El subsidio para mayores de 52 años es una ayuda asistencial que se cobra hasta la edad de jubilación y que, a diferencia de otros subsidios, cotiza para la pensión. Hasta ahora, el SEPE ingresaba siempre las cotizaciones tomando como referencia el 125% de la base mínima del Régimen General, con independencia de que el beneficiario trabajase o no.
Con la reforma reciente, el SEPE introduce una novedad clave: cuando el beneficiario compatibilice el subsidio con un empleo mediante el Complemento de Apoyo al Empleo, la base de cotización ya no será fija, sino que se reducirá de forma proporcional a la jornada trabajada. Este cambio afecta a quienes entren en el sistema con la nueva normativa (posterior a noviembre de 2024) y puede tener impacto directo en la cuantía futura de la pensión de jubilación.
Cómo funciona ahora la base de cotización
En 2026, el subsidio para mayores de 52 años mantiene una cuantía mensual de 480 euros, al ser el 80% del IPREM, que no ha variado respecto a 2025. Sin embargo, la base de cotización que utiliza el SEPE sí se actualiza porque se calcula sobre la base mínima del Régimen General, que sube empujada por el incremento del salario mínimo interprofesional (SMI).
Esta ayuda cotiza por el 125% de la base mínima, lo que sitúa la base de cotización en torno a 1.780 euros mensuales en 2026, aproximadamente un 3,6% más que en 2025. Esto beneficia a quienes solo cobran el subsidio sin trabajar, ya que cada mes computa para la futura pensión con una base relativamente alta frente a la cuantía que efectivamente reciben.
Con la reforma, si la persona compatibiliza la ayuda con un contrato, el SEPE ya no cotizará por el 125% íntegro de la base mínima, sino que ajustará su aportación a la jornada efectivamente trabajada en el empleo. La parte de cotización correspondiente al trabajo la asume la empresa (o el propio trabajador, si es el caso), y la del SEPE se reduce, de forma que la suma final puede ser inferior a la que se generaría solo con el subsidio a tiempo completo.
Quién se ve afectado por las nuevas reglas
La reforma distingue entre beneficiarios “antiguos” y “nuevos”.
- Los beneficiarios que ya cobraban el subsidio antes de la entrada en vigor de la nueva normativa, en noviembre de 2024, mantienen las reglas anteriores mientras no extingan su derecho.
- Quienes acceden al subsidio después de esa fecha quedan sometidos plenamente al nuevo modelo, incluida la reducción proporcional de la cotización cuando compatibilizan la ayuda con un empleo.
¿Cuál es el impacto real en la futura pensión de jubilación?
La pensión de jubilación se calcula sobre la base reguladora, que se obtiene a partir de las bases de cotización de los últimos años (el periodo exacto varía según la normativa vigente). Un aumento de la base de cotización, como el derivado de la subida del SMI y de la base mínima, tiende a mejorar la pensión futura siempre que se mantenga durante un número suficiente de meses.
Con las nuevas reglas, el riesgo para el beneficiario es que una compatibilización mal planteada reduzca la base de cotización global de determinados periodos. Por ejemplo, un contrato a tiempo parcial con bajo salario puede hacer que, incluso sumando la aportación reducida del SEPE, la base resultante sea inferior a la que se obtendría solo con la ayuda. En esos casos, trabajar puede mejorar la situación de ingresos presentes, pero penalizar ligeramente la cuantía de la pensión futura si se prolonga demasiado en el tiempo.
Por el contrario, un contrato con buen salario y jornada más amplia puede compensar la menor aportación del SEPE y, en conjunto, elevar la base de cotización por encima de la que ofrece el subsidio en solitario. El efecto final dependerá de variables como salario, tipo de jornada, duración del contrato y tiempo total de percepción del subsidio.
Claves prácticas para beneficiarios españoles
Para un trabajador mayor de 52 años, el subsidio sigue siendo una herramienta esencial para no “perder cotización” en una etapa crítica de cara a la jubilación. Sin embargo, con el nuevo modelo, es fundamental no quedarse solo en el importe mensual de 480 euros, sino mirar con lupa la base de cotización que se genera en cada escenario. Al valorar una oferta de empleo compatible, conviene:
- Pedir información clara sobre salario bruto y tipo de jornada.
- Consultar cuánto cotizará la empresa por ese contrato y cuánto aportará el SEPE con la nueva regla proporcional.
- Comparar la base mensual resultante con la base “estándar” del 125% de la mínima, que para 2026 ronda los 1.780 euros.
- Analizar, con ayuda de un asesor o de la Seguridad Social, el impacto que tendrá en la base reguladora de la jubilación, especialmente si el contrato se prevé de larga duración.
En caso de duda, es recomendable solicitar información directamente en el SEPE o en la Seguridad Social y contrastar los datos con las fichas actualizadas del subsidio para mayores de 52 años disponibles en la web oficial. De este modo, cada decisión sobre empleo y subsidio se toma con perspectiva de largo plazo, alineando la necesidad inmediata de ingresos con el objetivo de asegurar una pensión lo más digna posible.