La adaptación del ocio aprueba “por los pelos” en la capital

Las personas con movilidad reducida se ven obligadas a acceder al Auditorio por la carretera, desde el río./Foto: Archivo

eldiadigital.es – Imagine que tiene el día libre y decide hacer planes para disfrutar del ocio de la ciudad de Cuenca. Quizá le apetezca visitar algún museo, ir a tomar unas cañas después, ver una obra de teatro en el Auditorio o acudir al cine y, finalmente, tomar unas copas por la noche.

Si usted es una persona con movilidad reducida, el abanico de opciones se reduce considerablemente, según explican desde el colectivo de asociaciones de personas con discapacidad. Y es que, a pesar de que la adaptación del ocio ha mejorado en Cuenca en los últimos años y llega al aprobado —por los pelos, eso sí—, aún “queda mucho por hacer” hasta que alguien en silla de ruedas, por ejemplo, pueda acceder en igualdad de condiciones al ocio que alguien que no la necesite.

Lo más accesible
Según los estudios de accesibilidad elaborados por Aspaym, Asociación Roosevelt y COCEMFE, las actividades que plantean menos dificultades de acceso son las deportivas, acudir al cine y a bares y restaurantes. Eso sí, con matices.

En cuanto al deporte, el vicepresidente de Aspaym, David, comenta que “sólo los polideportivos de San Fernando y de El Sargal tienen baños adaptados, mientras que en el último si vas en silla de ruedas no puedes acceder a la pista”. Añade que el acceso al campo Obispo Laplana tampoco es el más adecuado.

En hostelería, aunque cada vez son más los establecimientos que adaptan su entrada y espacio interior eliminando escalones, desde COCEMFE su presidente, Enrique Alarcón, comenta que “aún quedan muchos que no están adaptados, mientras que lo más difícil es encontrar baños para personas con discapacidad”.

Lo menos accesible
En el lado de lo menos accesible caen museos y monumentos de interés “porque en Cuenca, al estar en el Casco, es complicado llegar, aunque es cierto que, en el caso de los museos, por dentro sí están bien planteados” precisa Alarcón. Les acompaña el Auditorio, puesto que “tenemos que entrar por la parte del puente, es decir, llegando por la carretera, lo que supone un peligro” destaca David desde Aspaym. Y remata: “Cuando se hicieron obras en la escalera hace poco, se podría haber añadido una rampa para adaptarlas”.

Mención especial merece el Casco Antiguo. Los adoquines dificultan el desplazamiento y su orografía no es la más adecuada para unos bastones o una silla de ruedas. El colectivo entiende que es complicado modificarlo, aunque opinan que se podría llegar a soluciones intermedias como mejorar, adaptándolo, el transporte público que le da acceso. Por otro lado, valoran —y mucho— los esfuerzos de adaptación que se han hecho en algunos monumentos como, por ejemplo, la Catedral.

Cuestión de actitud
A veces, mejorar la accesibilidad “es cuestión de actitud más que de dinero” precisa el presidente de Asociación Roosevelt, José María Martínez. Echa en falta que se piense en las personas con discapacidad —reservando espacios— en los actos oficiales como, por ejemplo, pregones de fiestas o conciertos. “Debemos poder tener la opción de ir si queremos, como los demás” recalca. Y ahora “no es así”.
La meta: conseguir el ocio inclusivo
Junto con la mejora de la accesibilidad en las zonas de ocio en Cuenca, desde la Asociación Roosevelt tienen también el objetivo de conseguir que el ocio que se oferte en Cuenca sea 100% inclusivo, es decir: que se pongan a disposición de todos los ciudadanos los mismos programas y ofertas de ocio de todo tipo, tengan o no alguna discapacidad.

“Siempre que hablemos de mejoras en cuanto al ocio, tenemos que hablar de ocio inclusivo” recalca el presidente de la Asociación Roosevelt, José María Martínez. “Lo que no puede ser es que se hagan programas especiales para personas con discapacidad, especialmente las instituciones” critica.

Martínez recuerda, por ejemplo, el programa “discapacidad y deporte que tenía el Ayuntamiento y que estaba fuera del Instituto Municipal de Deportes, iba por Servicios Sociales”. Para el presidente de la Asociación Roosevelt se trata de iniciativas que no consiguen el objetivo de la integración porque, en sí mismas, hacen distinciones.
“Apostar por el turismo adaptado es abrir mercados”
En un momento económico tan complicado como el actual, en el que abrir nuevos mercados es fundamental para la supervivencia de todos los sectores —y en esto el sector del ocio y del turismo no son diferentes—, desde el colectivo de personas con discapacidad de Cuenca señalan la gran oportunidad que se está perdiendo en cuanto a turismo en la capital debido a la escasa adaptación para personas con discapacidad que presentan las zonas y recursos turísticos y de ocio.

Desde Aspaym su vicepresidente, David, comenta al respecto que “se ha mejorado en los últimos años porque, por ejemplo, ahora ya contamos con al menos un hotel que tiene habitaciones adaptadas para personas con movilidad reducida. Pero hasta hace poco no teníamos ni eso” denuncia.

Para el vicepresidente de Aspaym “hoy en día y siendo Cuenca una ciudad tan turística, se deberían centrar los esfuerzos en adaptarla para que las personas con discapacidad pudieran venir”. Y es que, recuerda: “Nosotros también tenemos tiempo libre, nuestro dinero vale igual que el de los demás. Se está desaprovechando la oportunidad de atraer a un turismo que vendría si Cuenca estuviera mejor adaptada” recalca.

Perdiendo turismo
El presidente de COCEMFE, Enrique Alarcón, precisa por su parte que “si Cuenca tuviera un mínimo de diseño en cuanto a accesibilidad en las actuaciones turísticas y de ocio que se llevan a cabo, tendría un gran atractivo para el colectivo de personas con discapacidad”.

Desde las asociaciones lamentan que cada año llegen a Cuenca miles de turistas de todo el mundo y que, sin embargo, las personas con discapacidad de lugares cercanos no puedan plantearse de forma normal hacer una visita “porque la ciudad no dispone de unos servicios mínimos de adaptación para personas con discapacidad que les permitan acudir” puntualiza Alarcón.

Las asociaciones han mantenido reuniones con Turismo y también con el sector hostelero —como es el caso de Aspaym— a fin de transmitirles que, si se adaptaran “evitarían esta pérdida económica que se da ahora”. Ahora esperan a que recojan el guante.

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