Una dependienta autónoma de Ciudad Real con fibromialgia y un 49 % de discapacidad pasa del 55 % al 100 % de su base reguladora tras perder la Seguridad Social el recurso.
Una dependienta y propietaria de una tienda de Ciudad Real, trabajadora autónoma, ha logrado que la Justicia le eleve la prestación de incapacidad permanente total a absoluta. El Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha ha desestimado el recurso del INSS en una sentencia del 10 de julio de 2026, dictada por la Sección Segunda de la Sala de lo Social con ponencia de la magistrada Ethel Honrubia Gómez. Pasa así a cobrar el 100 % de una base reguladora de 823,45 euros mensuales, con efectos económicos desde el 4 de marzo de 2024, según ha publicado infoCLM.
El organismo le había reconocido únicamente el grado total, que le habría permitido dedicarse a otra profesión distinta.
Un cuadro clínico que se sostiene sobre nueve diagnósticos
La trabajadora, con un grado de discapacidad reconocido del 49 %, acumula discopatía degenerativa, dolor lumbar, radiculopatías crónicas, fibromialgia, síndrome de sensibilización central, escoliosis lumbar y protrusión discal L4-L5.
A eso se suman un síndrome de intestino irritable y una enfermedad por reflujo gastroesofágico. Es decir: dolencias que por separado rara vez incapacitan, pero cuya suma el tribunal ha valorado como un bloque.
Por qué importa el salto de total a absoluta
La diferencia entre ambos grados no es matizada, es económica y es grande. El artículo 194 de la Ley General de la Seguridad Social fija la total en el 55 % de la base reguladora y la absoluta en el 100 %.
En este caso concreto, eso supone pasar de unos 453 euros a 823,45 euros mensuales. Casi el doble.
Además, la absoluta implica que el beneficiario no puede desempeñar ninguna profesión u oficio, mientras que la total deja abierta la puerta a otro trabajo. Cabe recordar que la diferencia de importe entre una y otra es uno de los puntos que más pleitos genera.
El detalle que suele pasarse por alto: era autónoma
El expediente tiene un matiz que conviene subrayar. Al ser trabajadora por cuenta propia, su base reguladora parte de la base de cotización que ella misma venía eligiendo, históricamente más baja que la de un asalariado con el mismo oficio.
Por el contrario, la carga probatoria es mayor: quien trabaja por cuenta propia tiene que acreditar en qué consiste realmente su jornada, algo que no figura en ningún convenio.
La fibromialgia, en el centro del debate
Si analizamos los datos de la vía administrativa, las patologías de dolor crónico y sensibilización central son de las que más denegaciones acumulan, precisamente porque no hay una prueba objetiva que las mida.
A pesar de ello, esta resolución muestra que la valoración conjunta —dolor crónico más limitaciones estructurales de columna— puede sostener el grado máximo. Con todo, conviene recordar que cada sentencia responde a un cuadro clínico concreto y no crea derecho para terceros. Puede consultarse también qué enfermedades generan más pensiones por incapacidad en España.




