porque no tengo una liga para personas en mi condición. Juego los torneos que puedo y me esfuerzo bastante», declara. Por eso, la idea de Hernán es viajar el próximo año a Europa, a disputar el circuito de la EDGA (Asociación Europea de Golf Adaptado, por sus siglas en inglés).

«Es algo que hace mucho tiempo quiero hacer. Mi idea es participar en un par de abiertos ycompetir con otros en igualdad de condiciones. Pero lo que más quiero es ver cómo funciona esto allá e intentar formar una Federación similar en Chile. Es mi sueño», asegura.

García es el único golfista adaptado del país, pero confía que con el tiempo y con la formación de una federación, se sumen más. La gran esperanza la dio Trinidad Telleira, una niña de siete años que hace algunos meses se incorporó a su clase. Ella posee la misma malformación que él y es una de sus regalonas.

Se acerca el mediodía y, sentado en una banca, Hernán reflexiona: «En el golf, como en cualquier otro deporte, puedes o no ser campeón, puedes querer competir o sólo divertirte, pero lo importante es que te desarrollas como persona».

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