El Parlamento de Dinamarca ha dado luz verde a una de las reformas más trascendentes en materia de pensiones de las últimas décadas: a partir de 2040, la edad de jubilación estatal se elevará a los 70 años. La decisión, respaldada por una mayoría amplia en el Folketing, ofrece un marco de estabilidad para los próximos 20 años y busca asegurar la sostenibilidad del modelo de bienestar danés hasta al menos 2045.
La medida responde al Acuerdo de Bienestar de 2006, un pacto político de largo alcance que estableció un principio clave: la edad de jubilación debe ajustarse de forma automática al incremento de la esperanza de vida. En palabras de la ministra de Empleo, Ane Halsboe-Jørgensen, “en 2040 elevaremos la edad de jubilación de 69 a 70 años, entre otras cosas, para garantizar un bienestar adecuado a las generaciones futuras”.
Un ajuste económico y social en debate sobre la jubilación
Según estimaciones oficiales, el aumento aportará 15.000 millones de coronas danesas adicionales a las finanzas públicas a partir de 2040, consolidando así la solidez del sistema de bienestar. La ministra subrayó, sin embargo, que este será el último incremento bajo el esquema automático vigente, ya que es necesario plantear un modelo más equitativo que considere trayectorias laborales muy distintas: no es lo mismo iniciar la vida profesional a los 16 años que hacerlo tras completar estudios universitarios avanzados.
Dinamarca ya había fijado aumentos previos de la edad de jubilación: en 2015 se decidió elevarla a 68 años con efecto en 2030, y en 2020 se aprobó el paso a 69 años en 2035. El nuevo ajuste a 70 años, previsto para 2040, confirma la dirección de un sistema que vincula de manera estricta el retiro laboral con la longevidad.
El debate, no obstante, sigue abierto. Mientras el Gobierno defiende la reforma como indispensable para proteger el bienestar colectivo, sindicatos y organizaciones sociales alertan de que podría profundizar desigualdades entre quienes tienen carreras laborales largas y físicamente exigentes y aquellos que llegan más tarde al mercado de trabajo.
Lo cierto es que Dinamarca, pionera en vincular pensiones y esperanza de vida, vuelve a colocarse en el centro del debate europeo sobre la sostenibilidad de los sistemas de jubilación.