Beatriz Zudaire, inteligencia y descaro sobre el parqué

La navarra abandera el relevo generacional de una selección española de baloncesto en silla que disputará en Tokio sus primeros Juegos Paralímpicos tras 29 años.

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Beatriz Zudaire en un partido con la selección española. Fuente: Christophe Dury

“Es la jugadora más inteligente, sabe leer muy bien el juego y va un segundo por delante del resto. No es la más rápida ni la más talentosa, pero es la que esconde mejor sus defectos, se equivoca muy poco”, así radiografía Abraham Carrión a Beatriz Zudaire, una de las joyas de la selección española de baloncesto en silla de ruedas, que en unos días hará historia en Tokio tras 29 años de ausencia en unos Juegos Paralímpicos. La joven navarra es una de las 12 ‘guerreras’ convocadas por el técnico jerezano para la cita en Japón.

Nació hace 20 años con una enfermedad neuromuscular degenerativa que le debilita sus extremidades inferiores y también la cadera. “Me canso mucho más rápido y pierdo fuerza”, cuenta. Eso no ha sido óbice para alcanzar cotas altas en el deporte. Empezó en natación como medio de rehabilitación, se le daba bien la piscina e incluso ganó medallas a nivel nacional. Pero su pasión era el baloncesto y cuando apareció la opción de jugar en el Zuzenak de Vitoria no dudó, se aferró al balón y ya no lo ha vuelto a soltar.

“Era mi sueño desde pequeña, pero me costó trabajo convencer a mi padre ya que para jugar tenía que recorrer casi 200 kilómetros entre ida y vuelta. Él tenía miedo a que pasara tantas horas en la carretera. Al final, con la ayuda de mi madre y de mi primer entrenador, Lander Lozano, accedió y desde la primera vez que me vio jugar se convirtió en mi fan número uno”, asegura. Desde ahí, su progresión ha sido meteórica, jugó un par de temporadas en el club vitoriano y desde hace tres años dirige el juego del UCAM Murcia en Primera División.

Apenas llevaba cuatro meses botando un balón cuando el seleccionador español detectó sus cualidades y su potencial. “Llegar a la selección absoluta con 14 años y verme rodeada de tan buenas jugadoras era impensable. Desde ese instante me puse manos a la obra porque quería llegar lejos”, recalca. Pese a ser la niña del vestuario no se libró de las novatadas del grupo. “No sabía dónde me había metido. En mi primera concentración me dejaron la habitación desordenada, sin colchón, fue un desastre”, añade Zudaire, a quien también apodan como ‘Iliki’, “palabra que pronuncié en una noche de sonambulismo y las chicas me grabaron. El vídeo circula aún por ahí”, dice entre risas.

Revoltosa y osada sobre el parqué, juega como una veterana y absorbe como una esponja lo mejor de cada compañera. “Nunca entreno lo que se me da bien, paso horas y horas trabajando las virtudes de las jugadoras que me rodean”, prosigue. Una de sus referentes es Sonia Ruiz, capitana de la selección y también del UCAM. “Es una delicia jugar con ella, fue la primera jugadora que conocí y es un ejemplo a seguir. Trabajo con ella cada día, es la que me enseña a mejorar, le pone mucho entusiasmo y trata de sacar lo mejor de mí”, explica Zudaire, que ha sido clave en el ascenso de Murcia a División de Honor con un promedio de 10.1 puntos, 3.8 rebotes y 3.9 asistencias.

Con el paso de los meses ha sumado galones en la selección y fue una pieza importante en la clasificación para los Juegos Paralímpicos. “Al ser de las más jóvenes tengo una sensación encontrada, es una pasada lo que hemos conseguido, pero te das cuenta de que ha habido tanta gente que ha luchado por este sueño y que no ha podido cumplirlo. Solo he vivido los éxitos de la selección, como ser séptimas en el Mundial de Hamburgo 2018 o cuartas en el Europeo de Rotterdam 2019. Muchas se merecían estar aquí, así que tenemos que dejarnos la piel y disfrutar porque se lo debemos a esa generación que nos mostraron el camino”, subraya.

En Tokio, España se enfrentará en la fase de grupos a Holanda, Estados Unidos, China y Argelia. “Ya sueño con ese primer partido. Cuando suene el himno español me daré cuenta de la magnitud de lo que estamos viviendo. Podemos plantarles cara a cualquier rival, hemos dado un salto de calidad y estamos preparadas para dar la sorpresa a las potencias. Somos un equipo unido y completo, una familia dentro y fuera de la pista, cada una en su rol es muy buena y eso permite variar los quintetos. El bloque es fuerte porque todas aportamos, desde la que juega hasta la que anima en el banquillo”, finaliza.

TEST TOKIO 2020. Conociendo a Beatriz Zudaire

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