La cervicobraquialgia es una dolencia que puede generar el derecho a cobrar una pensión de incapacidad permanente en España. No obstante, para obtener el reconocimiento de una pensión de incapacidad laboral permanente por esta afección es necesario cumplir con una serie de requisitos.
Hay que recordar que el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) es el organismo público encargado de otorgar el derecho a percibir una incapacidad permanente en España. No obstante, los ciudadanos también pueden conseguir la pensión de incapacidad por la vía judicial.
La incapacidad permanente por cervicobraquialgia
Los profesionales de ‘Fidelitis’, abogados especialistas en incapacidad laboral, explican que «la cervicobraquialgia es una dolencia caracterizada por dolor en la columna cervical que se irradia hacia el brazo, y en muchos casos se acompaña de hormigueo, pérdida de fuerza o limitación funcional».
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Una cervicobraquialgia puede derivar de artrosis, contracturas musculares, hernias cervicales o problemas neurológicos. El dolor de esta afección puede ser especialmente intenso y limitante en el ámbito laboral.
Por tanto, un médico de cabecera o la mutua de trabajo pueden emitir un parte de baja médica por incapacidad temporal debido a cervicobraquialgia en los siguientes casos:
- Cuando el dolor impide mover el cuello con normalidad.
- Cuando las tareas de trabajo agravan los síntomas.
- Existe pérdida de fuerza o adormecimiento del brazo o la mano.
- Cuando el trabajador requiere reposo, rehabilitación o tratamiento médico para poder retomar su actividad laboral con normalidad.
Además, en determinadas situaciones, la cervicobraquialgia puede convertirse en una dolencia crónica. Cuando esto ocurre, el trabajador puede solicitar una incapacidad permanente. Eso sí, no en todos los casos es posible obtener el reconocimiento de una incapacidad permanente por cervicobraquialgia.
Grados de incapacidad permanente por cervicobraquialgia
Desde ‘Fidelitis’ aclaran que «en casos graves de cervicobraquialgia crónica con dolor neuropático, limitación de movilidad y pérdida de fuerza persistente, el trabajador puede solicitar una incapacidad permanente».
Para solicitar una incapacidad permanente y obtener el derecho a cobrar una pensión contributiva, es necesario tener en cuenta diferentes factores, más allá de las dolencias propias que presenta el trabajador. Entre otras cuestiones, la profesión habitual de la persona afectada juega un papel crucial.
Los grados más habituales de incapacidad permanente que se suelen reconocer por cervicobraquialgia en España, son la incapacidad permanente total y la incapacidad permanente absoluta.
La incapacidad permanente total por cervicobraquialgia se puede conseguir si el trabajador presenta limitaciones para desarrollar su profesión habitual. Además, si el dolor y las limitaciones impiden llevar a cabo cualquier trabajo con continuidad y eficacia, es posible obtener una incapacidad permanente absoluta.
Una incapacidad total implica el cobro de una pensión con una cuantía equivalente al 55% de la base reguladora del trabajador. Por su parte, una incapacidad permanente absoluta conlleva la percepción de una pensión con un importe equivalente al 100% de la base reguladora del trabajador.
Como conclusión, desde ‘Fidelitis’ señalan que «una buena base médica es esencial para que el INSS o la mutua reconozcan la incapacidad temporal, y en casos crónicos puede plantearse incluso una incapacidad permanente».