En el deporte, de vez en cuando, la realidad irrumpe con fuerza y recuerda que ningún calendario está a salvo de la geopolítica. Eso es lo que le ha ocurrido al equipo español de triatlón paralímpico, que ha visto alterado su inicio de temporada por la guerra que sacude Oriente Medio. Tenía previsto comenzar el curso con las Series Mundiales de Devonport, una de las primeras grandes citas, sin embargo, el viaje nunca llegó a realizarse.
La ruta prevista incluía una escala en Dubái, un punto neurálgico de conexiones aéreas que, en los últimos días, se ha convertido también en un lugar marcado por la incertidumbre tras las represalias del régimen iraní a los ataques militares de Estados Unidos e Israel. El cierre del espacio aéreo y las explosiones registradas en el propio aeropuerto y en diferentes puntos de la ciudad terminaron por cancelar el desplazamiento de la selección española.
A Devonport tenían previsto acudir Samuel Rodríguez, Bartomeu Caldentey, Diego Molina y María Fuertes como parte del equipo de promesas paralímpicas, además de una de las grandes referencias: Susana Rodríguez, siete veces campeona del mundo y doble oro paralímpico en Tokio 2020 y París 2024. La consecuencia inmediata de esta situación es un calendario trastocado y, sobre todo, menos oportunidades para quienes necesitan sumar puntos en el ranking.
“A las promesas les va a influir al no poder acudir y puntuar, son jóvenes que tienen que mejorar ranking y estas eran pruebas importantes para hacerlo. A corto plazo les condiciona el calendario, porque su criterio de ser convocado por la selección para estar en el Europeo es quedar en el Top 15 del ranking internacional. Ahora mismo, de ese grupo, la única que está dentro es María, que es la número 13 en su categoría”, ha explicado Samu Caldera, responsable del equipo español.
Cancelada la prueba de Abu Dabi
La incertidumbre no terminó ahí. La Federación Internacional de Triatlón anunció también la cancelación de la Copa del Mundo que debía celebrarse este mismo mes en Abu Dabi, otra prueba que ofrecía puntos para escalar posiciones en la clasificación.
Para los triatletas más jóvenes, el margen de maniobra se reduce. La próxima oportunidad para puntuar será la Copa del Mundo de Samarkand, en Uzbekistán, prevista para finales de abril.
El curso actual se plantea como una temporada de transición, aunque nadie quiere relajarse. El ranking clasificatorio para los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028 no comenzará a contar hasta mayo o junio de 2027, pero la posición en la clasificación internacional durante este año será determinante para poder acceder a las pruebas más relevantes del año próximo.
Por eso, dentro del equipo ya hay dos objetivos subrayados en rojo en el calendario. El primero llegará en junio, cuando Tarragona acogerá el Campeonato de Europa. El segundo, en septiembre, con el Mundial de Pontevedra.
“La temporada la enfocamos principalmente en el Europeo y el Mundial, ambos en casa, eso es un plus para hacerlo bien. Queremos estar en la línea de otros años, mantener esa ratio de medallas, alrededor de cinco en el campeonato continental y mínimo tres en el Mundial, además de intentar recuperar medalla en la prueba del relevo mixto”, ha comentado Caldera.
En esas citas volverán a liderar al equipo figuras consolidadas como Susana Rodríguez junto a su guía Sara Pérez, Dani Molina, Nil Riudavets, Lionel Morales, Eva Moral o Héctor Catalá.
El calendario también ofrecerá otra parada relevante en julio con las Series Mundiales de Hamburgo, un escenario que tendrá un valor añadido. La ciudad alemana será sede del Mundial de 2027, por lo que competir allí servirá no solo para sumar puntos, sino para conocer un circuito que podría convertirse en decisivo.
