Álex Vidal, el triunfo de la porfía dentro y fuera del tapiz

El gallego, cuatro veces campeón del mundo y de Europa, ha llegado a tiempo para el debut del taekwondo en unos Juegos Paralímpicos después de romperse en abril el cruzado anterior de la rodilla derecha.

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El coruñés Álex Vidal se convertirá en el primer taekwondista español en participar en unos Juegos Paralímpicos. Fuente: worldtaekwondo

La primera vez que Álex Vidal pisó el tapiz del club Natural Sport Ribeira (La Coruña) le dieron “una paliza”. Pero se había quedado tan prendado del taekwondo, entre otras cosas, porque le trataron como a uno más, que al día siguiente volvió a desafiar a sus compañeros. Durante dos décadas, con tenacidad y a golpe de puños y patadas ha construido una carrera reluciente con cuatro títulos mundiales y europeos en categoría K43 -61 kilos. A sus 39 años, al gallego le llega la oportunidad que tanto ansiaba, participar en unos Juegos Paralímpicos.

El sueño casi se hace añicos en abril tras romperse el cruzado anterior de la rodilla derecha en un combate de preparación ante el francés Bopha Kong. No había tiempo para pasar por el quirófano, solo quedaba apostar por un tratamiento conservador, fortalecer la pierna y tirar de experiencia, porfía y perseverancia para estar en la cita japonesa. “Fue mala suerte, me sentía genial y llegó la lesión. Después de tantos años de lucha, no podía perdérmelo, tenía que llegar como sea, estar en Tokio es el broche perfecto a mi trayectoria. El camino ha sido muy duro, una carrera de fondo en la que he tenido que sortear muchos obstáculos, pero ha merecido la pena”, apunta.

La primera barrera la tuvo que superar con apenas nueve meses de vida, cuando le diagnosticaron poliorradiculoneuritis por una enfermedad vírica. Las altas fiebres le afectaron a la médula espinal en la zona cervical y se quedó con movilidad limitada en las extremidades superiores. “Las manos no puedo abrirlas ni cerrarlas y los brazos están laxos, solo puedo levantarlos unos 25 grados”, afirma.

Lejos de sobreprotegerlo, su familia y entorno le animaron a hacer lo mismo que el resto de niños. “Mis amigos siempre me pusieron retos para que me superara. Hubo un día con nueve años que me marcó, estaba jugando al escondite y había que saltar un muro. Me decían, ‘O subes o en la siguiente partida te la quedas tú’. Me rasgué los brazos y me hice sangre, pero lo conseguí. Al llegar a casa, mi madre lloraba mientras me limpiaba las heridas y me dijo: ‘Mañana vuelves a ir a jugar con esos niños’. Esa gente me ayudó a crecer”, relata el coruñés.

A los 18 años los médicos le dieron el alta y le aconsejaron que se apuntase a un gimnasio para ganar musculatura y mantener la escasa movilidad que tenía. Poco después vistió su primer dobok. “Pasaba muchas horas comiendo hierro con las pesas -ríe-. Y allí conocí a Juan Luis Martínez, que se convirtió en mi entrenador. Me invitó a una clase de taekwondo y me encantó. A los cuatro meses ya estaba compitiendo, pero los inicios fueron complicados, me zurraban de lo lindo. Lo mejor es que me trataron como si llevara con ellos toda la vida”, asevera.

Primer taekwondista español en los Juegos

Dos décadas después, Vidal se convertirá en el primer taekwondista español en competir en unos Juegos Paralímpicos. “He pasado momentos difíciles, como en 2016 cuando me operaron de la rodilla y no sabía si podría seguir al nivel de antes. Pero me recuperé y gané el Mundial, aquello fue el impulso necesario para afrontar el ciclo con confianza y ganas. O este año, con la rotura del cruzado de la rodilla. Fue un palo, aunque nunca me vine abajo, busqué soluciones para llegar lo más preparado posible. Es una gran responsabilidad porque represento a este deporte y también a mis compañeros Aythami Santana y Dalia Santiago, que se quedaron a las puertas de clasificarse”, subraya.

En Tokio tendrá que medirse a rivales de una categoría superior, K44 -61 kilos, que engloba a deportistas que tienen un brazo con movilidad plena y el otro amputado o con una parálisis. “Estoy en desventaja, pero no me quejo, nada me va a frenar, ni siquiera la lesión. No puedo defenderme igual que el resto, para los bloqueos uso más el cuerpo y los brazos los meto por delante. Tengo un tren inferior rápido y he desarrollado buenos reflejos, así que tiro de velocidad, esquivo los golpes, suelto la patada y trato de anticiparme”, cuenta Vidal, que desde el Europeo de 2019 no compite de manera oficial.

Para el ‘guerrero’ español, el mongol Bolor-Erdene Ganbat, el turco Mahmut Bozteke, el ruso Daniil Sidorov, el italiano Antonino Bossolo, el brasileño Nathan Torquato o el francés Kong serán rivales complicados, pero avisa: “Para ganarme tendrán que sudar. Nunca me he enfrentado a la mayoría de ellos, así que he hecho un trabajo específico estudiando por vídeo a cada uno para tratar de sorprenderles. Me he preparado duro para darlo todo en un solo día, quiero sacar todo mi potencial y si la rodilla se termina rompiendo, ya habrá tiempo de arreglarla, pero me voy a vaciar en el tapiz. Sé que es un reto grande, pero sí tengo suerte y muestro mi mejor versión, puedo lograrlo. Los sueños están para cumplirlos y espero ponerle la guinda al pastel con una medalla”.

TEST TOKIO 2020. Conociendo a Álex Vidal

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