En Kühtai, entre montañas afiladas y un frío que no concede tregua, Irati Idiakez volvió a deslizarse con la serenidad de quien sabe que cada curva es una declaración. No compite por estar en unos Juegos Paralímpicos -su categoría, SB-UL, sigue sin formar parte del programa-, pero sí por algo más profundo: demostrar que el talento no entiende de exclusiones. Y en Austria lo volvió a hacer con la contundencia de los hechos: dos días, cuatro descensos, dos oros.
La rider guipuzcoana confirmó que 2026 ha comenzado exactamente donde terminó 2025. Si en el circuito indoor de Landgraaf (Países Bajos) cerró el año subida a lo más alto del podio, en Kühtai prolongó esa inercia victoriosa con un doblete dorado en la Copa del Mundo de banked slalom, una disciplina tan espectacular como exigente, donde la precisión es tan importante como el instinto.
En la primera jornada, Irati rozó la perfección. Dos bajadas prácticamente calcadas -1:06.95 y 1:06.99- le bastaron para dominar una prueba en la que cada peralte, montículo y dubbie penalizan el más mínimo error. No hubo margen para la improvisación, fue técnica, velocidad y control absoluto.
El segundo día, la montaña endureció las condiciones. El tiempo cambió, la nieve también, pero no el resultado. Irati volvió a marcar el mejor crono, esta vez con 1:10.85, para sellar su segunda victoria y confirmar que su progresión en el circuito internacional no es una casualidad, sino una constante.
A por el Globo de Cristal
Lejos de frenarla, la ausencia de unos Juegos Paralímpicos para ella parece alimentar su motivación. Su gran objetivo de la temporada vuelve a ser el Globo de Cristal, el trofeo que distingue a la mejor rider del año en la Copa del Mundo, y sus primeras bajadas del curso refuerzan esa ambición.
Mientras Irati brillaba en lo más alto, Emilio Redondo también dejó huella en Kühtai. El toledano regresaba a la competición tras un mes de recuperación por una lesión en el hombro derecho, el mismo que ya había sido operado la pasada temporada. Y lo hizo sin complejos, midiéndose de tú a tú con la élite mundial de la clase SB-LL2 -deportistas con amputación tibial-.
En la primera jornada firmó una bajada notable, parando el crono en 59.06 segundos para alcanzar una meritoria décima posición. Al día siguiente no logró mejorar su tiempo -1:02.15 y duodécimo puesto-, pero las sensaciones fueron positivas. Con Milán-Cortina 2026 cada vez más cerca, Redondo mantiene viva la esperanza de ser uno de los elegidos por el Comité Paralímpico Español.
