A bastonazos, rompiendo la bruma que cubre la nieve, Higinio Rivero avanza como quien no solo compite, sino que escribe historia. En silencio, con el pulso firme y la mirada puesta en el horizonte blanco, el bilbaíno ha arrancado la temporada de biatlón paralímpico con una séptima posición en la Copa del Mundo de Notschrei (Alemania).
Firmó un meritorio resultado en la prueba de 12,5 kilómetros disputada en pleno corazón de la Selva Negra. Una actuación que supone un mensaje de confianza, una confirmación de que el trabajo realizado durante los meses previos empieza a dar frutos.
Entre bosques cerrados, colinas suaves y tramos rodadores que se alternaban con subidas técnicas, el deportista vasco completó las cinco vueltas al circuito en un tiempo de 46:51.1, dentro de la categoría LW10.5 de sit-ski, destinada a biatletas que compiten sentados. Las condiciones no eran sencillas. “Había que ir con calma porque la pista estaba muy dura al estar nevando; los esquíes deslizan menos”, ha explicado.
Mejoría en el tiro con carabina
Pero el biatlón no es solo resistencia, es precisión bajo presión. En cuatro paradas en la zona de tiro, Rivero tuvo que controlar la respiración y el pulso para disparar cinco veces a un blanco situado a diez metros, utilizando una carabina de aire comprimido. Ahí, precisamente, se vio la evolución más notable respecto a la temporada pasada.
“He mejorado en el tiro. Tuve tres fallos: uno fue porque el cargador se encasquilló y no salió el balín, y los otros por la gestión del viento, que era complicado. Estoy muy contento”, ha relatado.
Esa mejora le permitió competir de tú a tú con rivales mucho más experimentados en el biatlón internacional. De hecho, fue el único europeo entre los más destacados en una prueba dominada claramente por China, con Zixu Liu llevándose el oro, Tao Wang la plata y Zhongwu Mao el bronce.
El séptimo puesto refuerza sus opciones de cara a los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina 2026, que comenzarán en marzo y a los que, a falta de confirmación oficial, acudirá tanto en biatlón como en esquí de fondo, demostrando su versatilidad.
Del piragüismo a la nieve
El suyo no es un camino improvisado. El pasado verano dejó aparcado el piragüismo -disciplina en la que ha ganado medallas mundiales y europeas, y ha competido en dos Juegos- para centrarse por completo en la nieve. Una apuesta valiente que le llevó a una exigente pretemporada, alternando trabajo en asfalto, roller ski y entrenamientos sobre nieve, afinando la técnica con los esquíes y la puntería con la carabina.
“Era la primera carrera del año y un séptimo puesto está muy bien. Voy consiguiendo puntos de ranking y estoy con ganas de seguir mejorando. Me estoy preparando bien para lograr ese Top 10 en los Juegos”, ha afirmado. Este fin de semana disputará el sprint persecución y la prueba de 7,5 kilómetros.
