¿Puedo aparcar con mi tarjeta de movilidad reducida en una zona de carga y descarga?

Sin duda, es uno de los grandes debates que giran alrededor de la titularidad de las tarjetas de movilidad reducida. Además, es una cuestión que no se encuentra plenamente definida, por lo que las dudas emergen con frecuencia entre las personas beneficiarias de este documento, que sí conocen que se trata de una legislación local, pero que genera cierta controversia entre los usuarios, ya que si la administración competente municipal local no indica nada, se debería regular según las medidas de la Comunidad Autónoma, pero, de momento, esta posibilidad no está activa.

En esta línea, según detalla el Gobierno de España, «si sufres de alguna discapacidad que reduce tu movilidad, puedes tener derecho a una Tarjeta Europea de Estacionamiento para personas con discapacidad en tu país de residencia». Igualmente, es de vital importancia señalar que este documento «es personal e intransferible y podrá utilizarse siempre que su titular conduzca un vehículo o se desplace en él», explican desde el Ejecutivo. Así mismo, para que tenga validez legal, la tarjeta se deberá colocar en un lugar visible del interior del vehículo, para que el estacionamiento sea válido y esquivar posibles sanciones.

Aparcar en zona de carga y descarga

El aparcamiento en zonas de carga y descarga por parte de personas con movilidad reducida -PMR- y titulares de la correspondiente tarjeta acreditativa es una de las grandes incógnitas que existen respecto a esta legislación y atribución de derechos. Lo cierto es que es una decisión que es competencia, en primer lugar, de las autoridades locales, pero que, ante la falta de diálogo y sentencias firmes, se eleva hasta los organismos decisores de la Comunidad Autónoma en cuestión, lo que genera controversia en esta materia.

En esta línea, según recoge el Gobierno de España, «siempre que te desplaces en un vehículo y lleves tu tarjeta europea de estacionamiento para personas con movilidad reducida, podrás estacionar en espacios reservados, habitualmente señalizados con un cartel o dibujo de una silla de ruedas». Del mismo modo, añade que, en determinados municipios se podrá gozar de otros privilegios, pero siempre bajo «la normativa de la localidad a la que te dirijas para conocer cuál de estos casos resulta aplicable», detallan.

De este modo, en función del emplazamiento en el que se encuentre el titular de la tarjeta europea de estacionamiento para personas con movilidad reducida, podrá hacer uso de los siguientes derechos, asociados a esa propia tarjeta:

  • Estacionar o parar en zonas reservadas a carga y descarga
  • Beneficiarte de descuentos en los lugares en los que se ha de abonar una tarifa para el aparcamiento
  • Acceder a zonas restringidas al tráfico.

Las plazas PMR, un problema por resolver

El colectivo de la discapacidad reclama más control y vigilancia de las zonas de aparcamiento para personas de movilidad reducida, aunque también exigen una regulación más estricta de la ley. En esta línea, a pesar de que la tarjeta de aparcamiento para personas de movilidad reducida (PMR) es europea, el organismo que desarrolla la legislación es municipal, es decir, «depende del ayuntamiento de cada localidad» a la que se viaje, explican desde Tododisca.

Por tanto, el grito de las personas con discapacidad deriva en un nexo común: «la legislación debería ser más común para todos» y no suponer un quebradero de cabeza para los propios usuarios. Igualmente, otra de las aristas que influyen en esta materia es el hecho de que existan excesivas tarjetas de estacionamiento y escasas plazas para poder aparcar, lo que complica notablemente las posibilidades para quienes realmente necesiten hacer uso de estos espacios: «la tarta se está repartiendo en muchos colectivos», indican.

Finalmente, los usuarios de estas plazas de aparcamiento para personas de movilidad reducida exigen y reclaman ante las autoridades competentes y ante el conjunto de la sociedad una mayor conciencia y sentido común, así como un mejor uso de las tarjetas: «Lo que para ti pueden ser cinco ‘minutitos’ de aparcamiento, para mí supone un verdadero problema», lamentan desde el colectivo de la discapacidad.