Tener una minusvalía no implica que no se puedan hacer cosas

«Tener una minusvalía no implica que no se puedan hacer cosas»

lne.es – Ahmed Abounaim es uno de los nuevos fichajes del Garmat Avilés para esta temporada y quién sabe si para muchas más. Lleva diez años en Asturias y desde que llegó tuvo la intención de jugar en un equipo de baloncesto adaptado. Desestimó la idea de jugar en el Garmat Avilés porque al vivir en Gijón no tenía los medios suficientes para poder desplazarse a entrenar con el equipo, pero la casualidad quiso que se encontrara con un compañero del equipo avilesino que se ofreció para facilitarle todo cuanto necesitara.

En Marruecos su país natal además de jugar al baloncesto, también practicó halterofilia y tenis de mesa adaptado. La buena marcha del equipo le hace ser optimista y si al final de la competición el Garmat consiguiera meterse entre los tres primeros no descarta que pueda ascender a División de Honor.

-¿De qué parte de Marruecos es usted?

-De Agadir, a unos 600 kilómetros al sur de la capital, Rabat.

-¿Cuánto tiempo lleva en Asturias?

-Llegué en el año 2002. Aquí tengo familia y realmente me encuentro muy a gusto.

-¿Cómo fue su fichaje por el Garmat Avilés?

-Fue un poco por casualidad. Cuando llegué a Asturias me interesé en si había algún equipo de baloncesto adaptado donde poder jugar porque es un deporte que me encanta. Pero me encontré con que el único equipo de baloncesto adaptado estaba en Avilés, así que me olvidé del tema porque yo vivo en Gijón y no tengo recursos suficientes ni coche para poder ir hasta Avilés a entrenar. Entonces. y por casualidad, un día me encontré en una piscina de Gijón a Javi, un jugador del equipo avilesino, y hablando él se ofreció a llevarme y facilitarme el poder ir a entrenar con ellos. También Roberto, el entrenador, me lleva y me trae y se turna con Javi. Y aquí estoy en mi primera temporada a la que espero se sumen muchas más.

-¿Cómo le acogieron sus nuevos compañeros?

-Mejor imposible. En todo momento me hicieron sentir como uno más del equipo, y desde el principio todos mis compañeros se han volcado conmigo para facilitar mi adaptación. A los pocos días de mi incorporación ya me adaptaron una silla a mi medida.

-¿Tiene mucha experiencia en el baloncesto adaptado?

-Un poco. Estuve jugando cerca de diez años en Marruecos y otros dos en Finlandia. Digamos que esta es en la tercera Liga, el tercer país en el que juego.

-¿Ha practicado otros deportes además del baloncesto?

-Sí, practiqué halterofilia, tenis de mesa adaptado y natación en Marruecos. Y de todos estos deportes aprendí algo importante.

-¿Es fundamental el deporte en su vida?

-Totalmente. El día que no hago deporte es como que me falta algo. Este es un vicio muy saludable, una vía de escape en los problemas del día a día. Yo nunca hago distinción entre deporte adaptado o no. Hacer deporte lo considero como una necesidad sana, da igual que uno lleve muletas, tenga una prótesis o lleve gafas.

-¿Le gusta entrenar?

-Claro. En el equipo hay muy buen rollo y cada entrenamiento es la mejor excusa para vernos y divertirnos. Todos los miércoles y los viernes nos reunimos y a parte del aspecto técnico, el factor socializador es mucho más importante que el meramente deportivo.

-¿Cuál es su misión en la cancha?

-Yo tengo un grado de discapacidad del 79 por ciento producida por una poliomielitis cuando tenía 18 meses, y esto es el equivalente a uno como jugador de baloncesto adaptado. Mi función en el equipo es sobre todo hacer bloqueos y ayudar a los pivotes a conseguir balones, porque son ellos los que tienen que meter canastas. Mis compañeros dicen que soy muy rápido y escurridizo.

-¿Qué objetivos se plantea el equipo para esta temporada?

-Al principio se hablaba fundamentalmente de pasarlo bien sin tener en un objetivo deportivo prioritario. Pero ahora nos encontramos en una bonita situación, con cinco partidos ganados y pudiera ser que las prioridades cambien. De momento pienso que si seguimos en esta línea ascendente tenemos que intentar quedar lo más alto en la tabla, y si terminamos la Liga entre los tres primeros el objetivo claro sería poder dar el salto a División de Honor.

-¿Tiene pensado quedarse mucho tiempo en el Garmat Avilés?

-Espero que sí. Me encuentro muy bien dentro del equipo y me gustaría seguir muchas más temporadas con mis compañeros y amigos. Y por qué no, ojalá que podamos conseguir muchos éxitos juntos, aunque lógicamente todo esto solo nos lo podrá decir el paso del tiempo.

-¿Cómo cree que le ve la gente por el hecho de tener una discapacidad?

-No voy a generalizar porque cada persona piensa de forma diferente. Hay gente que nos minusvalora por el hecho de tener una discapacidad y no se dan cuenta de que tener una minusvalía no significa que uno no es capaz de hacer cosas. Mucha gente confunde nuestras capacidades. Yo en este sentido estoy muy contento con las experiencias que tuve en mi vida laboral y deportiva en Asturias.

-¿Qué le produce frustración?

-En lo deportivo, si eres buen deportista tienes que saber encajar y aceptar una derrota como otras veces consigues una victoria. No me gusta ver situaciones de juego en la que los jugadores se muestran agresivos. En la vida, por desgracia, uno tiene que afrontar situaciones que a veces no se esperan y no queda otro remedio que aceptar.

-¿Se ha mejorado lo relacionado a barreras arquitectónicas?

-En estos últimos años creo que se ha notado muchísimo y desde que tengo silla eléctrica me doy cuenta de que cada vez los accesos son mejores. Pero todavía queda bastante que mejorar.

-¿Animaría a la gente que ha sufrido algún tipo de lesión a practicar deporte?

-Por su puesto. Creo que el deporte es una buena forma de hacer amigos, de sentirse bien con uno mismo y por supuesto de elevar la autoestima.

Mis compañeros me hicieron sentir desde el principio que soy uno más del equipo

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