Impetuoso Zanardi quiere ayudar a Italia en Paralímpicos

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<p>El ex piloto italiano de F&oacute;rmula Uno Alessandro Zanardi durante un entrenamiento de ciclismo manual cerca de Padua, mayo 14 2012. El ex piloto italiano de F&oacute;rmula Uno Alessandro Zanardi espera dar esperanza a su pa&iacute;s, golpeado por profundas dificultades econ&oacute;micas, cuando se presente en el ciclismo manual de los Juegos Paral&iacute;mpicos de Londres este a&ntilde;o. REUTERS/Stefano Rellandini</p>Ita.reuters.com – El ex piloto italiano de Fórmula Uno Alessandro Zanardi espera dar esperanza a su país, golpeado por profundas dificultades económicas, cuando se presente en el ciclismo manual de los Juegos Paralímpicos de Londres este año.

«El auto se partió en dos pedazos, una parte de mí se quedó en el coche y otro poco, que eran mis piernas, dijeron ‘arrivederci’ en otra dirección. Y así es como gané los boletos a Londres 2012», dijo Zanardi con una sonrisa irónica.

Nadie llega a los Juegos Olímpicos o Paralímpicos sin una gran determinación, pero la obstinada actitud del piloto de 45 años y su negativa a rendirse son aún más destacables.

Zanardi pasó de piloto en la F1 a esperanza paralímpica en medio de una vida trágica que incluyó la muerte de su hermana menor y un terrible accidente de automovilismo en el que perdió las piernas.

Nada de eso disipó sus ganas de competir y ahora espera por su llegada a Londres como miembro del equipo italiano de ciclismo manual.

Zanardi estaba liderando una carrera de la categoría Champ Car en el circuito alemán de Lausitz en el 2001 cuando perdió el control de su Reynard-Honda en las vueltas finales, y el piloto canadiense Alex Tagliani lo chocó a más de 350 km/h.

El hecho se produjo cuatro días después de los ataques del 11 de septiembre en Nueva York, por lo que los organizadores de la carrera analizaron la posibilidad de cancelarla en honor a las víctimas.

«Decidimos correr (porque) esa era la mejor manera de reaccionar a lo que había pasado, seguir adelante, demostrar que la humanidad es más fuerte que eso y su gran capacidad para superar dificultades», recordó Zanardi en una entrevista con Reuters.

Luego de que organizadores decidieran quitar de los autos los logos de patrocinadores y poner en su lugar banderas de Estados Unidos, la lluvia amenazó con detener el evento.

«Muchas cosas fueron realmente extrañas, no parecía ser normal», dijo Zanardi, dos veces campeón de la categoría CART (ahora IndyCar).

Mientras el cielo «mágicamente» se despejaba pocas horas antes del inicio de la carrera, Zanardi se preparaba para el evento que cambiaría su vida de la manera más horrorosa.

MILAGRO

Después de una buena largada, Zanardi sacó mucha ventaja a sus competidores, realizó su última parada en boxes sin problemas y parecía tener garantizado un lugar en el podio.

«Pero cuando volví a la pista, algo sucedió. Perdí el control del auto al volver a la línea de aceleración y terminé en el medio de la pista. El primer auto pudo evitarme y pasó. El segundo no», relató Zanardi.

Los médicos estuvieron en el lugar segundos después del choque, pero Zanardi había perdido casi tres cuartos de su sangre para el momento en que un helicóptero lo trasladó a un hospital en Berlín, a unos 140 kilómetros del lugar.

«Mi corazón se detuvo siete veces, un cura me dio la extremaunción. Si hay que encontrar una palabra, la más cercana sería ‘milagro'», dijo el italiano.

«Pero no creo que haya sido un milagro. Fue un gran regalo que me dieron esos hombres increíbles que me salvaron la vida», añadió.

A pesar de seguir vivo, Zanardi tuvo particularmente mala suerte en el modo en que sucedió el accidente.

«Fue una coincidencia. Me golpeó con una de las partes más fuertes y filosas del auto de carreras, la trompa, en la parte probablemente más vulnerable de mi coche, que es justo detrás de las ruedas delanteras», describió.

«Así que, básicamente, hizo un agujero en mi auto y lo partió en dos pedazos», continuó.

Después del accidente, Zanardi realizó un ambicioso programa de rehabilitación con dos prótesis que él mismo ayudó a diseñar.

«Siempre me gustó trabajar en las máquinas que manejaba. A veces los mecánicos me dejaban hacer algunas cosas, a veces no, porque no confiaban en mí», declaró entre risas.

«Pero esa actitud me ayudó mucho con la rehabilitación. Cuando salí del hospital de Berlín, no podía esperar a entender cómo funcionarían un par de piernas protésicas y cómo me adaptaría a ellas según mis necesidades», agregó.

Con gran orgullo tras su recuperación, Zanardi volvió a competir apenas un año y medio después del accidente. En el 2003, el italiano volvió a Lausitz para manejar en el circuito donde casi pierde la vida en el 2001.

El piloto continuó en el campeonato de la categoría World Touring Car hasta el 2009, momento en el que ya había comenzado a practicar ciclismo manual.

El año pasado, en su cuarto intento, Zanardi ganó el maratón de ciclismo manual en la Ciudad de Nueva York.

Mientras Italia sufre una profunda crisis económica que ha provocado una ola de suicidios entre empresarios, su historia en Londres este año podría ayudar a elevar el espíritu de su país.

«Si en las difíciles circunstancias que está afrontando actualmente nuestro país alguien encuentra algo de inspiración en mí, no solo estoy satisfecho, sino emocionado», expresó.

«El hecho de que yo haya podido clasificarme y representar a mi nación en los Juegos Olímpicos es algo que siempre les voy a decir a mis amigos y nietos, si tengo la suerte de tener algunos», añadió.

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