Las últimas inundaciones en España han demostrado que no todas las personas pueden evacuar con la misma facilidad, y las personas con discapacidad suelen estar en clara desventaja. Fundación ONCE y la Dirección General de Protección Civil y Emergencias recuerdan que el agua, el barro y la urgencia en la evacuación multiplican las barreras físicas, sensoriales y de comunicación.
En una subida repentina del nivel del agua, una persona en silla de ruedas puede quedar atrapada en su casa, portal o edificio sin posibilidad real de subir escaleras o acceder a zonas altas. En paralelo, las personas ciegas pierden referencias clave (bordillos, sonidos, texturas del suelo) y pueden no detectar alcantarillas abiertas, cables sumergidos u obstáculos peligrosos.
Tipos de discapacidad y riesgos específicos en una inundación
No todas las discapacidades se ven a simple vista, y este es uno de los primeros mensajes del protocolo elaborado por Protección Civil con el apoyo de Fundación ONCE, CESyA y el Real Patronato sobre Discapacidad. Una persona puede tener discapacidad sensorial, física, intelectual o psicosocial sin que resulte evidente al primer contacto, lo que puede generar malentendidos en plena emergencia. Algunos riesgos concretos que se destacan son:
- Personas con movilidad reducida o en silla de ruedas: dificultad para salir a la calle, subir a azoteas o zonas seguras y riesgo de que la silla se dañe con el agua.
- Personas ciegas o con baja visión: pérdida de señales sensoriales por el agua y el ruido, mayor peligro ante huecos, escombros, desniveles o tendidos eléctricos.
- Personas sordas o con audífonos: el viento, la lluvia y los golpes pueden dañar prótesis auditivas, dejándolas inoperativas justo cuando más necesitan recibir avisos.
- Personas con discapacidad intelectual o dificultades cognitivas: pueden desorientarse, bloquearse o no comprender la urgencia si la información no es clara y sencilla.
¿Cómo comunicarse bien en una emergencia?
El protocolo insiste en que la comunicación debe ser clara, directa y respetuosa, evitando tanto el lenguaje técnico como los gestos exagerados que puedan confundir. Si detectas que una persona no reacciona como esperas, la recomendación es no juzgar y asumir que puede existir una discapacidad no evidente.
En el caso de personas sordas:
- Habla de frente y mantén el rostro visible, sin taparte la boca.
- Usa frases sencillas y, si es necesario, escribe el mensaje en un papel o en el móvil.
- Puedes apoyarte en gestos naturales, pero sin imitar la lengua de signos si no la conoces.
Con personas con dificultades de comprensión, Protección Civil aconseja dar instrucciones cortas, concretas y sin jerga, y comprobar que se han entendido. Para verificarlo, es mejor hacer preguntas abiertas (“¿qué vas a hacer ahora?”) en lugar de preguntas de sí o no, que pueden llevar a respuestas automáticas.
Evacuación segura: pautas básicas para ayudar sin hacer daño
Ayudar bien en una inundación implica adaptarse a la persona, no hacerlo “a ciegas”. Antes de cargar o desplazar a una persona con discapacidad, es fundamental preguntar cómo prefiere que se le ayude y si hay partes del cuerpo especialmente sensibles o con dolor. Las recomendaciones principales incluyen:
- Personas ciegas: no tirar de ellas ni empujarlas; ofrece tu brazo y deja que sea la persona quien te tome, guiándola con indicaciones claras sobre escalones, charcos o desniveles.
- Personas usuarias de perros guía: siempre que la emergencia lo permita, no cojas al perro; es el dueño quien debe dirigirlo, porque forma parte de su autonomía y seguridad.
- Usuarios de silla de ruedas manual: no separar a la persona de su silla si no es estrictamente necesario; la silla es su medio principal de movilidad.
- Usuarios de silla de ruedas eléctrica: pregunta qué precauciones hay que tener para evitar que los componentes eléctricos se dañen con el agua.
No dejar atrás apoyos, prótesis ni perros de asistencia
Un punto clave del protocolo es la obligación moral y práctica de intentar evacuar a la persona con sus productos de apoyo: sillas de ruedas, prótesis, audífonos, comunicadores, bastones blancos o perros de asistencia. Si se evacúa a la persona pero se deja la silla, el perro guía o las ayudas técnicas, se está comprometiendo gravemente su autonomía y su capacidad de reconstruir su vida tras la emergencia.
En el caso de personas sordas o con pérdida auditiva, se recomienda proteger audífonos y procesadores ante la lluvia, el barro y los golpes, ya que un daño en estos dispositivos las deja desconectadas de avisos sonoros y órdenes de evacuación. Cuando no haya más remedio que separar temporalmente a la persona de alguno de estos apoyos, es importante explicar qué se está haciendo, dónde se guardan y cómo se recuperarán después.
Acompañar, no abandonar: la clave humana en una inundación
Además de las pautas técnicas, el documento de Protección Civil y Fundación ONCE subraya algo muy sencillo: no dejar sola a una persona con discapacidad en medio de una inundación. Si los equipos de emergencia o acompañantes tienen que marcharse para pedir ayuda o reforzar el rescate, deben comunicarlo claramente, sobre todo si la persona es ciega o tiene dificultades de comprensión.
Ese gesto humano de avisar (“voy a por ayuda y vuelvo enseguida”, “vas a estar aquí con esta persona mientras regresamos”) reduce el miedo, la desorientación y la sensación de abandono. En escenarios tan tensos como una subida rápida del agua, la combinación de instrucciones claras, presencia cercana y respeto a la autonomía de la persona con discapacidad puede marcar la diferencia entre una evacuación segura y una situación de riesgo extremo.
Prepararse antes de que llegue la próxima inundación
La experiencia reciente en España muestra que las inundaciones serán cada vez más frecuentes, por lo que la prevención debe incluir explícitamente a las personas con discapacidad. Protección Civil recomienda que familias, comunidades de vecinos y servicios sociales locales identifiquen a las personas con necesidades de apoyo y acuerden planes de evacuación adaptados: quién avisa, quién acompaña y por dónde salir.
Fundación ONCE, el Real Patronato sobre Discapacidad y el propio Ministerio del Interior trabajan en protocolos y materiales accesibles (subtitulado, audiodescripción, lectura fácil) para que las alertas lleguen a toda la población sin excepciones.
Si convives con una persona con discapacidad o tú mismo necesitas apoyos, tener un pequeño plan personal (documentación preparada, medicación, teléfonos de contacto, punto de encuentro seguro) puede hacer que, cuando suene la alerta por inundación, no todo dependa de la improvisación.