PERÚ: La antorcha paralímpica regresa a casa

0
19

eportes.terra.com.pe – En la entrada del estadio de Stoke Mandeville, una pequeña población al oeste de Londres, hay una cafetería que suele estar llena a la hora de la comida. Después de entrenar, jugar un partido o pasar un rato en el gimnasio, los atletas se reúnen a tomar algo o a almorzar.La cafetería tiene un completo menú, una gran cristalera, y varias decenas de mesas y sillas. Parece una cafetería más, pero no lo es. Su barra está a una altura específica: la justa para que pueda ser atendido alguien que va en silla de ruedas.

Y no solo la cafetería, todo en Stoke Mandeville está diseñado para que las actividades deportivas puedan ser practicadas por atletas discapacitados. Pero no exclusivamente.

«La idea es que sea un lugar de encuentro, y no solo de atletas con discapacidades», señala Martin McElhatton, director del estadio, que lleva en silla de ruedas desde los 18 años. Empezó aquí como voluntario, y tras años de dedicación y unos juegos paralímpicos de por medio llegó a dirigir la institución.

Su historia es parecida a la de miles de atletas que están conectados de alguna forma u otra con Stoke Mandeville. De hecho, todos los atletas paralímpicos están conectados con este lugar: fue el primero donde tuvieron lugar unos juegos exclusivos para atletas con discapacidades.

Los 16 que participaron en los primeros juegos de Stoke Mandeville, la primera competición paralímpica de la historia, se han convertido en miles que a finales de junio verán cómo las antorchas paralímpicas de Belfast, Londres, Cardiff y Edinburgo confluirán en este pequeño pueblo en la campiña inglesa.

La historia de un sueño

En 1939 un médico alemán llegó a Oxford, Inglaterra, procedente de la ciudad de Wroclaw, situada en la provincia alemana de Baja Silesia. Su nombre era Ludwig Guttman, y era neurocirujano.

En Oxford comenzó realizando labores de investigación en el departamento de neurocirugía de Nuffield, pero pronto el gobierno británico le ofreció hacerse cargo del nuevo departamento Nacional de Lesiones de Médula Espinal de Stoke Mandeville.

Este médico alemán encontró un secreto para darles esperanza a sus pacientes: el deporte.

«Ludwig Guttman supo darse cuenta de que el deporte podía ser algo más que un método de rehabilitación», asegura Dot Tussler, que ha trabajado en el departamento de fisioterapia del hospital durante 30 años.

Después de hacerse cargo del centro, Guttman descubrió que sus pacientes, en su mayoría veteranos de la Segunda Guerra Mundial, tenían interiorizada una disciplina física que podía ayudarles en su recuperación.

En los terrenos contiguos al hospital comenzó a organizar actividades físicas, que al final desembocaron en los primeros juegos de Stoke Mandeville, celebrados en 1948 y que coincidieron con los Juegos Olímpicos del mismo año, que tuvieron lugar en Londres.

En 1954 una delegación de deportistas holandeses viajó a este rincón de Inglaterra para tomar parte, y en 1960 el movimiento tomó relevancia internacional cuando Guttman llevó los ahora denominados Juegos Paralímpicos a Roma.

«Es increíble pero todo esto es el resultado de la visión de un único hombre», comenta Martin, que participó en los juegos de 1984.

En ese año Stoke Mandeville fue sede de los juegos en silla de ruedas, mientras que el resto de modalidades paralímpicas se celebraron en Nueva York.

Tanni Grey-Thompson también sabe lo que es estar en unos juegos: es una de las atletas paralímpicas más laureadas de Gran Bretaña. Compitió en 5 juegos y ganó 11 oros, 4 platas y un bronce. Y también comenzó en Stoke Mandeville.

Su primer recuerdo del estadio es a los doce años, «cuando nos quedamos todos a pasar la noche en los dormitorios, fue algo fantástico», comenta. A lo largo de su carrera ha competido multitud de veces aquí, y sigue pasando mucho tiempo en el estadio, que opina es un lugar «inspirador».

El legado de Stoke Mandeville

«Para mucha gente en el movimiento paralímpico, Stoke Mandeville está en sus corazones», afirma Martin.

Igual que ocurrió con los veteranos de la Segunda Guerra Mundial, quienes creían que su vida había acabado, Martin opina que el deporte puede demostrarle a los jóvenes que hay vida más allá de la discapacidad, y, de paso, ofrecer una imagen distinta de los discapacitados.

«Una vez más, lo juegos nos dan la oportunidad de cambiar las cosas, de ofrecer una imagen más positiva de la gente con discapacidades», afirma.

El espíritu olímpico consiste en el afán de superación, en llevar hasta el máximo los propios límites; en ser cada vez mejores, y en serlo todos juntos.

El espíritu paralímpico que comenzó en Stoke Mandeville comparte todo esto, y tal vez, lo lleva un poco más allá: quiere demostrar que los propios límites son superables, que, teniendo incluso a tu propio físico en contra, la voluntad y el afán de seguir adelante pueden superar cualquier obstáculo.

Por difícil que este parezca.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here