El atletismo paralímpico español cerró la temporada con un balance que habla de consolidación, reivindicación, ambición y crecimiento. En un año post Juegos, con el horizonte puesto en Los Ángeles 2028, España confirmó su impulso competitivo con una mezcla de veteranía y juventud que brilló especialmente en el Mundial de Nueva Delhi.
El imponente Jawaharlal Nehru Stadium fue testigo del gran éxito español de la temporada. La selección cosechó diez medallas -tres oros, dos platas y cinco bronces- para cerrar una actuación sólida y finalizar en el vigésimo puesto del medallero.
La figura más fulgurante fue David Pineda, velocista del Club Atletismo Numantino y formado en Soria, que se proclamó campeón del mundo de los 400 metros T20 (discapacidad intelectual) con un brillante 47.12, récord del campeonato. El soriano, nacido en República Dominicana, confirmó así la plata lograda un año antes en los Juegos Paralímpicos de París.

Oros desde el foso de arena
Los otros dos oros surgieron desde el foso de longitud. Iván Cano, en categoría T13 (discapacidad visual), voló hasta 7.11 metros, mejorando su marca personal para conquistar su primer gran título internacional y superar el registro que lo llevó a la plata en los Juegos de Tokio 2020.
La tercera presea dorada fue obra de la madrileña Alba García, en T11 (atletas ciegas), con un salto de 4.80 metros que le permitió coronarse campeona del mundo apenas un año después de su bronce paralímpico en la misma prueba.
Las platas llevaron firma de regreso y superación. Izaskun Osés, tras su segunda maternidad, volvió a lo grande con una plata en los 1.500 metros T13; mientras que Judith Tortosa destacó en los 100 metros T72, prueba de frame running para deportistas con parálisis cerebral.

El bronce, el metal más repetido
Álvaro del Amo sumó dos más a su colección en lanzamiento de peso, con marca personal en 13.70 metros, y disco F11. Nagore Folgado, junto a su guía Rafa Quijal, fue tercera en los 100 metros T12.
Héctor Cabrera, pese a una lesión de rodilla, alcanzó el bronce en jabalina F13 con 60.27 metros. Y Alba García, junto a su guía Diego Folgado, subió al podio con el bronce en los 100 metros T11. Otros atletas rozaron las medallas, como le ocurrió a Fiona Pinar, cuarta en 200 metros T64 (atletas amputadas) y en lanzamiento de peso, demostrando la amplitud del talento emergente.
Un Mundial Virtus con 16 medallas
La segunda gran cita del otoño llevó a la delegación española hasta Brisbane (Australia), en el Mundial Virtus para atletas con discapacidad intelectual. Allí, España firmó 16 medallas -cuatro oros, cuatro platas y ocho bronces- y ratificó a David Pineda como una de las grandes figuras mundiales del momento.
El soriano se colgó tres oros: dominó los 200 metros T20 con 21.37, batiendo el récord mundial de Allan Stuart (21.45, vigente desde 2007). Se impuso también en los 400 metros, donde el madrileño Deliber Rodríguez fue plata. Y lideró el relevo 4×400 metros junto a Deliber, Dionibel Rodríguez y Asier Martínez, para ganar el oro.
Dionibel, especialista en mediofondo, amplió el botín con la plata en 1.500 metros y el bronce en 800 metros (T20). En categoría II2 (síndrome de Down), José Nicolás Castaño se proclamó campeón de 1.500 y sumó un bronce en 800, prueba en la que Mikel García consiguió la plata.
En el cuadro femenino, la incombustible Blanca Betanzos volvió a subir al podio: plata en 400 metros y bronce en 200 metros (II2). Entre los fondistas, Adrián Parras firmó su mejor actuación internacional con sendos bronces en 5.000 y 10.000 metros (II1). Mientras que Ángela de Miguel añadió otros dos podios en 3.000 y 5.000 metros. Nicolás Castillejo fue bronce en triple salto (II1).

El regreso más emotivo
La temporada concluyó con el regreso más emotivo. Elena Congost, descalificada en la maratón de los Juegos de París tras soltar la cuerda para asistir a su guía a falta de diez metros, llevaba más de un año sin competir. A ello se sumaron dos abortos y el diagnóstico de un tumor en el nervio óptico.
Su vuelta se produjo en diciembre en la maratón de Valencia, junto a su nuevo guía Roger Sans. Lejos del dramatismo del pasado, Congost paró el cronómetro en 2:54:36, la segunda mejor marca de la historia en la categoría T12, mejor registro mundial del año y récord de Europa, superando la marca de Elena Pautova (2:58:23, establecida en 2015).
Entre irrupciones, consagraciones y regresos, el atletismo paralímpico español cerró una temporada que reafirma su proyección internacional y abre un ciclo prometedor hacia Los Ángeles 2028.
Por otro lado, en los Juegos Europeos Paralímpicos de la Juventud, disputados en Estambul, el atletismo, con 30 metales, fue el deporte que más medallas aportó al contador nacional. En la pista brillaron Diego Ruiz (dos oros y un bronce), Irene Cerdá (dos oros), Ainara Martínez (dos oros) y Jimena Hernández (un oro y un bronce).
