Una entrevista de Maria Jose Barrantes para vivelmotor.wordpress.com
El piloto andorrano Albert Llovera
El piloto andorreño Albert Llovera ha dedicado una parte de su tiempo ha responder las preguntas de ‘Vive el motor’, y lo ha hecho con la sinceridad y buen humor que le caracteriza. Un ejemplo de lucha personal y deportiva para todas las personas que sufren una lesión medular.
PREGUNTA: Lo primero preguntarle por cómo se encuentra de esa especie de ‘doble piel’ que le apareció en el trasero durante el Dakar.
RESPUESTA: Yo me puse una doble piel para que no me llagase, lo que pasa es que me llagué igualmente. Ahora estoy bien tengo la del lado izquierdo que se me ha curado y la del lado derecho que está a punto de curarse.
P: ¿Cree que ese padecimiento le habría obligado a abandonar si no se hubiera calentado el motor de su coche?
R: Sí, porque además no quería llegar a ningún límite con esto. Además, el problema que tenemos las personas que tenemos una lesión medular, es que desde donde tenemos la lesión, en mi caso desde el pecho desde la dorsal 3 es como si tuviera 90 años cuando cuesta mucho cicatrizar las heridas, por eso si hubiera llegado a agujerear un poco más la llaga, no hubiera continuado.
P: ¿Cómo resumiría su paso por el Dakar?
R: Como experiencia muy buena, saben buscar los límites de cada persona. A nivel deportivo no me había enfrentado nunca una carrera tan dura, he corrido en Cerdeña, en Grecia o en México, que también se pasa mal por el calor, la altura… Pero no es lo mismo, cada día te pasa factura y si no estás fuerte físicamente te tienes que retirar.
P: ¿En Sudamérica, existe un tramo especialmente duro para los pilotos?
R: Cada día es una prueba muy fuerte, no te puedo decir un día exacto pero el 2,3,7 y 8 no son etapas normales. Hacer 200 kilómetros por los ríos, 30 en arena o 60, 70 más en un tipo de tierra muy mala. Te hacen hacer 500 kms en un día donde piensas ‘me vas a romper a mí y al coche’
P: Cuando se encuentra en una situación difícil en la competición ¿en qué o en quién piensa?
R: Sobre todo, en mis mecánicos, en cómo lo resolverían ellos.
P: Para competir en el Dakar ¿qué preparación ha tenido que realizar?
R: A nivel físico, bastante. Intento llegar siempre físicamente muy bien porque, dado el grado de dificultad que ya tengo si no estoy fuerte, eso sí que sería el impedimento número uno. A nivel de coche, intentar hacer el máximo de kilómetros posibles. Algo que no he podido hacer porque el buggy había hecho 15 kilómetros en asfalto y ninguno en tierra.
Albert Llovera en una etapa del Rally Dakar
P: Su coche también ha sido preparado para la competición ¿cuáles son las principales diferencias con el resto de coches a parte de controlarlo desde el volante?
R: Hacer algún soporte para poner la silla de ruedas en algún sitio. Al final lo hicieron detrás y la llevábamos como si nos fuéramos de vacaciones.
P: ¿Esta pasión por el motor surgió a raíz del accidente de esquí o siempre había estado ahí?
R: Siempre, el mundo del esquí y del automovilismo tiene mucha similitud. Todos los esquiadores que esquían bien, conducen bien porque los neumáticos son los esquís, las suspensiones son las rodillas, el coche es el esquiador, la visión siempre la tienes, no en la curva que estás haciendo, sino en la de después… No me costó mucho el cambio.
P: ¿Existe mucha rivalidad en el Dakar? ¿Se ha sentido decepcionado por la actitud de otros pilotos?
R: Sí, muchísima. Yo creo que se habla mucho del espíritu ‘dakariano’ pero eso es a partir del 50 para atrás, los 50 primeros no tienen tanta hermandad. Allí en el Dakar me quede enganchado por culpa de otro participante y una moto, y sólo podía salir si alguien me estiraba, y estuve una hora y veinte minutos esperando que alguien me ayudara.
P: ¿En qué proyectos está inmerso actualmente?
R: Ahora estoy viajando para conseguir dinero para hacer el campeonato de España de tierra y volver al Dakar, es lo que tengo más en mente.
P: Por último, ¿qué consejo le daría a los jóvenes que luchan por llegar a ser un piloto como usted?
R: Que no desfallezcan, porque es un momento complicado para conseguir los sponsor, es cuestión de ir llamando a las puertas. Este deporte es complicado porque por una vez que te salen bien las cosas, cuatro te salen mal. Es que si fuera fácil, ¡todos seríamos campeones del mundo! Y campeón del mundo sólo puede ser uno.
