El Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) recuerda que la prestación por desempleo se extingue, por norma general, cuando el beneficiario pasa a ser pensionista de jubilación contributiva. Es decir, si ya cumples la edad y tienes cotización suficiente para jubilarte, el paro se acaba y debes pasar a cobrar tu pensión.
Sin embargo, hay muchos casos de personas que cumplen 65 años pero no alcanzan los años cotizados necesarios para tener derecho a una pensión contributiva. Aquí es donde entra el aviso: si no llegas a la cotización mínima, el SEPE puede seguir pagándote el paro o el subsidio, siempre que acredites que todavía no puedes acceder a la jubilación.
Qué exige el SEPE para seguir cobrando con más de 65 años
El requisito clave que recalca el SEPE es documental:
- Si cumples 65 años y sigues en paro o cobrando un subsidio, tendrás que presentar un certificado del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) que confirme que no reúnes las cotizaciones mínimas para jubilarte.
Sin ese certificado, el SEPE entiende que sí podrías jubilarte y, por tanto, extingue la prestación. No basta con “no querer jubilarse”: la clave es si puedes o no puedes según la Seguridad Social.
En la práctica, el esquema es este:
- Si puedes jubilarte (edad y cotización mínima) → se acaba el paro/subsidio y pasas a pensión.
- Si no puedes jubilarte (te falta cotización) → el paro o subsidio puede continuar más allá de los 65, siempre que cumplas el resto de requisitos.
Recordatorio importante: qué pasa con paro y jubilación
La Ley General de la Seguridad Social y la información oficial del SEPE señalan que el derecho a la prestación contributiva por desempleo se extingue cuando el beneficiario pasa a ser pensionista de jubilación. Hay excepciones muy concretas, como la jubilación parcial, con la que sí se puede compatibilizar el paro, o pensiones de otros sistemas de seguridad social diferentes al español.
Para los subsidios por desempleo, la regla es similar, pero con un matiz añadido: no se puede superar el 75% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en rentas propias. Esto significa que, si en algún momento tu pensión u otros ingresos superan ese límite, pierdes el derecho al subsidio, aunque no estés en la prestación contributiva.
Mayores de 65 sin pensión: quién puede seguir cobrando
Muchas personas llegan a los 65 años habiendo trabajado gran parte de su vida, pero con lagunas de cotización que les impiden alcanzar la pensión contributiva mínima. Para estos casos, el SEPE aclara que:
- Si estás cobrando el paro y no tienes derecho todavía a pensión de jubilación, puedes seguir percibiendo la prestación hasta agotarla, aunque tengas 65 años o más.
- Si cobras un subsidio (por ejemplo, tras agotar el paro o por insuficiencia de cotización), también puedes seguir cobrándolo más allá de los 65, siempre que el INSS certifique que no cumples requisitos para la jubilación contributiva y que mantienes la carencia de rentas.
En otras palabras, la edad por sí sola no te deja sin ingresos, pero te obliga a demostrar documentalmente tu situación real frente a la Seguridad Social.
Qué debes hacer si estás cerca de los 65 y cobras una ayuda del SEPE
Si eres mayor de 60 y ya estás en el paro o en un subsidio, conviene anticiparse para no llevarte sorpresas al cumplir 65:
- Pide cita o información en el INSS para saber cuántos años tienes cotizados y si, a la edad legal que te corresponda, podrás acceder a la jubilación contributiva.
- Si ves que no llegas, solicita al INSS el certificado de no reunir requisitos de jubilación, porque te lo pedirá el SEPE cuando cumplas 65 años si quieres seguir cobrando.
- Mantén al día tu inscripción como demandante de empleo y el compromiso de actividad si estás en un subsidio, porque esos requisitos siguen vigentes aunque tengas más de 65.
Esta planificación es especialmente importante para quienes están acogidos al subsidio para mayores de 52 años, que se mantiene hasta que el beneficiario cumpla la edad ordinaria de jubilación y pueda acceder a la pensión, pero exige siempre carencia de rentas y cotización suficiente futura.
Para un trabajador mayor, la clave es sencilla pero crucial: edad, cotización y documentación. Saber cuántos años tienes cotizados, qué pensión te correspondería y qué certificado puedes pedir al INSS marcará la diferencia entre quedarte sin ingresos por desconocimiento o mantener el paro o el subsidio mientras sigues buscando soluciones hasta poder jubilarte con derecho propio.