Amas de casa de más de 52 años: el SEPE confirma ayuda mensual de hasta 888 euros que pocos conocen

Durante años, muchas amas de casa y empleadas del hogar quedaban fuera de las ayudas por no tener una cotización “típica” como la de otros trabajadores. En 2026, el subsidio para mayores de 52 años del SEPE se consolida como la principal vía para que estas mujeres (y también hombres que han cuidado del hogar) puedan acceder a una ayuda estable y seguir cotizando para su futura jubilación.

El punto clave no es haber trabajado siempre fuera de casa, sino demostrar periodos cotizados por desempleo y cumplir ciertos requisitos de edad, paro y rentas.

Además, una sentencia del TSJ de Navarra abrió la puerta a que se reconozcan cotizaciones en el antiguo Régimen Especial de Empleados de Hogar, corrigiendo una situación claramente discriminatoria.

¿Cuánto se cobra realmente y de dónde sale la cifra de 888 euros?

La cuantía básica del subsidio para mayores de 52 años es el 80% del IPREM vigente. Con un IPREM mensual fijado en 600 euros, esto se traduce en 480 euros al mes en 12 pagas, sin extras.

La cifra de “hasta 888 euros” no es lo que paga el SEPE, sino el límite de ingresos personales que no puedes superar para poder cobrar el subsidio. Ese tope se sitúa en el 75% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que para 2026 se aproxima a esos 888 € mensuales, sin contar pagas extra. En resumen:

  • Lo que cobras del SEPE: unos 480 euros al mes de subsidio.
  • Lo que no puedes superar en ingresos propios: unos 888 euros al mes para mantener el derecho a la ayuda.
  • Este diseño permite que una persona pueda tener pequeños ingresos adicionales, siempre que el total no pase de ese límite, y seguir cobrando el subsidio.

¿Cuáles son los requisitos clave para amas de casa y empleadas del hogar mayores de 52?

Aunque el mensaje mediático se centre en “amas de casa mayores de 52”, la ayuda no se concede solo por haber cuidado del hogar, sino por cumplir una serie de condiciones muy concretas. Los requisitos básicos son:

  • Tener 52 años o más en el momento de agotar el paro o el subsidio anterior.
  • Estar en situación legal de desempleo e inscrita como demandante de empleo, al menos durante un mes, sin rechazar ofertas ni formación.
  • Haber cotizado por desempleo un mínimo de 6 años a lo largo de tu vida laboral (incluyendo, tras la sentencia de Navarra, periodos como empleada de hogar en ciertos casos).
  • Acreditar que cumples todos los requisitos para acceder a una futura pensión contributiva, salvo la edad (años cotizados y alta o situación asimilada al alta).
  • No superar el límite de rentas personales del 75% del SMI, unos 888 euros mensuales en 2026.

Si has dedicado buena parte de tu vida a las tareas del hogar, pero en algún momento cotizaste por desempleo (aunque fuese en trabajos temporales, a tiempo parcial o en el servicio doméstico), merece la pena revisar tu historial porque podrías encajar en este esquema.

¿Cómo solicitar el subsidio paso a paso?

El procedimiento es sencillo, pero conviene hacerlo con orden para no perder meses de derecho:

  1. Inscríbete como demandante de empleo: Debes estar apuntada al paro en el Servicio Autonómico de Empleo de tu comunidad, al menos un mes antes de pedir el subsidio, y mantener la búsqueda activa.
  2. Comprueba que cumples los requisitos de cotización y edad: Pide un informe de vida laboral y revisa si tienes los 6 años de cotizaciones por desempleo y si cumples los años totales para futura pensión contributiva.
  3. Revisa tus ingresos mensuales: Calcula tus rentas personales (alquileres, pequeños trabajos, intereses, etc.) y asegúrate de que no superan el 75% del SMI, es decir, esos 888 € aproximados al mes.
  4. Presenta la solicitud en el SEPE: Puedes hacerlo por sede electrónica (con certificado digital, Cl@ve o DNIe), en oficina con cita previa o por registro. El plazo suele ser de 15 días hábiles desde que se produce el hecho que da derecho al subsidio (fin del paro, fin de un subsidio anterior, etc.).
  5. Renueva tu demanda y declara rentas cada 12 meses: Cada año deberás presentar una declaración de rentas para confirmar que sigues cumpliendo el límite de ingresos y mantener el cobro del subsidio.

Si te reconoces como “ama de casa de toda la vida”, quizá sientas que este subsidio no es para ti, pero la realidad es más matizada. Aunque no hayas trabajado siempre fuera del hogar, cualquier periodo cotizado por desempleo puede darte la llave a esta ayuda si cumples la edad y el resto de requisitos.

Un consejo que puedo darte es pedir siempre tu vida laboral actualizada; muchas personas descubren cotizaciones antiguas que habían olvidado. Además, consulta con el SEPE o con un servicio de asesoría si tus años como empleada de hogar pueden computarse tras las últimas sentencias. Con una buena revisión de tu situación y algo de acompañamiento, este subsidio puede convertirse en una segunda oportunidad para muchas mujeres que han sostenido el hogar sin casi reconocimiento económico durante décadas.