Cuatro historias de la delegación argentina parapanamericana de Toronto

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Delegación argentina
Delegación argentina

Cancha Llena. La lucha contra la adversidad no conoce de edades ni de géneros. Desde hoy, 172 historias de vida se darán cita en Toronto para representar a la Argentina en la quinta edición de los Juegos Parapanamericanos. Esos que anoche fueron inaugurados oficialmente y que depararán emociones, tristezas, alegrías y decepciones pero la certeza de saber que la llama del deporte, es su más pura expresión, sigue viva en cada uno de estos embajadores.

Al recorrer la delegación nacional, esa que partió con una valija llena de ilusiones rumbo a Toronto, las historias se multiplican en un paseo de emociones que tiene casi siempre como destino final la admiración.

En natación, el equipo argentino volverá a contar con Daniela Giménez, la chica de la sonrisa amplia y de la alegría contagiosa que competirá en cinco pruebas en la cita de Toronto. Las apariencias engañana porque con apenas 22 años de edad, ‘Dani’ es una de las más experimentadas de la delegación porque este será su tercer Juego Parapanamericano, luego de haber debutado en Río 2007 y haber competido en Guadalajara 2011.

Con dos experiencias olímpicas en Pekín 2008 y Londres 2012, Daniela se ríe cuando en la comitiva argentina la indican como una experimentada.

«Es una sensación rara porque cuando fui a mis primeros Panamericanos no conocía a nadie, estaba muy tímida y tenía apenas 14 años. Antes de viajar hablé con una atleta española que conocí en Río que tiene mi misma edad y nos dimos cuenta que vamos a ser ‘las viejitas’ de la natación», comenta risueña.

Chaqueña de nacimiento, comenzó a nadar desde que tenía cinco años y luego de ser una nómade y de vivir en Resistencia, Corrientes y hasta un año en Australia, decidió desde el año pasado asentarse en Buenos Aires. Estudia recursos humanos en la Universidad y no oculta su orgullo de representar al país.

«Es una sensación única e indescriptible ver flamear tu bandera en una ceremonia, ver tu foto y tu nombre en un anuncio de una competencia y saber que cuando te tirás al agua representás a tu país», señala Dani sin perder su alegría pero con una pizca de emoción.

Daniela, que compite en la categoría SB 9 sin su mano izquierda, estableció un récord mundial de los 50 metros pecho, con un tiempo de 38″10/100, en 2013.

En contraste con la juvenutd de Daniela, en la comitiva argentina aparece Roberto Leglise, sanjuanino de 54 años que competirá en bochas en su primer Parapanamericano, pero con la experiencia de haber sido olímpico en Pekín 2008.

Roberto, que padece una parálisis cerebral, producto de una encefalitis ocurrida a los 6 meses de edad, también «está contagiado» de esa sonrisa maravillosa. Dueño de un gran sentido del humor, este atleta nacido en Caucete bromea y señala: «Vamos a ver si le podemos dar un toque de frescura y juventud a la delegación».

Huérfano desde muy chiquito y el menor de nueve hermanos, Roberto vive con un sobrino en Caucete y todas las semanas viaja a la capital sanjuanina para entrenar con una planificación que le envían desde Mar del Plata los entrenadores de la selección nacional de boccia (como se denomina a este deporte adaptado de bochas).

Dueño de una lucidez sensacional, y pese a manifestar que «el deporte es su vida y lo mantiene activo», este cauceteño afirma: «Estos son mis últimos torneos con la selección argentina porque si bien me siento bien, no tengo que ser egoísta y dejar mi lugar para los chicos más jóvenes. Le estoy muy agradecido a esta posibilidad de representar a mi país y creo que otros más chicos merecen esta chance».

En este grupo de experimentados y con una herencia por dejar a los más jovenes aparece Silvio Velo, el capitán de los Murciélagos del fútbol para no videntes. Este emblema y gladiador de mil batallas vive «una sobrevida deportiva» a sus 44 años porque, luego de ser operado de meniscos en marzo pasado, hizo un gran esfuerzo físico para alcanzar estos Panamericanos con el sueño de una nueva conquisa continental en Toronto.

«Estoy muy agradecido a todo el cuerpo médico y a mis compañeros que me permiten hoy poder competir en estos Juegos Panamericanos. Vamos con las mejores expectativas y, sin dudas, este es un gran paso pensando en los Juegos Olímpicos de Río del año próximo».

Sin rodeos, Silvio no elude la proximidad de su retiro que sería luego de la cita de Río aunque deja una ilusión y una esperanza en sus palabras, siempre con su buen humor característico: «En casa tengo medalla de plata y bronce, no me gustaría dejar la colección incompleta, así que sólo puedo ir por el oro a Toronto y luego a Río. Ojalá que hayamos logrado generar un espíritu con los Murciélagos y deje una marca para las nuevas generaciones».

Por último Lis Scaroni, atleta de velocidad, llega a la pista de Toronto con un sueño y un objetivo de vida. El anhelo deportivo es repetir sus últimas actuaciones y, en su cuarto evento representando al país, alcanzar esas marcas que la ubicaron en lo más alto de las clasificaciones, por ejemplo de los 100 metros con su tiempo de 12,64 segundos.

Sin embargo, esta lomaverdense de 19 años también desembarca en estos Parapanamericanos de Canadá con el objetivo de tratar de volver a conseguir una medalla para reinaugurar esa repisa que en diciembre pasado se quemó junto con toda su casa en un voraz incendio que le provocó importantes daños materiales.

Con 31 medallas de oro cosechadas en su precoz carrera y entrenada por su novio, Jonathan Herrera, Lis participará en los 100 y 200 metros de Toronto.

Cuatro historias y una misma sonrisa, esa que se repite en cada una de las 172 historias que, desde hoy, representarán a la delegación argentina en los Juegos Parapanamericanos de Toronto, una comitiva que sin dudas, celebra la vida.

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