Desde su creación en 2020, el Ingreso Mínimo Vital se ha ido actualizando para proteger mejor a los hogares con menos recursos, con una revalorización acumulada cercana al 59% según el Gobierno. Esta prestación está diseñada para garantizar un suelo mínimo de ingresos a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad económica, complementando otros apoyos sociales autonómicos y estatales.
Al mismo tiempo que crecía el IMV, el presupuesto destinado a las rentas mínimas autonómicas se redujo de forma notable, lo que ha desplazado parte del peso de la protección social hacia esta ayuda estatal. De este modo, el Ingreso Mínimo Vital se ha convertido en la gran red de seguridad para cientos de miles de hogares en España.
¿Hasta qué punto ha reducido la pobreza?
Los datos de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) muestran que el IMV sí está teniendo impacto real en la reducción de la pobreza, aunque por ahora es limitado respecto a su potencial. Según sus estimaciones, esta prestación ha reducido alrededor de un 30% la brecha de pobreza, es decir, ha acortado la distancia entre los ingresos de los hogares beneficiarios y el umbral de pobreza.
Sin embargo, el efecto sobre la tasa de pobreza (el porcentaje de personas que están por debajo de ese umbral) es más modesto, en torno a un 9,5%. Otros estudios, como los informes sobre la tasa AROPE y pobreza monetaria, señalan que las transferencias públicas en su conjunto (pensiones, prestaciones, ayudas como el IMV) han contribuido a que la pobreza monetaria se sitúe alrededor del 19,7% en 2024, el nivel más bajo en más de una década.
¿A quién está llegando el Ingreso Mínimo Vital?
Uno de los puntos más delicados es que el Ingreso Mínimo Vital no llega a todas las personas que podrían recibirlo. La AIReF calcula que solo alrededor del 21% de los hogares en riesgo de pobreza están cobrando la ayuda, cuando, según su diseño, podría alcanzar a más de la mitad de ellos.
Este fenómeno se conoce como non take-up: personas y familias que cumplen los requisitos, pero que no solicitan la prestación por desconocimiento, dificultades administrativas o miedo a posibles devoluciones futuras. En el caso del IMV y del complemento de ayuda a la infancia, se estima que más de la mitad de los hogares potencialmente beneficiarios no están ejerciendo su derecho.
Además, persisten diferencias territoriales y barreras como el empadronamiento, la acreditación de la unidad de convivencia o la complejidad de la documentación, que dificultan que el IMV llegue de forma homogénea a todo el país.
Lo que necesitas saber si vives en España
Si estás en España y crees que podrías optar al Ingreso Mínimo Vital, lo más importante es comprobar si cumples los requisitos de residencia, ingresos y composición de la unidad de convivencia. Esta información está disponible en la web oficial de la Seguridad Social y del Ministerio de Inclusión, donde también puedes consultar las cuantías actualizadas por tipo de hogar y los formularios de solicitud.
Más allá de las cifras, el IMV es una herramienta pensada para darte un colchón mínimo de ingresos mientras buscas empleo, mejoras tu situación laboral o accedes a otros recursos sociales. Aun con sus límites y la necesidad de seguir mejorándolo, ha demostrado que las políticas públicas pueden marcar una diferencia concreta en la vida de quienes peor lo pasan.