El sol brillaba sobre los Dolomitas, iluminando los picos que parecen rozar el cielo y endureciendo la nieve del circuito de Tesero. En ese escenario imponente, donde el silencio del invierno se rompe con el deslizamiento de los esquís y el seco sonido de los disparos, Higinio Rivero volvió a escribir una página más de su singular historia deportiva.
El deportista bilbaíno cerró su participación en el biatlón de los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina con un meritorio Top 16 en la prueba de persecución, su mejor resultado en esta disciplina en la cita italiana. Un resultado que confirma la progresión del español tras el 20º puesto en los 7,5 kilómetros y la 23ª posición en los 12,5.
Higinio compite sentado en su sit-ski, impulsándose con fuerza sobre la nieve mientras equilibra resistencia, técnica y precisión con la carabina de aire comprimido. En la clasificatoria mostró su mejor versión: decidido desde el inicio y muy fiable en el campo de tiro.
La dureza de la nieve le afectó
Tras el primer tramo de esquí llegó el momento de la calma dentro del esfuerzo. Se acomodó en la posición de tiro y disparó con seguridad, rápido, sin titubeos. Cinco disparos, cinco aciertos. La misma historia se repitió en la segunda tanda. Diez tiros, diez blancos. Un pleno que le permitió cruzar la meta en 9:32.8, un registro que le colocaba decimotercero y dentro de la final.
Horas después, el escenario había cambiado. El sol había endurecido la nieve y el circuito se volvió más exigente. En esa superficie más rápida pero también más traicionera, el español encontró dificultades en los primeros kilómetros. El esfuerzo extra pasó factura.
La tensión y el cansancio provocaron tres fallos con la carabina, una penalización que le hizo perder algunas posiciones respecto a la clasificatoria. Finalmente, cruzó la meta en 16º sexto con un tiempo de 13:08.9. El oro fue para el kazajo Yerbol Khamitov, la plata para el ucraniano Taras Rad y el bronce para el chino Zixu Liu.
Aun así, el resultado dejó un sabor positivo para el deportista español. “Hemos hecho la clasificación muy fuerte porque luego tenemos un tiempo de compensación y ha salido genial. Lo que pasa es que la nieve se ha puesto muy dura y ahí he sufrido bastante en la primera vuelta. Eso me ha hecho después fallar tres tiros”, ha explicado.
Más allá de los resultados, su presencia en estos Juegos ya forma parte de la historia. En los Dolomitas italianos se ha convertido en el primer deportista español en competir en tres deportes diferentes entre Juegos Paralímpicos de Verano e Invierno, una trayectoria poco común que refleja su capacidad de adaptación y su espíritu competitivo.
Antes de deslizarse sobre la nieve, había destacado en otro elemento muy distinto: el agua. Fue medallista mundial y europeo en piragüismo, disciplina en la que construyó gran parte de su carrera antes de descubrir el deporte de invierno. Su aventura en Milán-Cortina aún no ha terminado. El bilbaíno cerrará su participación con la prueba de 20 kilómetros de esquí de fondo.
