Álvaro del Amo sigue sin fallar en las grandes citas del atletismo paralímpico. Con la regularidad y el empuje que lo han convertido en una figura imprescindible del deporte español, ha vuelto a subirse al podio internacional. Esta vez, lo ha hecho en el Jawaharlal Nehru Stadium de Nueva Delhi, donde se colgó la medalla de bronce en lanzamiento de disco F11, categoría reservada para atletas ciegos.
Solo tres días después de haber logrado otro bronce en lanzamiento de peso, Del Amo suma un nuevo metal que reafirma su estatus de coloso. A sus 35 años, sigue agrandando un palmarés que ya cuenta con metales en los Juegos Paralímpicos de París 2024 y el Mundial de 2023, también disputados en la capital francesa.
Desde el primer lanzamiento, dejó claro que no había viajado a la India para ser un actor secundario. Abrió la competición con un prometedor 38.44 metros, que lo situó desde el inicio en zona de podio. En el segundo intento se superó con 39.26 metros, y en el tercero hizo 39.28 metros, su mejor marca del concurso.
Superó al campeón paralímpico Oney Tapia
El madrileño visualizó el movimiento, llenó los pulmones, giró con fuerza y soltó el disco con precisión. Los tres intentos restantes no mejoraron sus registros (38.23, 37.32 y 35.32), pero no importó. La medalla ya tenía dueño. Por detrás, el italiano Oney Tapia, campeón en los Juegos y el Mundial de 2024, solo pudo firmar un 38.06, insuficiente para inquietar al español.
Por delante, el oro fue para el iraní Hassan Bajoulvand con un imponente 41.70 metros, mientras que la plata fue a parar al brasileño Alessandro Rodrigo da Silva, con 40.14.
Del Amo celebró el bronce con una sonrisa desbordante. Sabía que lo había dado todo. Vendedor de cupones de la ONCE, nació con retinosis pigmentaria, una enfermedad degenerativa que le fue robando la vista desde la adolescencia. Solo distingue luces y sombras. Pero nunca perdió la luz interior que lo empuja hacia la excelencia.
El reencuentro con su mentor, Alfonso Fidalgo -cinco veces campeón paralímpico- en 2014, mientras vendía cupones, marcó el reinicio de su carrera deportiva. Desde su debut internacional en 2019, ha recorrido un camino de trabajo silencioso, disciplina y progreso constante. En ese viaje, ha sido clave la figura de su entrenador, Jorge Gras, artífice en la sombra de este atleta que ya es historia del atletismo paralímpico español.
La séptima medalla de España en el Mundial
La suya es la séptima medalla de España en el Mundial: oro de Iván Cano en salto de longitud T13, oro de David Pineda en 400 metros T20, plata de Izaskun Osés en 1.500 metros T13, plata de Judith Tortosa en 100 metros T72, bronce de Alba García y su guía Diego Folgado en 100 metros T11, y bronces de Álvaro Del Amo en lanzamiento de peso y disco F12.
Por otro lado, en la antepenúltima jornada del campeonato, Fiona Pinar se quedó a las puertas de las medallas en lanzamiento de peso F64 (atletas amputadas), una modalidad que apenas lleva unos meses entrenando. La catalana, que es velocista, fue cuarta con 9.33 metros. El domingo peleará por las medallas en 200 metros T64.
En lanzamiento de peso F57 (atletas que lanzan sentados), el asturiano David Fernández finalizó sexto con 12.07 metros, su mejor marca de la temporada. En salto de longitud T37 (deportistas con parálisis cerebral), Luis Carlos Segura acabó en el puesto 14 con 4.79 metros. Y Nagore Folgado y su guía Rafa Quijal se colaron en la final de los 100 metros T12 (discapacidad visual).
