Pistorius y Carl Lewis, distintas formas de llegar a la gloria

El atleta sudafricano Oscar Pistorius. (AFP, Joe Klamar)

Por Damián Cáceres/canchallena.com – El magnetismo y el carisma de uno no chocan con los del otro. Al contrario, se complementan. Se admiran. Ambos marcaron momentos históricos en el atletismo. Cada uno en su especialidad. Cada uno en su época. Y hasta hace un tiempo, uno en lo que se denomina el atletismo convencional y el otro en el paralímpico. De un lado, Carl Lewis, ganador de nueve medallas de oro y una de plata. Del otro, Oscar Pistorius, quien está reescribiendo todos los manuales de la inclusión y el deporte.

«No me siento diferente a nadie. Lo importante es saber enfocarse en lo que uno tiene y no quedarse en lo que no tiene. Si tenés el 80% para qué te quedás pensando en ese 20% faltante. No sirve», dice el sudafricano Oscar Pistorius. Cerca suyo, Lewis ensaya una defensa que, por momentos, se torna encendida. «Es una persona que quiere superarse y hay que apoyarlo. Oscar llegó para redefinir a este deporte. ¿En qué otro deporte hubiera hecho tanto ruido su inclusión? Ahora que ya lo decidieron [por la IAAF, tras la intervención del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS)] que corra y que lo dejen entrenarse en paz», sostiene el legendario Hijo del Viento. Y agrega: «Es maravilloso que pueda competir. Es momento de que le permitan enfocarse en la clasificación para Londres 2012».

De paso por Punta del Este, traídos por la firma Nike para la presentación de la séptima temporada de su local Casa Este, la conversación inevitablemente conduce a Usain Bolt, el hombre más rápido del mundo. «No lo conozco en persona. Es bueno, de eso no hay dudas. Pero será el tiempo y la historia los que determinen si queda marcado. Cambió mucho el atletismo. Muchas veces me preguntan qué sería de mí si corriera con los atletas de ahora y es algo que no puedo responder», cuenta Lewis.

En tanto, el especialista en los 400 metros y dueño de cuatro preseas doradas en los paralímpicos 2004 y 2008 dijo: «[Bolt] es un fenómeno que conmigo fue muy solidario. Lo que demuestra en la pista es en la vida. Creo que todavía puede correr aún más rápido».

Muestra con absoluta simpleza sus prótesis o «las comunes», dice con una sonrisa gigante. Con la misma naturalidad, saca de un bolso raquetero de tenis las que utiliza para competir (de carbono Flex-Foot Cheetah). «No creo que corra con ventaja. En mi caso empleo la totalidad de los músculos de la espalda. Compenso con eso la diferencia que pueda haber. Además en 2007 y 2008 demostramos y dejamos en claro el tema de las prótesis. Es tiempo de mirar hacia adelante. No soy un corredor de Paralímpicos o de los juegos convencionales; soy un corredor y listo».

Desde ese entonces, se fabricaron más de 20.000 pares de prótesis como las cheetas. «Se les entregaron a cientos de atletas en todo el mundo y ninguno estuvo ni cerca de los tiempos que yo hago. Pero con esto no desdeño de los Juegos Paralímpicos. Al contrario, es muy importante seguir siendo parte de los Paralímpicos», señala el atleta de 25 años, que hace dos meses comenzó su trabajo enfocado en los próximos Juegos Olímpicos. «Lo que vine haciendo servirá de base, pero en marzo empieza el trabajo más duro porque en mayo buscaré la clasificación en los 400 metros. Si clasifico aspiro a llegar a semifinales… sería genial y pasar a la final, un sueño», explica Pistorius. Para ello debe correr por debajo de los 45s30/100 para la marca A o 45s90/100 para la B. «No es imposible», apunta el estadounidense de 50 años.

No se equivoca Lewis. En no menos de diez oportunidades, el natural de Johannesburgo lo consiguió. Y fue en el Mundial de Daegu, en el mediodía del 28 de agosto pasado, cuando Pistorius estaba en la línea de partida junto a atletas no discapacitados en una competición del máximo nivel. Fue el día en que el deporte decidió cambiar para siempre.

Las fotos con Carl Lewis
«Fue algo muy significativo. Carl es un ejemplo para todos. Fue una bendición esa sesión de fotografías. La sentí como una expresión del deporte. El deporte pasando hacia el futuro para darle una mayor plataforma al atletismo», cuenta Pistorius.

EL BOICOT EE.UU.

A los juegos de Moscú 1980

«Sí… estuve de acuerdo con el boicot que aplicó Estados Unidos en los Juegos de Moscú de 1980. Sin embargo, creo que no sirvió de nada no participar. Hoy pienso que lo ideal hubiera sido participar y protestar en la competencia misma. Sería bueno consultarle a [el ex presidente estadounidense, Jimmy] Carter, alguien con quien simpaticé. En ese momento era lo que servía, pero hoy no sé si valió la pena. Además es irónica esa situación hoy cuando EE.UU. se está yendo de Afganistán», dice Carl Lewis, el Hijo del Viento, quien en ese momento tenía apenas 18 años.

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