Higinio Rivero sigue dejando surcos profundos en la nieve del biatlón paralímpico. En Jakuszyce, al sur de Polonia, el deportista bilbaíno cerró su participación en la Copa del Mundo con un décimo y un duodécimo puesto que confirman algo más importante que los números: su nombre ya forma parte del grupo de referencia en una disciplina tan exigente como joven para él.
En apenas dos temporadas, ha pasado de ser un recién llegado a competir de tú a tú con los mejores especialistas. Lo hace sentado, en la categoría LW10.5 de sit-ski, impulsándose sobre una estructura de aluminio que prolonga su cuerpo y multiplica la dificultad de cada subida, de cada curva, de cada bajada. Y lo hace, además, con una precisión creciente cuando toca templar el pulso y apuntar con la carabina de aire, justo cuando el esfuerzo aprieta y el oxígeno escasea.
La prueba de sprint persecución dejó una primera muestra de su progresión. En la clasificatoria detuvo el cronómetro en 10:30.4, con un solo fallo en el tiro, lo que le permitió colarse entre los diez mejores. En la final, pese a cometer dos errores en las series de disparos, supo mantener la posición en un circuito tan exigente como técnico. El podio fue para el ucraniano Taras Rad, seguido del surcoreano Eui Hyun Shin y del estadounidense Aaron Pike.
Buen rendimiento en los 12,5 kilómetros
El segundo examen fue aún más duro. Los 12,5 kilómetros se disputaron en un trazado que no ofrecía las mejores condiciones y que obligó a extremar las precauciones, especialmente en las bajadas, donde el riesgo era evidente. Rivero volvió a responder con solvencia sobre los esquís y con cabeza en el tiro, fallando solo dos veces de un total de veinte disparos. Cruzó la meta en la duodécima posición, con un tiempo de 44:40.1, en otra carrera dominada por Taras Rad, con Pike y el kazajo Yerbol Khamitov completando el podio.
“El circuito estaba muy complicado, sobre todo en las bajadas. Tenías que frenar porque era peligroso y eso te penaliza, te saca de la pelea por los puestos delanteros. Aun así, acabar duodécimo está muy bien, sobre todo fallando solo dos tiros de veinte. En la general de la Copa del Mundo me he colocado el 13º. Cada carrera es aprendizaje. Los rivales me felicitan por el progreso que he tenido esta temporada”, ha explicado.
Más allá de los resultados, Jakuszyce dejó sensaciones que refuerzan el camino hacia el gran objetivo: los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, donde Rivero aspira a convertirse en el primer español en competir en biatlón. El bilbaíno, que llega a la nieve desde el piragüismo -deporte en el que fue medallista mundial y europeo y disputó dos Juegos-, sigue construyendo su lugar con trabajo, disciplina y una ambición serena.
Esta misma semana volverá a competir en Jakuszyce, esta vez en esquí de fondo, otra de las disciplinas en las que espera estar presente en Milán-Cortina.
