Se impulsan con los sticks como quien aprende a volar a ras de suelo. Golpe a golpe. Buscando equilibrio, velocidad, sentido. En algunos las piernas y las espaldas no responden, pero la voluntad permanece intacta. Así se mueven los pioneros del hockey sobre hielo paralímpico en España. Pocos todavía, pero cada vez más ruidosos y decididos a abrirse paso sobre la superficie helada.
Quieren desarrollar esta disciplina en un país con pocas pistas y muchos obstáculos, pero también con ilusión, compromiso y ganas de trabajar. A ese empuje inicial se ha sumado la Real Federación Española de Deportes de Hielo (RFEDH), que ha decidido arropar el proyecto y acompañarlo en sus primeros pasos con el objetivo de convertirlo en una estructura sólida y con futuro.
Entre quienes se suben al trineo para disputar el disco negro sobre la superficie blanca está Goyo de la Osa. En septiembre de 2023 le diagnosticaron un sarcoma de Ewing en la pierna derecha. Hoy convive con una prótesis de tibia y rodilla. El hockey paralímpico le atrapó cuando aún estaba ingresado en el hospital, viéndolo por primera vez desde la cama. Desde entonces no ha dejado de mover hilos, informarse y empaparse de la disciplina.
Ese impulso personal se ha transformado en algo colectivo: junto a otros jugadores ha fundado el Club Parahockey Madrid, el primero de este tipo en España. Un paso decisivo que ahora contará con el respaldo de la RFEDH y de la Federación Madrileña de Deportes de Invierno.

Una jornada de puertas abiertas para acercar el deporte
El próximo 21 de febrero, la Pista de Hielo de Madrid acogerá una jornada de puertas abiertas para dar a conocer este deporte entre personas con discapacidad física. La RFEDH asumirá los gastos de alquiler de la pista y facilitará el material necesario, incluidos 12 trineos, mientras que la Federación Internacional de Hockey tiene previsto enviar equipamiento adicional de juego y protección.
La jornada se dividirá en dos partes: por la mañana, una sesión online de aproximadamente tres horas para introducir los fundamentos del hockey sobre hielo paralímpico; por la tarde, más de dos horas sobre el hielo para deslizarse, probar los trineos y sentir la adrenalina de un deporte intenso y rápido. De momento hay una decena de inscritos, aunque los organizadores confían en que se anime más gente. Las inscripciones permanecen abiertas hasta el 13 de febrero y se puede hacer en el siguiente enlace: Puertas Abiertas y Formación de Hockey sobre Hielo Paralímpico.
Desde la federación, el compromiso es claro. “Queremos ir de la mano con Parahockey Madrid y facilitarles los recursos de los que disponemos. Estamos muy interesados en que este deporte salga adelante, se conozca y se desarrolle”, ha explicado Nagore Ramírez, coordinadora de deporte inclusivo de la RFEDH.
“No es fácil, porque somos una federación pequeña y el presupuesto no es grande, pero queremos dar pasitos y crecer juntos. Es un deporte dinámico, divertido y que puede enganchar mucho”, ha añadido. La ambición va más allá de una jornada puntual: “La idea es despertar el gusanillo en otras ciudades, formar a técnicos, crear una estructura sólida en España y que nuestros jugadores puedan competir también a nivel internacional”.

Un deporte nacido para adaptarse
El hockey sobre hielo paralímpico nació en los años sesenta en Suecia como una adaptación del hockey tradicional para personas con discapacidad en el tren inferior. Las reglas son prácticamente las mismas: seis jugadores por equipo, un disco, porterías y una pista reglamentaria. La gran diferencia está en el desplazamiento.
Los jugadores se sientan en trineos con cuchillas y utilizan dos sticks más cortos que cumplen una doble función: golpear la pastilla y, gracias a unas puntas metálicas en el extremo, impulsarse sobre el hielo. El contacto está permitido, aunque se prohíben los choques perpendiculares entre trineos.
Personas con amputaciones, paraplejia, espina bífida o problemas de movilidad pueden competir en igualdad de condiciones. Incluso jugadores sin discapacidad pueden participar -aunque no competir oficialmente-, lo que abre la puerta a equipos inclusivos donde padres e hijos, amigos o familiares compartan el hielo. En España, el camino acaba de empezar. Pero sobre los trineos ya no hay dudas, este deporte quiere quedarse.
