Desde 1976, el tiro olímpico forma parte ininterrumpida del programa de los Juegos Paralímpicos. Lo que comenzó en Toronto 1976 con apenas tres pruebas, es hoy una disciplina consolidada, practicada en más de 75 países y convertida en uno de los deportes de mayor exigencia técnica y mental del movimiento paralímpico.
El tiro olímpico es, ante todo, una prueba de control y precisión. Los deportistas utilizan pistolas o carabinas para disparar a blancos estáticos situados a 10, 25 o 50 metros. El objetivo es impactar en una diana dividida en diez anillos concéntricos, donde el centro otorga la puntuación máxima: 10 puntos -o hasta 10,9 en las finales, donde el sistema decimal define a los medallistas por milésimas-.
Cada disparo es el resultado de un complejo proceso de preparación. Los deportistas trabajan la respiración para disminuir el ritmo cardíaco, estabilizar el pulso y reducir cualquier movimiento involuntario. La fortaleza mental es tan importante como la técnica: sostener la calma en escenarios de alta presión puede marcar la diferencia entre el podio y el cuarto lugar.
Modalidades y armas del tiro olímpico
En los Juegos Paralímpicos se compite en pruebas masculinas, femeninas y mixtas tanto en pistola como en carabina.
- Pistola: generalmente en 10 metros (aire comprimido) y 25 metros. Se utiliza una sola mano y balines de 4,5 mm.
- Carabina (rifle): pruebas en 10, 25 y 50 metros. En 10 metros se emplea aire comprimido (4,5 mm) y en 50 metros munición calibre .22 LR. Puede dispararse de pie, en posición prono (tumbado) o en tres posiciones.
En los últimos años, el programa internacional se ha ampliado con el Para trap (tiro al plato), donde se disparan escopetas adaptadas a platos en movimiento, y con el tiro para personas con discapacidad visual, disciplina que incorpora sistemas acústicos: la carabina transforma la proximidad al centro de la diana en señales sonoras, permitiendo competir sin referencia visual directa.
Categorías en el tiro olímpico
El tiro olímpico organiza a los deportistas según su funcionalidad, garantizando equidad en la competencia. Bajo la coordinación de World Shooting Para Sport y la supervisión del Comité Paralímpico Internacional, el deporte sigue las normas técnicas de la Federación Internacional de Tiro Deportivo, adaptadas a las necesidades específicas de los atletas.
En los Juegos participan principalmente dos grandes categorías:
- SH1: deportistas que pueden sostener el arma sin soporte adicional (pistola o rifle).
- SH2: tiradores de rifle que necesitan un soporte para sujetar el arma, debido a discapacidad en miembros superiores.
Existen además clases no paralímpicas -como el tiro al plato en silla o de pie y la categoría para discapacidad visual (SH-VI)- que compiten en campeonatos mundiales y otras citas internacionales.
La evolución constante del tiro olímpico
El número de pruebas creció progresivamente hasta alcanzar 29 antes de los Juegos Paralímpicos de Sídney 2000, cuando el programa fue reorganizado. Un hito clave en su desarrollo fue el acuerdo firmado en 2010 entre el Comité Paralímpico Internacional y la ISSF para trabajar conjuntamente en la promoción, formación de oficiales y gestión técnica del tiro deportivo.
El tiro paralímpico representa mucho más que acertar en el centro de una diana. Es una disciplina que demuestra cómo la adaptación tecnológica, la clasificación funcional y el alto rendimiento pueden convivir para ofrecer un espectáculo deportivo de máxima calidad.
En silencio, con la respiración contenida y el pulso bajo control, cada disparo simboliza superación, disciplina y la búsqueda incansable de la perfección.
