Nueva deducción en el IRPF para salarios bajos: así te afecta si ganas menos de 20.000 euros

El Gobierno ha aprobado una nueva deducción en el IRPF dirigida a trabajadores con salarios bajos, especialmente aquellos que se sitúan entre el salario mínimo interprofesional (SMI) de 2026 y los 20.000 euros brutos anuales. El objetivo es que la subida del SMI no se pierda en impuestos y que quienes cobran un poco más que el mínimo no sufran tipos efectivos desproporcionadamente altos.

Esta deducción se aplicará en la declaración de la Renta correspondiente a los ingresos de 2026 (que se presentará en 2027) y se calcula de forma automática en el borrador de la Agencia Tributaria, sin necesidad de solicitarla expresamente. Es una medida pensada para trabajadores por cuenta ajena con rendimientos íntegros del trabajo modestos y sin grandes rentas adicionales.

Cómo funciona la nueva deducción del IRPF

La clave de la medida está en una deducción específica sobre la cuota del IRPF que aumenta la protección de los salarios más bajos y se va reduciendo conforme sube el sueldo. Para los trabajadores que cobran exactamente el SMI de 2026 (17.094 euros anuales), la deducción permitirá que el tipo efectivo de IRPF sea prácticamente del 0%, recuperando en la declaración las retenciones practicadas durante el año.

A partir de esa cifra y hasta los 20.000 euros brutos, la deducción será decreciente para evitar los llamados “errores de salto”, es decir, que por ganar unos pocos euros más se termine pagando un porcentaje muy superior de impuestos. De esta forma, se suaviza la progresividad del impuesto en los tramos más bajos y se protege el poder adquisitivo de quienes apenas superan el SMI.

Importes orientativos: cuánto puedes ahorrar

Aunque la cifra exacta depende del texto legal definitivo y de cada situación personal, Hacienda ha avanzado el orden de magnitud del beneficio. Para quienes cobran el SMI de 2026, la deducción máxima rondará los 590,89 euros anuales, lo que en la práctica les deja exentos de pagar IRPF por su salario.

A medida que aumentan los ingresos hacia los 20.000 euros, esta deducción se reduce de forma progresiva, de modo que el tipo efectivo se sitúe en torno al 6% y no cerca del 9% que resultaría si no se actualizara la medida. En la práctica, esto supone varios cientos de euros menos de cuota a pagar para un trabajador con 20.000 euros brutos frente a un escenario sin la nueva deducción.

Un ejemplo ilustrativo es el de un trabajador soltero y sin hijos que cobre 17.094 euros: con la deducción, su tipo de IRPF pasa del entorno del 2% en ejercicios anteriores a prácticamente el 0% en 2026. Para salarios algo superiores, la ayuda no desaparece de golpe, sino que se va difuminando de forma gradual, siguiendo un esquema similar al aplicado en deducciones previas para rendimientos del trabajo bajos.

Requisitos básicos y compatibilidad con otras rentas

Para acogerse a esta deducción es necesario obtener rendimientos íntegros del trabajo dentro del rango previsto (desde el SMI de 2026 hasta aproximadamente 20.000 euros brutos anuales). Además, se tendrá en cuenta la existencia de otras rentas distintas del trabajo, como alquileres, intereses o ganancias patrimoniales, que suelen estar limitadas para acceder a estos beneficios.

En deducciones anteriores para rentas bajas se exigía que las rentas distintas del trabajo no superasen los 6.500 euros anuales y que el beneficio nunca superase la parte de la cuota vinculada a los rendimientos del trabajo. Es previsible que la nueva regulación mantenga una lógica semejante: priorizar a quienes viven básicamente de su nómina y no cuentan con fuentes significativas de ingresos adicionales.

¿Qué tienen que hacer los contribuyentes?

La principal ventaja para el trabajador es que no tiene que realizar trámites específicos para beneficiarse de la deducción. La Agencia Tributaria dispone ya de la información sobre los rendimientos del trabajo gracias a las empresas, y aplicará la deducción de forma automática al generar el borrador de la Renta.

Eso sí, los técnicos de Hacienda recomiendan revisar y presentar la declaración aunque en teoría no exista obligación formal cuando los ingresos se sitúan entre los 15.876 y los 20.000 euros. El motivo es que, precisamente por esta deducción, muchos contribuyentes podrán recuperar parte de las retenciones que se les han practicado durante el año, lo que se traduce en una devolución de Hacienda.

Consejos prácticos si ganas menos de 20.000 euros

Si tu salario se mueve en el entorno del SMI o no supera los 20.000 euros brutos, conviene que planifiques la campaña de la Renta de 2026 con cierta antelación. Anota tu salario anual bruto, comprueba si tienes otras rentas y revisa en el momento de la campaña la información actualizada de la Agencia Tributaria sobre la deducción por rendimientos del trabajo bajos.

Además, incluso si otros años no estabas obligado a declarar, esta nueva deducción puede hacer que te compense presentar la Renta para obtener una devolución. Un asesor fiscal o los simuladores oficiales de la Agencia Tributaria pueden ayudarte a estimar de forma sencilla si tu caso se beneficia y cuánto podrías recuperar.