No hay muro que detenga al fútbol

0
23

marca.com – Por primera vez, un equipo de fútbol de discapacitados intelectuales, el Club Deportivo Mío, visitaba una cárcel, la de Estremera, para disputar un partido con los internos discapacitados. La experiencia piloto fue tan perfecta que por lo menos una vez al mes un equipo de la Liga de Femaddi (Federación Madrileña de Deportistas con Discapacidad Intelectual) jugará un partido con los presos. Y todo ello con la colaboración de la Fundación Real Madrid y con la organización de Femaddi y Feaps Madrid.

RECIBIMIENTO DE CHAMPIONS
Los chicos del C. D. Mío llegaron al Centro Penitenciario de Estremera antes de las 10 de la mañana. Los reclusos les recibieron con pancartas y aplausos. Todos sabían que iba a ser un día grande para ellos, para el fútbol y para la historia de los discapacitados intelectuales.

Tras los primeros saludos, unos y otros se van al vestuario para cambiarse y después salen al cemento para iniciar el calentamiento. Lo realizan con orden e ilusión. Afrontan el partido con entusiasmo. Ellos se sienten protagonistas, y lo son. El público está expectante. El fútbol que realizan es muy bueno y los goles que marcan los jalean los aficionados. Se les ve felices. El fútbol es el oxígeno que les da libertad.

Al finalizar el triangular, los presos invitan a los jugadores del Mío a pasar a otro módulo y degustar con ellos unas pizzas. Como los jugadores de Primera. Hidratos de carbono tras el desgaste físico.

Entre bocado y bocado hablan entre ellos y se cuentan su vida. Los internos les dan las gracias por el gesto que han tenido de desplazarse hasta Estremera para jugar un partido con ellos. Los de fuera les prometen que volverán en otra ocasión y les aconsejan que se porten bien y que salgan pronto para estar con sus familias.

CUATRO HORAS DE ALEGRÍA
En la cárcel no hay relojes. El tiempo no existe, pero los prisioneros del módulo de discapacitados intelectuales nunca olvidarán las cuatro horas que vivieron con los discapacitados del Club Deportivo Mío.

El fútbol se utilizó para que todos vivieran una jornada de convivencia plena. Los internos estaban muy ilusionados con este nuevo reto. Incluso comentan que les costó dormir la noche anterior al partido.

Para los jugadores del Mío la experiencia también fue fantástica: “Cuando nos dijeron que teníamos que jugar aquí no nos lo pensamos y aceptamos la propuesta de todo corazón. Ha sido una nueva experiencia y ha sido fantástica. Hacer feliz a la gente cuesta muy poco”, asegura Reyes, o el Neymar del Mío como le llaman sus compañeros. “Por mi estilo de juego y no por mi pelo”, afirma sonriendo el jugador.

Casi todos los jugadores tienen el apodo de un futbolista de élite. Eso sí, lo que más gustó a todos los participantes es que en el último partido se jugara con los futbolistas mezclados.

JUGARÁN EN LA LIGA DE CALLE
Un triangular fue la excusa perfecta para dar un paso más hacia la integración de los presos con discapacidad intelectual.

Femaddi (Federación Madrileña de Deportistas con Discapacidad Intelectual) tiene una Liga donde juegan muchos equipos con jugadores de estas características. Su visita a la cárcel, además de para jugar el partido como experiencia piloto, también sirvió para invitar al equipo de presos a participar en su Liga la próxima temporada. Eso sí, siempre jugarían en casa, en el pabellón de la cárcel de Estremera, pero eso no es ningún problema para nadie. Lo importante es la integración.

“Para nosotros, que nos visiten es un nuevo aliciente y el reto de formar parte de una Liga es muy interesante. Creo que va a ser muy bueno para todos. Nosotros estamos acostumbrados a realizar mucho deporte, pero estos partidos que hemos jugado con Mío son diferentes. Nos hace sentir mejor”, aseguran los presos.

INICIATIVAS DEPORTIVAS
Los internos no olvidan que ellos tienen la suerte de contar con un director, Jaime González Novo, que siempre les sorprende con alguna iniciativa nueva, que hace que su calidad de vida suba constantemente. “Se ilusionan con cualquier cosa. Además, tienen mucha complicidad con Feaps (Confederación Española de Organizaciones en favor de las Personas con Discapacidad Intelectual), que es la asociación que les ayuda y que a nosotros nos da la posibilidad de realizar eventos como que se juegue un partido aquí”, asegura Jaime González, director del Centro Penintenciario Madrid VII Estremera.

González da el visto bueno a este tipo de eventos “porque a ellos les gusta y es un aliciente para que se sientan más integrados en la vida social, y que sepan que cuando salgan tienen muchas opciones de poder vivir y de aportar su experiencia”.

JUGADORES Y VOLUNTARIOS
Los jugadores del equipo de Estremera de discapacidad intelectual siempre tienen a su lado a una persona, es su otro yo, los presos voluntarios que les ayudan a todo, que les indican los pasos a seguir.

A uno de los jugadores le quedan cinco meses para obtener la libertad y se está preparando una oposición. Para ello, Feaps le prepara un temario de lectura fácil y le hace resúmenes y le explica todo. Nada más salir de Estremera se presentará a la oposición y espera aprobarla para tener un trabajo y, así, reinsertarse de nuevo en la sociedad española.

REGALOS DEL REAL MADRID
Al final del triangular llegó una nueva sorpresa en forma de regalo: una equipación completa del Real Madrid donada por su Fundación para cada uno de los jugadores.

Además, el Club Deportivo Mío quiso solidarizarse con los reclusos y también les donó una de sus equipaciones.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here