Eduardo Cuesta, una vida de superación golpeando la bola

El mostoleño es uno de los mejores jugadores del mundo con discapacidad intelectual. En Tokio peleará por la medalla paralímpica, la única que le queda en su gran palmarés.

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Cada día acompañaba a un amigo al gimnasio de su instituto para ver los entrenamientos del Club de Tenis de Mesa Móstoles. Eduardo Cuesta pasaba horas sentado en un banco, cautivado y sin mover un músculo de su cara, un día tras otro, viendo a los chicos golpear aquella minúscula bola. Hasta que decidió dar el paso y le preguntó a Adolfo Gómez -su entrenador- si podía probar. Desde aquel momento no se ha separado de una pala. Tenía 12 años y una discapacidad intelectual del 40%. Disciplinado, porfiado y con una zurda eléctrica, lleva dos décadas en la élite de este deporte con una carrera plagada de éxitos. En unos días disputará en Tokio sus segundos Juegos Paralímpicos.

“Jugaba al fútbol en el parque como cualquier niño, pero al ver el tenis de mesa me enganchó, aunque hasta el tercer día no me atreví a probarlo. Me sorprendió mucho por la rapidez de movimientos, los reflejos y porque me divertía. En la mesa me sentía igual que el resto de chicos. Eso sí, al principio no le daba a ninguna bola”, recuerda entre risas. Apenas llevaba dos años practicando y se plantó en el Mundial de Lisboa, donde quedó subcampeón. “No me lo esperaba, veía que destacaba en algo y fue un impulso para continuar”, relata.

Desde que empezó a competir en 1999 ha ganado todos los campeonatos de España a excepción de la edición de 2018, a la que no se presentó por lesión. En sus vitrinas también lucen numerosas preseas internacionales: 17 medallas mundiales (seis oros, cuatro platas y siete bronces) y 15 europeas (cuatro oros, cinco platas y seis bronces). “El logro más especial fue ganar cuatro oros en los Global Games de la República Checa en 2009, donde fui elegido MVP, el mejor deportista. Detrás de cada resultado hay muchas horas de trabajo, hay que ser muy constante para conseguirlo, nadie te regala nada en este deporte”, apunta el mostoleño.

Cuesta también ha tenido que esquivar piedras a lo largo de su camino, como quedarse fuera de los Juegos de Londres 2012, en los que se levantó el veto a los deportistas españoles con discapacidad intelectual, castigados por el fraude de Sídney 2000, cuando España ganó el oro arrasando a sus rivales en baloncesto con 10 jugadores sin ningún tipo de discapacidad. No jugó durante el año 2011 por “una falta de entendimiento” entre la Federación Española de Deportes para Personas con Discapacidad y la Federación Española de Tenis de Mesa.

“Mi nombre no aparecía en los listados de ninguna de las dos y no me llamaron para disputar torneos. Pasé de ser el número uno del mundo al siete y a los Juegos solo iban los seis mejores. Me fastidió mucho, había trabajado duro para ir a Londres y lo tuve muy cerca. Pero me dio fuerzas para seguir y pensar en los siguientes”, asevera. Los de Río de Janeiro 2016 no se los perdió: “Fue un sueño hecho realidad, disfruté de la experiencia. Es lo más grande que le puede pasar a un deportista”.

En estos cinco últimos años ha vuelto a recuperar su mejor nivel y eso que el 2018 lo pasó en blanco por una rotura del cruzado y del menisco interno que frenó su progresión. “Me gustaría volver a ser el número uno, pero en mi categoría, clase 11, hay mucho nivel”, dice. En este curso solo disputó un torneo, el Open de República Checa, ganando la plata. “Pensé que iba a encontrarme peor para ser la primera competición internacional en mucho tiempo, pero me veo más fuerte, he mejorado mi revés, que siempre ha sido una asignatura pendiente”, subraya.

El madrileño, que figura en el Top 5 del ranking, tendrá que lidiar en Tokio con rivales como el belga Florian van Acker, el húngaro Peter Palos, el francés Lucas Creange, el australiano Samuel Philip von Einem y el surcoreano Tae Kim Gi. “Puedo hacerles frente a los favoritos, ya sé lo que es ganarles y puedo repetirlo. Me siento fuerte y capaz de competir con los mejores, estoy con mucha ilusión y con ganas de darlo todo en cada partido. Mi objetivo es mejorar lo que hice en Río, que sería pasar la fase de grupos, y conseguir la medalla paralímpica, la única que me falta en mi palmarés y voy a pelear por ese sueño”, añade Eduardo Cuesta.

TEST TOKIO 2020. Conociendo a Eduardo Cuesta

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