Según explica la Organización Mundial de la Salud -OMS-, la discapacidad «es una condición del ser humano que, de forma general, abarca las deficiencias, limitaciones de actividad y restricciones de participación de una persona». Por tanto, también se entiende como «un fenómeno complejo que no contempla al individuo de forma aislada, sino en su interacción con la sociedad en la que vive». Además, en términos numéricos, ya se estima que en el mundo puede haber mil millones de personas con algún tipo de discapacidad, y sólo en España se contabilizan 4 millones, el 9% de la población.
En esta línea, las deficiencias que abarca una discapacidad hace referencia a los «problemas que afectan a una estructura o función corporal»; las limitaciones de la actividad, por su parte, «son dificultades para ejecutar acciones o tareas»; y, finalmente, las restricciones de la participación «son dificultades para relacionarse y participar en situaciones vitales», detalla la OMS. El colectivo de la discapacidad, en este sentido, es muy amplio y contempla un amplio abanico de patologías, de las que algunas de ellas pueden estar ocultas o pasar desapercibidas en la persona afectada.
Tipos de discapacidad
El espectro de la discapacidad es muy amplio y contempla diferentes tipos, según la naturaleza o causa principal de la limitación que presenta la persona afectada. Por tanto, se intuye que está relacionado y hace referencia con qué parte del cuerpo, función o sistema está dañado y qué consecuencias tiene en el desarrollo de actividades cotidianas o laborales. De hecho, en función de las lesiones que presente el individuo se podrán tomar decisiones en el ámbito laboral, teniendo en cuenta la afectación y la gravedad, así como la capacidad de rendir en el puesto de trabajo.
Así mismo, también es importante poner de relieve que una misma persona puede presentar más de un tipo de discapacidad, lo que, científicamente, se conoce como discapacidad múltiple. Igualmente, la OMS pone de manifiesto que el término discapacidad no es sinónimo de enfermedad, ya que no se limita al ámbito clínico y de la salud, y sus implicaciones se relacionan más con el mundo de lo social y las barreras a las que se enfrenta el colectivo. Precisamente, por este motivo, es fundamental trabajar en la instalación en la sociedad de los conceptos de inclusión y accesibilidad.
Finalmente, en España coexisten cinco tipo de discapacidad oficialmente reconocidos, que son los siguientes:
- Discapacidad física: afecta al sistema musculoesquelético o motor.
- Discapacidad sensorial: incluye la discapacidad visual (ceguera o baja visión) y auditiva (sordera o hipoacusia).
- Discapacidad intelectual: implica limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y en la conducta adaptativa.
- Discapacidad psíquica: afecta a la salud mental o emocional.
- Discapacidad orgánica: derivada de enfermedades internas crónicas que afectan órganos vitales.
Grados de discapacidad
Por otra parte, el grado de discapacidad que presenta un individuo, y que se otorga por los organismos competentes en esta materia, representa el porcentaje de limitación global que tiene una persona para participar en la vida social, laboral y personal en igualdad de condiciones. Es una valoración que se dictamina en una escala de 0 a 100%, valorando los siguientes parámetros para dictar sentencia:
- Las limitaciones físicas, sensoriales, mentales o intelectuales.
- El impacto en la autonomía personal y en la vida diaria.
- Las barreras del entorno (sociales, laborales, educativas, etc.).
- La necesidad de apoyos continuos o intermitentes.
Actualmente, en España, el grado mínimo de discapacidad reconocido es del 33%, que permite acceder a una serie de ayudas y beneficios fiscales, así como a derechos específicos para estas personas. No obstante, en una valoración superior, donde la persona tiene otorgado el 65% o 75% de discapacidad también pueden acceder y solicitar prestaciones económicas o ayudas para personas con mayor necesidad de apoyo.