La escalada paralímpica, una disciplina que combina fuerza, técnica y una enorme capacidad de superación, vivirá un momento histórico con su estreno oficial en los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028. Este deporte, practicado por personas con discapacidad física o visual, ha experimentado un auge notable en los últimos años gracias a su dinamismo, accesibilidad y creciente profesionalización.
¿Qué es la escalada paralímpica?
La escalada paralímpica se desarrolla en muros artificiales verticales o con fuertes desplomes, donde los deportistas deben superar rutas exigentes que ponen a prueba su coordinación, estrategia y resistencia. Aunque existen tres modalidades en la escalada deportiva -lead (dificultad), speed (velocidad) y boulder (bloque)-, solo la modalidad de dificultad forma parte del programa paralímpico.
En esta prueba, los escaladores deben enfrentarse a una vía desconocida e intentar alcanzar la mayor altura posible antes de caer. En caso de empate, se revisan los resultados de rondas anteriores o el tiempo empleado para progresar.
Cómo compiten: seguridad, material y apoyos
Los deportistas escalan asegurados por una cuerda desde la parte superior del muro, que evita caídas bruscas. En rutas con gran inclinación se utilizan dos puntos de aseguramiento: uno en la cima y otro a media altura, lo que ayuda a reducir oscilaciones que podrían desestabilizar al escalador.
Entre el material utilizado destacan: arneses, cuerdas dinámicas de alta resistencia, gafas de protección o antifaces en el caso de la categoría B1 (ciegos totales), magnesio para mejorar el agarre.
En las categorías B1, B2 y B3, los escaladores compiten asistidos por un guía situado en el suelo, que les orienta mediante instrucciones precisas sobre la posición de las presas y los movimientos recomendados. La comunicación debe ser clara y constante, convirtiéndose en un elemento esencial para completar la vía con éxito.

Categorías de la escalada paralímpica
Para asegurar la equidad, los deportistas se agrupan según el tipo y nivel de discapacidad. Las categorías se mantienen tal cual han sido establecidas internacionalmente:
B1, B2 y B3: para escaladores ciegos totales (B1) o con baja visión (B2 y B3), que compiten con la ayuda de un guía.
AU: para personas con amputación o limitación en brazos.
AU2: discapacidad moderada en extremidad superior. Una extremidad superior presenta función reducida por debajo del codo y no tiene una articulación de la muñeca funcional.
AU3: discapacidad en la mano. Una mano o varios dedos en ambas manos están ausentes o tienen función reducida.
AL: para personas con discapacidad en las piernas.
AL1: discapacidad bilateral en extremidades inferiores. Uso funcional significativamente reducido para escalar o ausencia de ambas extremidades inferiores.
AL2: discapacidad unilateral en extremidad inferior o diferencia en la longitud de las piernas.
RP: para deportistas con parálisis cerebral u otras condiciones neurológicas que presentan pérdida de fuerza, de rango de movimiento o de coordinación
RP1: afectación funcional grave que impacta al menos dos extremidades, o bien una sola extremidad superior si está ausente o tiene uso funcional muy limitado.
RP2: afectación funcional moderada en el tronco y/o las extremidades.
RP3: afectación funcional leve en el tronco y/o las extremidades.

Un deporte con historia y futuro
Aunque personas con discapacidad llevan décadas practicando la escalada en entornos naturales, la primera competición internacional reglada no llegó hasta 2003 en Francia. Más tarde, en 2011, la Federación Internacional de Escalada Deportiva (IFSC) organizó el primer Campeonato del Mundo en Italia, impulsando su profesionalización.
El gran salto histórico se produjo en 2024, cuando se confirmó su incorporación al programa de los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028, reconocimiento que consolida el crecimiento y la relevancia de esta disciplina.
La escalada paralímpica destaca por su fuerte componente táctico: elegir correctamente cada movimiento, gestionar la energía y adaptarse a las propias capacidades es tan importante como la fuerza muscular. Con su llegada a Los Ángeles 2028, la escalada paralímpica se prepara para conquistar a una audiencia global y demostrar, una vez más, que la superación no tiene límites.
