La temporada internacional arranca sin tregua para la selección española de tenis de mesa paralímpico. Después de un 2025 brillante, con casi un centenar de medallas y seis metales en el Europeo de Helsingborg, el equipo nacional regresa a la competición con un objetivo claro: empezar a sumar puntos desde ya para el Mundial de noviembre en Pattaya (Tailandia).
El primer examen será del 11 al 14 de marzo en Wladyslawowo (Polonia), un World Challenger que reunirá a 15 palistas españoles y a buena parte de la élite. El billete mundialista está más caro que nunca, las plazas por categoría son limitadas y nadie puede permitirse fallar.
Uno de los nombres propios será Daniel Rodríguez. Referente en la clase 2 (silla de ruedas) y actual subcampeón de Europa en dobles junto a Iker Sastre, el granadino sabe que cada punto cuenta.
“Es un año bastante ilusionante y a la vez duro. Tengo una planificación deportiva ambiciosa, quiero seguir con los buenos resultados del año pasado y mejorar en mi juego. He hecho ciertas modificaciones en la silla que espero me puedan ayudar a subir el nivel y adquirir experiencia”, ha comentado. Compartirá categoría con Miguel Ángel Toledo y el propio Sastre.
Eder Rodríguez: competir y conciliar
Si inolvidable fue 2025 para alguien, ese fue Eder Rodríguez. El madrileño conquistó la plata europea en clase 3 y se convirtió en el segundo español en silla de ruedas en lograr un metal continental tras Manuel Robles. Ahora encara un curso exigente dentro y fuera de la mesa.
“No he podido entrenar tanto por el tema de la paternidad. Pero ya llevo un mes dándole caña. La semana pasada estuve en el CAR de Murcia concentrado con la selección y pudo estar mi familia para conciliar. Muy agradecido a la federación española por hacerlo posible. Este año será movidito, estamos intentando clasificar para el Mundial. De momento tengo una planificación de ocho torneos hasta el cierre que será en julio. Así que serán unos meses intensos para mí entre las obligaciones como padre, entrenos y competiciones”, ha explicado.
En clase 7, el sevillano Gonzalo Rodríguez aterriza en Polonia con hambre competitiva tras su bronce europeo. La regularidad será clave en una categoría donde cada partido es una batalla. “Estoy con más ganas que nunca, quiero demostrar que lo del Europeo no fue algo esporádico, que puedo mantener el nivel con regularidad. El objetivo es seguir así para clasificarme al Mundial. Estoy entrenando bien, me siento con confianza y pienso que puedo hacer grandes cosas. Soy consciente de que el nivel es bastante alto, pero voy a tope”, ha recalcado.

Talento joven y experiencia
En clase 8 competirán Alejandro Díaz y Ricard Sabio, dos jugadores en clara progresión. En clase 9, el veterano extremeño Juan Bautista Pérez y el joven donostiarra Ander Cepas -subcampeón continental- aspiran a todo en ausencia del dominador belga Laurens Devos.
La clase 10 será uno de los focos del torneo. Marlon López, juventud sin complejos, y José Manuel Ruiz, tres décadas compitiendo al máximo nivel, medirán fuerzas ante rivales como el polaco Patryk Chojnowski -campeón paralímpico-, Igor Misztal, el francés Mateo Boheas, el brasileño Gabriel de Oliveira o el montenegrino Luka Bakic.
“Avanzar rondas será caro en esta competición. La clasificación para el Mundial está en juego y el ranking se cierra el 31 de julio, así que tenemos una planificación con muchos torneos. Jugando la Liga de División de Honor en España me están acompañando los resultados, llevo por encima de un 80% de victorias. Espero demostrar las buenas sensaciones y reflejarlo en las competiciones internacionales”, ha apuntado Ruiz.
Olaia Martínez, ambición serena
En categoría femenina, Cris Rubio y Martina Sande competirán en clase 4-5, mientras que en clase 8 estará Olaia Martínez. La donostiarra fue una de las grandes revelaciones del pasado curso: bronce individual europeo -primer metal femenino español en tres décadas en una cita continental- y plata en dobles mixto junto a Cepas.
“Lo afronto con bastante tranquilidad y con el foco puesto en jugar bien. También estoy bastante centrada en los resultados que puedo hacer y con el objetivo de hacer podio”, ha añadido. Tras la cita polaca, el calendario no da respiro: Lignano (18-21 de marzo) y, después, el World Future Costa Brava (26-29). Marzo marcará el tono de una temporada en la que cada victoria puede acercar el sueño mundialista.
