Sergio Alamar, el soldado aventajado del gol a ciegas

A sus 20 años el valenciano es una de las referencias de la selección española de fútbol. Sus botas destilan mucho talento y en Tokio vivirá sus segundos Juegos Paralímpicos.

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Sergio Alamar durante un encuentro del Grand Prix de Tokio de 2021. Fuente: IBSA

De pequeño Sergio Alamar siempre llevaba un balón cosido a los pies, aunque hasta los 15 años -edad permitida por la ONCE- le negaron la posibilidad de disfrutar de su pasión con personas en su misma situación en una cancha entre vallas y al son de los cascabeles. Cuando se abrió la veda irrumpió con fuerza y desparpajo para hacerse un hueco en la selección española de fútbol para ciegos. Ahora, con 20 primaveras, es uno de los soldados aventajados del gol en la oscuridad, un jugador con talento a raudales. En Tokio vivirá sus segundos Juegos Paralímpicos: “Vamos a por la medalla”.

Ciego de nacimiento a causa de una distrofia retiniana que solo le permite vislumbrar luces, el valenciano acumula seis años en este deporte y ya abandera el relevo generacional en España gracias a su calidad, velocidad y osadía con el esférico. Con ‘La Roja’ ganó el oro continental en Roma hace dos veranos y una plata en el Europeo de 2017. Además, ha conquistado dos ligas nacionales y un trofeo ‘pichichi’ con su equipo, Alicante.

“Me encanta el fútbol desde niño, mi padre y mi hermano me llevaban al parque, aunque apenas jugaba con los demás porque no veía, pero era súper feliz con mi balón. En el colegio no me dejaban apuntarme al equipo y cogía unos berrinches tremendos. Y en casa también daba pelotazos, hasta que mi madre, harta de que rompiese algunas cosas, me dijo que hiciera otro deporte”, cuenta entre risas. El atletismo se cruzó en su camino, comenzó a arañarle décimas al cronómetro en los 100 y 200 metros lisos y a saltar sobre el foso de arena, llegando a disputar un Mundial sub 18.

“Tenía ocho años y estaba gordito. Al principio me negué, pero luego me gustó. Eso sí, fue difícil porque como nunca había visto correr, me impulsaba con los talones, no sabía que tenía que hacerlo de puntillas”, relata. Disfrutaba sobre el tartán, pero estaba empeñado en perseguir un balón y nada más cumplir los 15 años contactó con el equipo de Alicante. “Tenía una espinita, quería jugar al fútbol, que tiene ese toque de diversión que hace que me enganche. En el parque era el ‘paquete’ del grupo y ahora me siento importante”, subraya.

Con el atletismo forjó su tesón, una buena técnica, movilidad, coordinación y orientación, cualidades que ahora aplica sobre el césped. “Lo que más me costó fue el lanzamiento a portería, de hecho, la definición es mi punto débil, a pesar de que meto goles. Y una de las cosas que más me gusta es engañar al rival con cambios de dirección jugando con el cuerpo y con el sonido del balón. También las ‘lambrettas’, es un recurso más cuando estoy delante del portero y no tengo otra opción. Se me dan bien, ojalá pueda hacer alguna en Tokio”, prosigue Alamar, que tiene una madurez impropia para su edad.

Su carrera ha sido frenética y está llena de vivencias. Apenas llevaba unos entrenamientos en este deporte cuando el seleccionador nacional, Jesús Bargueiras, le abrió las puertas de ‘La Roja’ unas semanas antes de los Juegos de Río 2016. “Estaba en la piscina cuando me llamaron para decirme que España iba a ser repescada tras la sanción de Rusia y que si quería ir. Entrar en la lista de convocados fue chocante. Pasé de jugar en un campo con tres vallas y los familiares animando, a estar en una villa paralímpica con todas las comodidades y jugar en un estadio lleno y frente a los mejores del mundo. No fui consciente de lo vivido hasta que regresé a casa”, confiesa.

A Tokio llega con más madurez y con la clasificación en el bolsillo desde hace dos años, cuando España se colgó el oro en el Europeo de Roma. “Desde que empecé en esto, mi objetivo ha sido el de aportar cuando el equipo me necesita, siempre estoy dispuesto a dar un paso al frente y a darlo todo. Estos Juegos me hacen más ilusión porque siento que me los he merecido más, los he sudado y estamos aquí por méritos propios. Físicamente nos hemos preparado muy bien y vamos con ambición”, dice.

‘La Roja’, ocho veces campeona de Europa y con bronces paralímpicos en Atenas 2004 y Londres 2012, jugará en la fase de grupos ante Argentina, Marruecos y Tailandia.  “Nos vamos a enfrentar a potencias mundiales, en Roma ofrecimos un buen juego, pero con eso no basta para meternos entre los mejores. También es cierto que cuando nos medimos a rivales como Brasil, Argentina o China damos un salto de calidad porque el nivel que tienen nos exige dar un plus extra, no permiten que nos durmamos. El objetivo es ganar una medalla, hay equipo para conseguirlo”, sentencia Alamar.

TEST TOKIO 2020. Conociendo a Sergio Alamar

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