El snowboard paralímpico se ha consolidado en poco más de una década como una de las disciplinas más emocionantes del programa de los Juegos de Invierno. Practicado por deportistas con discapacidad física en las extremidades superiores o inferiores, este deporte combina velocidad, estrategia y precisión técnica en descensos vertiginosos sobre nieve.
Desde su debut en Sochi 2014, el crecimiento ha sido constante, tanto en número de pruebas como en participación internacional, hasta convertirse en un espectáculo deportivo de primer nivel bajo la dirección de la Federación Internacional de Esquí y Snowboard (FIS), responsable de su regulación desde 2022.
Pruebas en el snowboard paralímpico
El snowboard se practica de pie sobre una tabla, en pistas diseñadas con distintos niveles de dificultad y adaptadas a las necesidades funcionales de los deportistas. Dependiendo de la modalidad, las competiciones pueden desarrollarse en circuitos artificiales con saltos y peraltes pronunciados o en recorridos técnicos donde prima el control y la elección de la mejor trazada.
El snowboardcross es la modalidad más impactante para el público. Tras una fase clasificatoria individual en la que cada rider realiza dos bajadas cronometradas, los mejores tiempos avanzan a rondas eliminatorias.
En la fase decisiva, cuatro deportistas descienden al mismo tiempo por un circuito artificial repleto de saltos, rampas y obstáculos. Los dos primeros cruzan la meta y avanzan; los otros dos quedan eliminados. La dinámica es sencilla de seguir, pero extremadamente exigente en lo físico y lo mental: cualquier error puede dejar fuera a un aspirante a medalla. La combinación de velocidad, estrategia y contacto cercano convierte cada manga en un duelo vibrante hasta la línea de meta.
A diferencia del snowboardcross, el banked slalom es una disciplina individual y más técnica. El recorrido presenta curvas peraltadas cerradas, además de montículos y cambios de pendiente que exigen equilibrio y precisión.
Cada competidor realiza dos mangas y el mejor tiempo determina la clasificación final. También existen variantes como el formato de eliminación y el dual banked slalom, en el que dos atletas compiten en pistas paralelas idénticas. En esta prueba, la clave no es solo la velocidad, sino la capacidad para interpretar el terreno, mantener la estabilidad y elegir la mejor línea en cada curva.
Clasificaciones funcionales en el snowboard paralímpico
El snowboard paralímpico está destinado a deportistas con discapacidad física en las extremidades y se organiza en categorías según su capacidad funcional.
La clase SB-UL agrupa a deportistas con afectación en las extremidades superiores. Por su parte, la categoría SB-LL corresponde a quienes presentan discapacidad en las extremidades inferiores y se divide en dos subgrupos:
SB LL-1, para deportistas con mayor afectación -como amputaciones por encima de la rodilla o limitaciones significativas en ambas piernas- que impactan notablemente en el equilibrio y el control de la tabla.
SB LL-2, para aquellos con afectaciones menores, como amputaciones por debajo de la rodilla o espasticidad leve.
Esta clasificación permite que la competición sea justa y equilibrada, evaluando el rendimiento en función de las capacidades funcionales reales de cada deportista.
La historia del snowboard paralímpico
La inclusión del snowboard en el programa paralímpico fue el resultado de años de impulso por parte de los propios deportistas, entre ellos la neerlandesa Bibian Mentel-Spee, figura clave en la consolidación del deporte.
En los Juegos de Sochi 2014, el snowboardcross debutó como parte del programa de esquí alpino, con 45 atletas de 20 países. Mentel-Spee se coronó campeona en la categoría femenina, mientras que el estadounidense Evan Strong logró el oro en la masculina.
Cuatro años después, en PyeongChang 2018, el snowboard obtuvo entidad propia y amplió su programa de medallas. La estadounidense Brenna Huckaby y la propia Mentel-Spee firmaron actuaciones históricas con dos oros cada una.
En Beijing 2022, la disciplina reunió a 75 atletas de 21 países en ocho pruebas de medalla que incluyeron snowboardcross y banked slalom. El crecimiento en participación y competitividad confirmó la consolidación internacional del deporte.
Un deporte en plena expansión
Más allá de las medallas, el snowboard paralímpico representa una evolución en la manera de entender el deporte adaptado. El desarrollo tecnológico en prótesis deportivas, la profesionalización de los circuitos internacionales y la creciente visibilidad mediática han impulsado su expansión en todo el mundo.
Hoy, el snowboard es sinónimo de velocidad, técnica y superación. Una disciplina joven, pero firmemente asentada, que continúa ganando adeptos y demostrando que el alto rendimiento no entiende de límites físicos, sino de talento y determinación.
