La discusión sobre los criterios que el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) aplica al conceder una incapacidad permanente vuelve a generar debate en redes sociales. Esta vez, el detonante ha sido un vídeo del abogado laboralista Víctor Arpa, quien ha mostrado un gesto con la mano que, según explica, puede ser determinante para acreditar una movilidad reducida y, por tanto, obtener este tipo de prestación.
El vídeo, publicado en su cuenta de TikTok, donde acumula más de 115.000 seguidores, ha despertado el interés de miles de personas afectadas por dolencias o limitaciones funcionales en las manos. El gesto en cuestión, un movimiento de apertura y cierre de la mano, sirve —de acuerdo con Arpa— para evidenciar hasta qué punto una persona puede estar incapacitada para desarrollar su trabajo con normalidad.
Una limitación invisible que afecta a miles de trabajadores
Según el letrado, la pérdida de fuerza, precisión o movilidad en las manos, e incluso amputaciones parciales, puede derivar en una incapacidad laboral, especialmente en profesiones que requieren manipulación fina o esfuerzo físico constante. “En muchos casos, estas limitaciones hacen imposible volver a desempeñar la misma actividad profesional”, explica Arpa en su vídeo.
No obstante, el abogado recuerda que el INSS mantiene criterios muy restrictivos a la hora de reconocer una incapacidad permanente por esta causa. En la mayoría de los casos, los trabajadores deben recurrir a la vía judicial para hacer valer sus derechos, algo que —según él— refleja una falta de sensibilidad institucional ante las discapacidades menos visibles.
El medio tododisca.es destacó que este tipo de patologías “pueden ser causa suficiente para obtener el reconocimiento de una incapacidad permanente”, siempre y cuando las limitaciones estén debidamente acreditadas mediante informes médicos y evaluaciones funcionales.
Testimonios que ponen rostro al problema
La publicación ha generado una avalancha de comentarios en redes, donde muchos usuarios relatan sus propias experiencias frente al tribunal médico. Algunos aseguran haber sido evaluados hasta tres veces sin lograr el reconocimiento, pese a presentar amputaciones o pérdida significativa de movilidad.
Estos testimonios reflejan una realidad que va más allá del gesto mostrado por Arpa: la dificultad de demostrar una incapacidad cuando las secuelas no son evidentes a simple vista. En muchos casos, la falta de sensibilidad o la rigidez administrativa se convierte en una barrera más para quienes ya enfrentan un problema físico y laboral.
Mientras tanto, el gesto que el abogado ha mostrado en redes se ha transformado en un símbolo de visibilización. Más que una simple demostración física, se ha convertido en una forma de reclamar una evaluación más humana y justa dentro del sistema de incapacidades laborales en España.