Higinio Rivero avanza con paso firme por un territorio que hasta hace muy poco le era ajeno. Apenas un par de temporadas después de cambiar el agua por la nieve y la pala por la carabina y los esquíes, el deportista bilbaíno ha vuelto a demostrar que su presencia en la élite del biatlón paralímpico no es casualidad.
En la Copa del Mundo disputada en Notschrei, en pleno corazón de la Selva Negra alemana, el español firmó una actuación sólida y prometedora que refuerza su camino hacia los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026.
Arrancó la competición en la prueba larga de 12,5 kilómetros, donde finalizó en una brillante séptima posición. Un resultado que confirmó las buenas sensaciones acumuladas durante la pretemporada y que le permitió medirse de tú a tú con rivales más experimentados y procedentes de países con tradición y mejores infraestructuras en deportes de invierno.
Dificultades con la carabina
No todo fue sencillo en los días posteriores. En la prueba de sprint persecución, el bilbaíno no logró encontrarse cómodo ni sobre los esquís ni en el tiro. Varios errores con la carabina, unidos a dificultades en el deslizamiento, le dejaron fuera de la final. Pero lejos de dejarse arrastrar por el tropiezo, volvió a levantarse con determinación.
En la jornada siguiente, el español firmó un meritorio décimo puesto en la prueba de 7,5 kilómetros, entrando en el Top 10 de la Copa del Mundo dentro de la categoría LW10.5 de sit-ski, destinada a biatletas que compiten sentados. Completó el recorrido con un tiempo de 25:14.6, penalizado por cuatro fallos en el tiro, un lastre que no empañó una actuación de buen nivel sobre la nieve.
“Hice una sección de esquí brutal, fui muy rápido, pero no me acompañó el tiro. El día que ambos salgan bien, haré una gran carrera”, ha explicado Rivero, con la autocrítica serena de quien sabe que el margen de mejora sigue siendo amplio.
Una reinvención para estar en Milán 2026
Estos resultados suponen una inyección de confianza para un deportista que ha decidido reinventarse. El pasado verano aparcó el piragüismo -disciplina en la que ha cosechado numerosas medallas internacionales y con la que participó en dos Juegos Paralímpicos, Tokio 2020 y París 2024- para centrarse de lleno en la nieve. Una apuesta valiente que empieza a dar frutos.
La temporada no se detiene. Esta misma semana competirá en una Copa del Mundo de esquí de fondo en Finsterau (Alemania), antes de volver al biatlón a finales de mes en Jakuszyce (Polonia), una de las últimas pruebas de fuego antes del gran objetivo: Milán-Cortina 2026, donde hará historia al convertirse en el primer español en competir en biatlón paralímpico en unos Juegos de Invierno, además de doblar en varias pruebas de esquí de fondo.
“Estoy motivado porque sé que puedo ir rápido en el esquí. Aprovecharé para seguir entrenando la parte de tiro con tranquilidad, analizando los fallos cometidos, ya que es primordial de cara a la siguiente carrera de biatlón”, añade. Paso a paso, disparo a disparo, Higinio Rivero continúa escribiendo una historia que ya es parte del deporte paralímpico español.
