Constancia, sudor y esfuerzo ante la adversidad

0
11

A la izquierda, el boxeador Nacho Ramos, en el gimnasio de Fepamic. A la derecha, los instructores marcan los movimientos.diariocordoba.com – Mañana se celebrará el Día Internacional de la Discapacidad. Como todos los años, niños con síndrome de Down, esclerosis múltiple o daños medulares recobrarán un protagonismo robado el resto de días. Y es que, por difícil que pueda resultar, los discapacitados no tienen más aspiraciones en la vida que vivir de la mejor manera posible, como todos. Ello implica que también practiquen deporte con el fin de mejorar la forma física y por el mero hecho de divertirse. Sin embargo, la mejora que ofrece la práctica deportiva en discapacitados va más allá pues persigue la mejora de la coordinación y ganar autonomía. Igualmente, hay que tener en cuenta que cuando se habla de discapacidad no refiere a un estado único, homogéneo. De ello son conscientes en la Federación Provincial de Asociaciones de Discapacitados Físicos y Orgánicos de Córdoba (Fepamic). Bernardo Moreno, director de la Unidad Diurna, explica que «por la demanda de los usuarios se han ido creando nuevos talleres deportivos. Tenemos una oferta amplia en esta materia como la equinoterapia o la acuaterapia». Sin embargo, reconoce el entrenador Moreno, es imposible hacer un equipo deportivo en la asociación. «Pensamos en crear un equipo de baloncesto en silla de ruedas pero el problema es que aquí la mayoría de nuestros usuarios van en silla de ruedas eléctrica con lo que tirar al aro o intentar un tapón es algo imposible».

Un peculiar púgil

A pesar de que una artrogriposis le hace tener la muñeca girada, Nacho Ramos se ha colocado los guantes y destroza el saco. Nadie le puede decir que sea bueno. Nadie le puede decir que sea malo. No existe competición en la que pueda participar ni rival que pueda batir. Ningún otro boxeador le hará morder la lona ni él levantará cinturón alguno en ningún ring. No existe federación alguna a la que pueda inscribirse porque no hay boxeo para discapacitados.

«Solo tengo que echar los guantes con alguien con mis mismas características. En boxeo se establecen distintas categorías en función del peso del luchador, pues debería haber categorías que ajusten peso con grado de discapacidad y hacer una categoría que sea, por ejemplo, de entre 70 y 75 kilos con

una discapacidad que oscile entre un 60 y un 70%», dice. Se trata de adaptar el deporte a la minusvalía sin hacerle perder la esencia, como hace el boxeador en sus entrenamientos. Su falta de movilidad le impide saltar solo la comba con lo que necesita de la ayuda del entrenador y de un voluntario.

«Voy bien de físico y de golpeo pero no estoy tan loco para batirme con una persona que no tenga ninguna discapacidad porque me puede destrozar», dice el púgil de Valenzuela, quien no entiende que el Comité Paralímpico reconozca deportes como el taekwondo e ignore el boxeo. Así, Nacho se sigue entrenando -con la ayuda inestimable de su entrenado, Ramón, su preparadora física, Nuria, y su terapeuta ocupacional, Alberto– para pequeñas exhibiciones en el cuadrilátero y estar preparado para cuando llegue su ocasión. Y ya cuenta con patrocinador. La marca Charlie se ha interesado por su caso y le ha regalo el kit completo de boxeador y queda a la espera de que pueda empezar a competir para subvencionarle la carrera deportiva.

Cuentan de Cassius Clay, el gran ídolo de Nacho Ramos, que le perdió el miedo a los rivales, a las costillas rotas y al sabor de la sangre en su boca cuando aceptó quién era y comenzó a llamarse Muhammad Ali. Por eso, el púgil de la artrogriposis se hace llamar Calorro, un tipo de la calle, un luchador. Y lo lleva tatuado en el antebrazo para que cuando esté en posición de defensa su oponente lo pueda leer bien.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here