La jubilación es, sin duda, una de las grandes preocupaciones de los trabajadores en España. A medida que se acerca el final de la vida laboral, la pregunta es inevitable: ¿cuánto me quedará de pensión? Para quienes han tenido salarios en torno a los 1.200 euros, la respuesta no depende únicamente de esa cifra, sino de un cálculo más complejo en el que entran en juego las bases de cotización y, sobre todo, los años acumulados en el sistema.
Actualmente, la Seguridad Social utiliza un método que combina la media de las bases de cotización de los últimos 25 años y un porcentaje que se concede en función del tiempo cotizado. Esto significa que dos trabajadores con idéntico sueldo pueden acabar cobrando pensiones muy diferentes si no han cotizado el mismo número de años. Además, con cada reforma de pensiones, los requisitos se ajustan: lo que hoy se exige puede variar en apenas unos años.
Lo que determina tu pensión: tiempo cotizado y base reguladora
Aunque pueda parecer lógico que una pensión se calcule directamente sobre el sueldo percibido, en realidad se hace sobre la base de cotización, que no siempre coincide con el salario. En 2025, por ejemplo, la base mínima legal se sitúa en 1.381,20 euros, lo que significa que incluso alguien que haya cobrado 1.200 euros de sueldo ha generado cotizaciones algo más altas de cara a su jubilación.
A partir de ahí, el cálculo es claro: con 15 años cotizados, el mínimo exigido para acceder a una pensión contributiva, el trabajador recibirá el 50% de su base reguladora. Dicho de otro modo, su pensión rondaría los 600 euros mensuales. En cambio, quienes alcancen los 36 años y medio de cotización, o más en el futuro, podrán acceder al 100% de su base, superando los 1.180 euros mensuales.
Este sistema premia la continuidad laboral, ya que cada año adicional cotizado acerca al trabajador al porcentaje máximo. Además, hay que tener en cuenta que la edad a la que se solicite la jubilación también influye: adelantar la retirada puede suponer reducciones notables en la cuantía final.

Entre 600 y 1.200 euros: la horquilla de quienes han cobrado 1.200 euros
En la práctica, quienes hayan tenido sueldos de 1.200 euros pueden esperar pensiones que se moverán entre los 592 euros y los 1.184 euros, dependiendo de si apenas alcanzan el mínimo exigido o si, por el contrario, han completado toda su carrera laboral hasta la edad ordinaria.
La diferencia es significativa: jubilarse con el 50% de la base reguladora equivale a perder casi la mitad del ingreso mensual, mientras que alcanzar el 100% permite mantener un nivel de vida mucho más estable. Es por ello que los expertos recomiendan planificar con tiempo, conocer las bases de cotización y, si es posible, complementar con planes de ahorro o pensiones privadas que refuercen la jubilación pública.
En definitiva, un sueldo de 1.200 euros no determina por sí solo la pensión futura: son los años de cotización y la base mínima vigente los que marcarán la cifra final.