Felipe Cartas nos relata sus «15 días trepidantes» en Pirena Advance

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discapnet.es – Su amor por los perros, por la aventura, la adrenalina, el deporte, la naturaleza… le lanzaron a querer participar en Pirena.

Pirena es una competición en la que los mushers (corredores con trineo tirado por perros) cruzan los Pirineos, atravesando etapas que aúnan condiciones extremas y gran belleza.

Felipe Cartas afrontaba este año su bautizo en esta gran competición por nieve y montaña, y su sensación tras finalizar las etapas es de satisfacción. «Me encanta la aventura vital, con adrenalina si es posible… y me he venido muy satisfecho».

De vuelta a casa tras dos semanas inmerso en esta carrera nos ha atendido con  la energía que le caracteriza, y nos ha transmitido su ilusión, su fuerza y su amor por el deporte y la naturaleza. Felipe aún está aterrizando de esos días que ha compartido y vivido con gran intensidad, junto a otros grandes mushers, «competidores recios, fuertes», que le acogieron muy bien desde el primer momento, aunque eso sí, tuvo que demostrar que él era uno más, que él podía ser igual de fuerte. Y lo ha conseguido, él y su compañero de equipo Jorge Ruíz, terminaron la carrera en el puesto 17, algo que está muy bien, contando con que sus perros tiraban con el doble de peso que el resto, y que además contaban con el hándicap de su discapacidad, y de que era su primera vez.

En total comenzaron la carrera 26 participantes. A mitad de carrera se retiraron 3. Por tanto su  puesto, el 17, con 150 kilos de trineo, está muy bien. «Es un éxito indiscutible, hemos logrado superar a 9 equipos, muy muy preparados», nos confirma. Felipe nos explica que conoció a su compañero poco antes de la carrera, con Jorge encajó muy bien, pero comenzaron a coordinarse los primeros días, sin casi entrenamiento previo. Los perros igual, los conoció al inicio de la carrera, pero su amor por este animal ha hecho que enseguida pudiera orientarles y guiarles sin problema.

Han superado frío extremo, niebla, ventisca, subidas y bajadas de infarto, congelación, hipotermia, y la incertidumbre que depara este tipo de competiciones, ¿qué tiempo hará? ¿dónde podremos parar? ¿dónde dormir, descansar? ¿cómo responderán los perros? ¿cómo responderán  los participantes? Felipe nos lo cuenta en primera persona…

¿Qué te impulso a participar en Pirena?

Que era un cúmulo de aventuras juntas. Siempre me ha gustado el deporte, la montaña, los perros. Las circunstancias vitales han hecho que todo esto me aporte mucho y me enriquezca.

Participar en Pirena siempre fue un anhelo para mi, junto con la aventura y la adrenalina.

Felipe Cartas y Jorge Ruíz en el trineo¿Qué fue lo más duro?

En Pirena hay que separar dos aspectos: la competición y el resto de horas que compartes con el resto de participantes.

Sobre la competición, el deporte en competiciones extremas no me daba miedo. Las 21-22 horas restantes del día, era el verdadero reto. Ser lo más independiente posible en cualquier condición que me encontrase: albergues, con o sin baño, y muchas veces no adaptados.

He intentado jugar en los dos campos y he salido contento de los dos. Mi reto era normalizar la vida de un musher en silla de ruedas.

La competición ha sido dura, pero la satisfacción de haber estado allí es mayor.

¿Qué tal fue la experiencia, la convivencia con el resto de mushers?

Me acogieron muy bien… pero creo que cuando me sentí totalmente integrado fue el día 14, a menos 30 grados, casi al finalizar la  carrera, había logrado superar todas las etapas, controlar a 20-24 perros en situaciones y condiciones extremas, y había demostrado que  era uno de ellos, que era un musher.

¿Qué destacarías de toda la carrera?

No destacaría nada en particular, me quedo con PIRENA, con PIRENA al completo. Es la primera vez que me separaba de mi mujer y mi hija en muchos años, así que tenía que aprovechar la experiencia al máximo.

Todo ha sido muy enriquecedor, una experiencia vital de principio a fin. Sentir el deporte, la aceptación, la normalización…

Habéis pasado por muchos sitios excepcionales para los amantes de la montaña: Huesca, Andorra, Cataluña, … ¿con qué etapas de la  carrera te quedarías?

Me quedo con las etapas extremas.

Con la etapa nocturna en Beret Montgarri, con una bajada a un pueblo abandonado en un valle. Con el tramo de Beret a Vall D´Aran que hicimos con niebla, tanto que había curvas en que no veías a los perros en cabeza de tu propio trineo.

Destaca también El Tarter en Andorra, con una ascensión y bajada de 600 metros. Impresionante. Una etapa muy alpina en la que has de dominar bien el trineo.

Y por último, con Plateau de Beille, en Francia, la última etapa. A 2.300 metros, en la parte de arriba de una montaña, atravesando un bosque y con una sensación térmica de menos 30 grados.

Encontré aventura y naturaleza en todas ellas.

Compartes con tu mujer la afición por el deporte… he visto que habéis participado en el descenso del Sella, ¿qué destacarías de esa experiencia en pareja?

Practicar un deporte con alguien «hace pareja o la destruye». Nuestros amigos nos admiran porque encajamos muy bien. Ya hemos hecho 9 descensos juntos. El truco «la ilusión por divertirte».

Seguramente pronto le veamos en nuevos retos y aventuras. En piragua, esquiando, o practicando cualquier deporte, que le motive, que le  haga «vivir» nuevas sensaciones, porque «en la medida que tenga ilusión por hacer algo… mi cuerpo también me dejará».

Felicidades!!

Fotos cedidas por Pirena Advance, realizadas por Gonzalo Azumendi.

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