Alba García corre sin ver, guiada por una voz y por una confianza ciega, literalmente. Corre con un tobillo que hace apenas unos días no estaba listo y con una historia que empuja desde atrás. Y corre, sobre todo, para romper barreras. Hace unos días, en su primera carrera de la temporada, la atleta madrileña batió el récord de España de 60 metros lisos en categoría T11 para atletas ciegas, una marca que llevaba intacta desde 1999.
Lo hizo en el Indoor Tour de Madrid, casi sin avisar, sin expectativas desmedidas. Alba y su guía, Diego Folgado, acudían a la pista con la idea de “recobrar sensaciones” después de meses complicados. Desde octubre, la campeona del mundo de salto de longitud convivía con una lesión en el tobillo que la había frenado. Pensaban en una marca entre 8.40 y 8.50 segundos. Pero voló y paró el cronómetro en 8.02 segundos.
Ese tiempo no solo la colocó como una de las velocistas más rápidas de su categoría. También derribó un récord de España, los 8.18 segundos que Raquel Díaz había establecido hace 27 años, cuando Alba aún no había nacido. Ahora, el listón cambia de nombre.
“No esperábamos esa marca. Me pasó algo parecido con el récord de los 100 metros que batí en el Mundial. Son registros que estaban en manos de atletas históricas, gente muy buena. Para mí es increíble aparecer junto a ellas. Han sido parte fundamental del atletismo paralímpico español y es un orgullo”, ha reconocido la deportista de Alcalá de Henares.
Recuperación de una lesión en el tobillo
El récord llega, además, en un contexto difícil. En octubre, durante el Mundial de Nueva Delhi, Alba se lesionó justo antes de su primer salto. El tobillo de batida no respondía. Apenas podía apoyar el pie. Aun así, decidió arriesgar. Vendaje, valentía y un salto al vacío para ganar un oro mundial con 4,80 metros.
“Aquel día asumí el riesgo. Era una oportunidad única para ser campeona del mundo y no me arrepiento. Pero el pie ha sufrido desde entonces. No terminaba de recuperarse, se pasa mal. No podía correr. Hice mucho trabajo de gimnasio para fortalecer, pero correr, muy poco”, ha explicado.
A su regreso a España, las pruebas médicas revelaron que el esguince de grado II-III escondía algo más: un edema óseo en astrágalo, tibia y peroné. La recuperación fue lenta. Tanto, que no recibió el alta médica hasta el pasado 2 de febrero. Tres sesiones con clavos después, se plantó en la línea de salida de los 60 metros. Y respondió.
Alba, que cumplirá 24 años la próxima semana, a los cuatro meses fue diagnosticada de Amaurosis Congénita de Leber, una enfermedad genética rara que provoca ceguera progresiva. Ha ido perdiendo visión con los años, pero nunca osadía. En el atletismo ha encontrado un espacio de crecimiento constante, especialmente desde que en 2022 comenzó a trabajar con su actual guía.
“Al principio fue complicado. Yo tenía que fiarme de él y Diego aprender a guiarme, porque nunca había trabajado con una persona ciega. No fue sencillo. Necesitábamos tiempo, un par de años para alcanzar este rendimiento óptimo”, ha asegurado.
Una progresión hacia la élite
El resultado de ese proceso es tangible: un bronce paralímpico en París 2024, un oro mundial en longitud, otro bronce mundial en 100 metros, récords nacionales en velocidad y una ambición intacta. Ambos ya miran hacia el ciclo de Los Ángeles 2028, con el objetivo de rendir tanto en el salto de longitud como en la pista.
“Soy una privilegiada porque puedo dedicarme al atletismo en exclusiva. No todos los deportistas paralímpicos pueden hacerlo”, ha subrayado. El calendario internacional, de momento, es una incógnita. No hay confirmación sobre la celebración del Europeo esta temporada. Pero para ella eso no cambia demasiado el enfoque. “Lo más importante es ser un poquito mejor cada día. Si termino el año mejorando mis marcas, estaré contenta”, ha apostillado.
Por otro lado, en la misma carrera de 60 metros, volvió a volar una vez más la joven murciana Irene Cerdá junto a su guía Juanfran Carrillo, para volver a establecer otro récord de España sub 20 en la categoría T11, borrando sus 8.79 de hace escasas jornadas para dejarlo, de momento, en 8.69 segundos.
