Fusionadas con sus tablas, desafiando límites y cabalgando muros de agua, Sarah Almagro y Paloma Oñate han vuelto a demostrar que el mar no entiende de barreras. La malagueña se ha coronado campeona del mundo por segunda vez en su carrera tras imponerse en el Mundial de surf adaptado celebrado en Oceanside (California), mientras que la tinerfeña se ha colgado una brillante plata.
Sarah, amputada de manos y pies tras una meningitis meningocócica sufrida en 2018, ganó en la categoría Prone 2 -reservada a deportistas que surfean tumbados y necesitan asistencia para remar y subirse a la tabla- con una autoridad incontestable.
Su arranque fue demoledor: 16.00 puntos en la primera manga, combinando dos excelentes olas valoradas en 8.83 y 7.17, respectivamente. En la segunda ronda firmó 13.07 puntos, solo superada por la inglesa Hannah Dines, pero en semifinales volvió a dominar con 16.23 puntos, sellando su pase a la gran final.
Con autoridad en la final
Ya en la última ronda, la marbellí salió a por todas, decidida a recuperar la corona que había perdido el año pasado. Su determinación y técnica la llevaron a sumar otra vez una puntuación elevada, 16.17 puntos, para imponerse con claridad a las francesas Beatrice Duran, plata con 10.27, y Celine Rouillard, bronce con 7.06.
Sarah logra así su quinto podio mundialista: plata en 2021, bronce en 2022, oro en 2023, plata en 2024 y nuevo oro en 2025. Con esta victoria, la andaluza culmina una temporada perfecta tras haberse proclamado también campeona de Europa el pasado octubre en la Playa de Patos (Nigrán, Galicia). Su sonrisa en la orilla resumía la emoción de quien no se rinde ante nada.

Una plata de mérito
En la categoría Prone 1, donde los surfistas van tumbados, pero no requieren asistencia, Paloma Oñate completó un campeonato sobresaliente. Con 7.66 puntos en la primera ronda y 9.6 en la segunda, se plantó en la final con confianza y una ejecución precisa sobre las olas californianas.
En la ronda decisiva disputado junto al muelle de Oceanside, la tinerfeña firmó una puntuación total de 11.16, superando a la australiana Grace Kennedy y a la francesa Solange Balay para conquistar la plata, solo por detrás de la estadounidense Sarah Bettencourt, que se alzó con el oro con 16.43 puntos.
Paloma, que padece una distrofia muscular congénita y que durante años compitió en tenis en silla de ruedas, suma así una nueva medalla a su ya notable palmarés: plata mundial en 2024, bronce en 2020 y 2023, además de la plata europea lograda en octubre en Galicia.

La selección española acudió al Mundial con algunas ausencias destacadas, como las de Audrey Pascual y María Martín-Granizo, centradas en su preparación para la próxima temporada de esquí alpino, que culminará con los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milán 2026.
Mientras tanto, la International Surfing Association (ISA) continúa trabajando para que el surf adaptado alcance el escenario paralímpico. La organización confía en que los Juegos de Brisbane 2032 sean la oportunidad definitiva para ver cumplido ese sueño.
